/ viernes 5 de febrero de 2021

Apagón

Como balde de agua fría, la iniciativa preferente del titular del Poder Ejecutivo Federal, que modifica la Ley de Industria Eléctrica, sobre todo pronóstico.

Formulado en parte por las mismas declaraciones del susodicho, que no habría cambio en la política energética en los tres primeros años de su administración, del cúmulo de amparos promovidos por quienes se sintieron agraviados, con el tema en la Suprema Corte, se fue por la tangente, con la pretendida reforma.

Volvemos a las eras del monopolio del Estado, más en el renglón de generación y distribución de energía eléctrica, con el sobado argumento de que no puede ni debe dejarse en manos de particulares, tan importante servicio, en ese morral, cabrán entonces, el sistema de salud, el de educación, el de transformación de petróleo.

Aún no siendo partidario de la distorsionada economía de mercado, se está consciente de la rectoría de Estado, como ente regulador, más no como amo y señor de horca y cuchillo.

Mientras que la tendencia internacional, va hacía las energías renovables, no sólo por el beneficio ambiental que representa, sino por el ahorro significativo que representa para los consumidores, la administración federal “batea” en sentido opuesto, dando prioridad a la producción que utilizan los combustibles fósiles, aunado a la amenaza de “nacionalizar” aquellas empresas privadas establecidas en suelo mexicano, que según su versión, representan competencia desleal a la empresa de clase mundial, CFE.

Los impactos esperados no sólo serán en esta industria, sino desafortunadamente en la economía nacional, pues quién querrá invertir en un país en el que, de la noche a la mañana, amanece despojado de inversión.

A Durango, también le toca buena parte de la amarga medicina, a pocos kilómetros de esta ciudad capital se encuentra empresa generadora de electricidad, de ciclo combinado, inversión millonaria, con una buena plantilla de profesionistas y obreros, igual pasa en la ciudad de Gómez Palacio.

Si a fotovoltaico nos referimos, son varios los huertos solares que actualmente se encuentran operando, otros próximos a arrancar, más buena cantidad de proyectos viables, que se enfrentan a esta disparatada reforma legal.

Hay quienes aseguran de lo inconstitucional de la iniciativa, pero como dice la canción, qué necesidad hay, de caminar por los pasillos de los litigios, de los amparos, de las indemnizaciones.

La competitividad de nuestra geografía, al igual que Sonora, para generar energías renovables, parece, postergarse una vez más, ¿acaso tendremos que ir a Tuitán?

Como balde de agua fría, la iniciativa preferente del titular del Poder Ejecutivo Federal, que modifica la Ley de Industria Eléctrica, sobre todo pronóstico.

Formulado en parte por las mismas declaraciones del susodicho, que no habría cambio en la política energética en los tres primeros años de su administración, del cúmulo de amparos promovidos por quienes se sintieron agraviados, con el tema en la Suprema Corte, se fue por la tangente, con la pretendida reforma.

Volvemos a las eras del monopolio del Estado, más en el renglón de generación y distribución de energía eléctrica, con el sobado argumento de que no puede ni debe dejarse en manos de particulares, tan importante servicio, en ese morral, cabrán entonces, el sistema de salud, el de educación, el de transformación de petróleo.

Aún no siendo partidario de la distorsionada economía de mercado, se está consciente de la rectoría de Estado, como ente regulador, más no como amo y señor de horca y cuchillo.

Mientras que la tendencia internacional, va hacía las energías renovables, no sólo por el beneficio ambiental que representa, sino por el ahorro significativo que representa para los consumidores, la administración federal “batea” en sentido opuesto, dando prioridad a la producción que utilizan los combustibles fósiles, aunado a la amenaza de “nacionalizar” aquellas empresas privadas establecidas en suelo mexicano, que según su versión, representan competencia desleal a la empresa de clase mundial, CFE.

Los impactos esperados no sólo serán en esta industria, sino desafortunadamente en la economía nacional, pues quién querrá invertir en un país en el que, de la noche a la mañana, amanece despojado de inversión.

A Durango, también le toca buena parte de la amarga medicina, a pocos kilómetros de esta ciudad capital se encuentra empresa generadora de electricidad, de ciclo combinado, inversión millonaria, con una buena plantilla de profesionistas y obreros, igual pasa en la ciudad de Gómez Palacio.

Si a fotovoltaico nos referimos, son varios los huertos solares que actualmente se encuentran operando, otros próximos a arrancar, más buena cantidad de proyectos viables, que se enfrentan a esta disparatada reforma legal.

Hay quienes aseguran de lo inconstitucional de la iniciativa, pero como dice la canción, qué necesidad hay, de caminar por los pasillos de los litigios, de los amparos, de las indemnizaciones.

La competitividad de nuestra geografía, al igual que Sonora, para generar energías renovables, parece, postergarse una vez más, ¿acaso tendremos que ir a Tuitán?

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