/ jueves 23 de septiembre de 2021

A consciencia

La llegada de Otniel García Navarro a la delegación de Morena con funciones de presidente ha sido una de las mejores decisiones que ha tomado este movimiento desde su fundación en Durango.

Después del desfile de personajes que velaron únicamente por intereses personales, en donde es un secreto a voces que vendieron infinidad de posiciones, con Otniel García, finalmente, se comenzó a hacer un trabajo real como instituto político.

Aunque no son pocos los que reniegan de la escuela política que lo formó, habría que hacer una larga lista de personajes que se forjaron en las filas del Partido Revolucionario Institucional, como es el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador, por lo que hay que desestimar las descalificaciones de los resentidos. Y es que para nadie es desconocido que el PRI es un semillero de cuadros políticos, sólo hay que revisar quiénes son los que se encuentran en la baraja de posibilidades -de todos los partidos- para ser tomados en cuenta como pre candidatos al Gobierno del Estado.

Otniel García no es ningún improvisado, conoce a cabalidad las funciones de la dirigencia estatal de un partido político. Junto con Juan Quiñones, que encabezó las dirigencias del PAN y Movimiento Ciudadano, es de los pocos personajes de la política local, en su historia reciente, que ha presidido dos partidos políticos. Podrán señalarlos o emitir descalificaciones, pero no cualquiera tiene la habilidad para hacerlo, por ello los casos son contados.

Con muchas tareas complejas por delante, ha solventado las de mayor relevancia. Aglutinar en la dirigencia estatal a todos los grupos políticos que conforman al Movimiento de Regeneración Nacional, recorrer los municipios y mantenerse neutral en las aspiraciones de sus integrantes, en particular, en la candidatura al Gobierno del Estado.

La parte más compleja es la conformación de una estructura, de la que se carece en este movimiento, cuestión que alarmó a muchos de los candidatos en el proceso electoral próximo pasado.

Para hacer una estructura electoral y territorial se necesita una sola cosa: Sumar y multiplicar, y en eso no puede haber queja alguna de la actual dirigencia.

Sin duda, tiene que ser él quien se quede a cargo de la elección que está por comenzar. Es un proceso en el que el desgaste de los gobiernos salientes, los que prometieron un cambio que nunca llegó, le da amplias posibilidades a Morena de hacerse con la gubernatura si eligen un candidato competitivo, y aunque el afecto de Otniel se encuentra con Marina Vitela, la neutralidad tendrá que seguir siendo el estandarte de esta dirigencia que encabeza.

EN EL TINTERO… El sindicato de los trabajadores de la Secretaría de Salud sección 88 se encontraba sumido en un letargo del que parece se está recuperando. Sergio Ortega Amador ha comprendido que su fuerza radica únicamente en la base trabajadora. En plena comparecencia de Sergio González Romero, Secretario de Salud, tomó las instalaciones para reclamar el cambio de estrategia de pago de la prestación de vales de productividad del personal. A alguna mente brillante se le ocurrió que se entregaran a través de la oficina de adquisiciones y contraloría, lo que retrasó la entrega, en la que pedían copia del INE y sin pagadores habilitados como intermediarios. La situación se solucionó de inmediato. El conflicto es el alimento de un sindicato, sin éste, no habría razón de su existencia…

La llegada de Otniel García Navarro a la delegación de Morena con funciones de presidente ha sido una de las mejores decisiones que ha tomado este movimiento desde su fundación en Durango.

Después del desfile de personajes que velaron únicamente por intereses personales, en donde es un secreto a voces que vendieron infinidad de posiciones, con Otniel García, finalmente, se comenzó a hacer un trabajo real como instituto político.

Aunque no son pocos los que reniegan de la escuela política que lo formó, habría que hacer una larga lista de personajes que se forjaron en las filas del Partido Revolucionario Institucional, como es el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador, por lo que hay que desestimar las descalificaciones de los resentidos. Y es que para nadie es desconocido que el PRI es un semillero de cuadros políticos, sólo hay que revisar quiénes son los que se encuentran en la baraja de posibilidades -de todos los partidos- para ser tomados en cuenta como pre candidatos al Gobierno del Estado.

Otniel García no es ningún improvisado, conoce a cabalidad las funciones de la dirigencia estatal de un partido político. Junto con Juan Quiñones, que encabezó las dirigencias del PAN y Movimiento Ciudadano, es de los pocos personajes de la política local, en su historia reciente, que ha presidido dos partidos políticos. Podrán señalarlos o emitir descalificaciones, pero no cualquiera tiene la habilidad para hacerlo, por ello los casos son contados.

Con muchas tareas complejas por delante, ha solventado las de mayor relevancia. Aglutinar en la dirigencia estatal a todos los grupos políticos que conforman al Movimiento de Regeneración Nacional, recorrer los municipios y mantenerse neutral en las aspiraciones de sus integrantes, en particular, en la candidatura al Gobierno del Estado.

La parte más compleja es la conformación de una estructura, de la que se carece en este movimiento, cuestión que alarmó a muchos de los candidatos en el proceso electoral próximo pasado.

Para hacer una estructura electoral y territorial se necesita una sola cosa: Sumar y multiplicar, y en eso no puede haber queja alguna de la actual dirigencia.

Sin duda, tiene que ser él quien se quede a cargo de la elección que está por comenzar. Es un proceso en el que el desgaste de los gobiernos salientes, los que prometieron un cambio que nunca llegó, le da amplias posibilidades a Morena de hacerse con la gubernatura si eligen un candidato competitivo, y aunque el afecto de Otniel se encuentra con Marina Vitela, la neutralidad tendrá que seguir siendo el estandarte de esta dirigencia que encabeza.

EN EL TINTERO… El sindicato de los trabajadores de la Secretaría de Salud sección 88 se encontraba sumido en un letargo del que parece se está recuperando. Sergio Ortega Amador ha comprendido que su fuerza radica únicamente en la base trabajadora. En plena comparecencia de Sergio González Romero, Secretario de Salud, tomó las instalaciones para reclamar el cambio de estrategia de pago de la prestación de vales de productividad del personal. A alguna mente brillante se le ocurrió que se entregaran a través de la oficina de adquisiciones y contraloría, lo que retrasó la entrega, en la que pedían copia del INE y sin pagadores habilitados como intermediarios. La situación se solucionó de inmediato. El conflicto es el alimento de un sindicato, sin éste, no habría razón de su existencia…

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