/ domingo 3 de julio de 2022

¿Alito, un peligro para el PRI?

El controvertido Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, divide a los priistas del país. Muchos lo ven como el vaso medio vacío y otros como un vaso medio lleno. Alito Moreno, desde que era gobernador de Campeche ya miraba a las oficinas de Insurgentes Norte, con la intención de ser el candidato del PRI en 2024 a la presidencia de la República. Y ya encarrerado el gato, como están hoy las circunstancias busca la candidatura de la alianza PRI, PAN y PRD. Volvemos a comentar: la alianza ganó en Durango, pero eso no significa que les garantice el triunfo en automático de la presidencia en 2024.

El problema del PRI no es la forma, es el fondo. Independientemente de los problemas legales que en un momento tendría el dirigente nacional del partido que fundó Plutarco Elías Calles, no vieron cuando Carlos Madrazo Becerra en 1964 se propuso como presidente de ese partido reformarlo y democratizarlo. Carlos Madrazo se dio cuenta que el sistema político mexicano comenzaba a agotarse y el llamado partido de Estado era la columna vertebral de dicho sistema. Por eso en los años 60s el tabasqueño quería afiliaciones individuales, libres, no corporativas, y lo más importante, la autocrítica tan ausente del PRI hasta el día de hoy.

El PRI, secuestrado por las cúpulas y el autoritarismo presidencial, les cerró las puertas a las ideas reformadoras de Carlos Madrazo Becerra, y en 1965 le dijo adiós a este partido. Ese fue el primer aviso, el segundo fue en 1968 con la matanza de Tlatelolco. Como repuesta al autoritarismo de Gustavo Díaz Ordaz, arribó el populismo exacerbado de Luis Echeverria Álvarez, y después la corrupción y el nepotismo frívolo de José López Portillo, quien se definió a sí mismo “como el último presidente de la Revolución Mexicana”. Lo demás ya es historia, con Miguel de la Madrid Hurtado se inaugura el neoliberalismo económico para estar a tono con la globalización. Por si fuera poco, el PRI desaprovechó otra oportunidad de democratizarse con Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Entonces, la crisis que hoy vive el PRI no comenzó con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, esto fue más bien producto de sus errores históricos y políticos. No entendieron que tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. En muchas ocasiones han anunciado el “nuevo PRI”, pero las cúpulas se han encargado de impedir un proceso dialéctico al interior de ese partido, es decir que del viejo PRI diera vida al nuevo PRI. Ante el fracaso del tricolor de volver a ser el partido hegemónico y de Estado que en un tiempo fue, se aferra a una alianza con la esperanza de regresar al poder presidencial. No importa si termina aliándose con el diablo, la virgen o la santísima trinidad, el fin justifica los medios.

Con la pena, pero si la apuesta del PRI es Alejandro Moreno Cárdenas para regresar a Palacio Nacional, están como dijo Don Teofilito… La militancia de ese partido debería tomar en cuenta lo que piensan de Alito los priistas como Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, Miguel Osorio Chong y todas y todos quienes han dirigido el PRI en su momento. Ya que hablamos de mujeres y traiciones, Alito Moreno podría ser el candidato de la alianza Va Por México, pero no ganaría. Como dijo el clásico, tenlo por seguro.

El controvertido Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, divide a los priistas del país. Muchos lo ven como el vaso medio vacío y otros como un vaso medio lleno. Alito Moreno, desde que era gobernador de Campeche ya miraba a las oficinas de Insurgentes Norte, con la intención de ser el candidato del PRI en 2024 a la presidencia de la República. Y ya encarrerado el gato, como están hoy las circunstancias busca la candidatura de la alianza PRI, PAN y PRD. Volvemos a comentar: la alianza ganó en Durango, pero eso no significa que les garantice el triunfo en automático de la presidencia en 2024.

El problema del PRI no es la forma, es el fondo. Independientemente de los problemas legales que en un momento tendría el dirigente nacional del partido que fundó Plutarco Elías Calles, no vieron cuando Carlos Madrazo Becerra en 1964 se propuso como presidente de ese partido reformarlo y democratizarlo. Carlos Madrazo se dio cuenta que el sistema político mexicano comenzaba a agotarse y el llamado partido de Estado era la columna vertebral de dicho sistema. Por eso en los años 60s el tabasqueño quería afiliaciones individuales, libres, no corporativas, y lo más importante, la autocrítica tan ausente del PRI hasta el día de hoy.

El PRI, secuestrado por las cúpulas y el autoritarismo presidencial, les cerró las puertas a las ideas reformadoras de Carlos Madrazo Becerra, y en 1965 le dijo adiós a este partido. Ese fue el primer aviso, el segundo fue en 1968 con la matanza de Tlatelolco. Como repuesta al autoritarismo de Gustavo Díaz Ordaz, arribó el populismo exacerbado de Luis Echeverria Álvarez, y después la corrupción y el nepotismo frívolo de José López Portillo, quien se definió a sí mismo “como el último presidente de la Revolución Mexicana”. Lo demás ya es historia, con Miguel de la Madrid Hurtado se inaugura el neoliberalismo económico para estar a tono con la globalización. Por si fuera poco, el PRI desaprovechó otra oportunidad de democratizarse con Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Entonces, la crisis que hoy vive el PRI no comenzó con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, esto fue más bien producto de sus errores históricos y políticos. No entendieron que tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. En muchas ocasiones han anunciado el “nuevo PRI”, pero las cúpulas se han encargado de impedir un proceso dialéctico al interior de ese partido, es decir que del viejo PRI diera vida al nuevo PRI. Ante el fracaso del tricolor de volver a ser el partido hegemónico y de Estado que en un tiempo fue, se aferra a una alianza con la esperanza de regresar al poder presidencial. No importa si termina aliándose con el diablo, la virgen o la santísima trinidad, el fin justifica los medios.

Con la pena, pero si la apuesta del PRI es Alejandro Moreno Cárdenas para regresar a Palacio Nacional, están como dijo Don Teofilito… La militancia de ese partido debería tomar en cuenta lo que piensan de Alito los priistas como Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, Miguel Osorio Chong y todas y todos quienes han dirigido el PRI en su momento. Ya que hablamos de mujeres y traiciones, Alito Moreno podría ser el candidato de la alianza Va Por México, pero no ganaría. Como dijo el clásico, tenlo por seguro.