/ miércoles 15 de junio de 2022

Base electoral y candidato, claves para Morena en 2024

Este fin de semana se llevó a cabo el llamado acto de “Unidad y movilización”, convocado por Morena en Toluca; lo que para muchos representó no sólo el arranque del proceso en el 2023 para la renovación de la gubernatura en el Estado de México, sino por la importancia que reviste como preámbulo de la elección del 2024.

Dadas las características en cuanto a la lista nominal de la entidad y por ser uno de los bastiones priistas que aún se conservan, de ahí que los perfiles presidenciables se dieran cita, como Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López, todos ellos recibiendo distintas muestras de apoyo, porque ya se comienza a marcar la disputa interna entre los que suspiran. Pero más allá de espectaculares que se colocaron para este encuentro, o las playeras y banderas que dejaron ver quién trae más respaldo, creo deberán analizar algunos temas, antes de que se tome la decisión.

Desde mi punto de vista dos factores estarán directamente involucrados, dejando de lado ese esquema de “encuestas” que supuestamente se practican en Morena para elegir a los perfiles mejor posicionados. Ya en el terreno real, este instituto político debe partir no del número de sufragios que obtuvo López Obrador en el 2018, que fueron alrededor de 30 millones, sino de los resultados de la revocación de mandato el pasado 10 de abril, alrededor de 15 millones, que desde luego no son nada despreciables cuando se está en disputa la Presidencia de la República, pero si consideramos que era una sola boleta donde se establecía sólo el respaldo al jefe del ejecutivo federal, creo que esa reducción a la mitad podría ser un claro mensaje de los mexicanos en cuanto a quién brindarle su voto en el 2024.

Si bien AMLO trabajó y perfeccionó su discurso que le permitió llegar a despachar en Palacio Nacional, hoy las circunstancias son otras, incluso a pesar de que Morena es una “aplanadora” en los estados donde ha habido elecciones, porque de ahí partimos en que el segundo elemento a considerar es precisamente el candidato que estará en las boletas electorales, pues por más que se le quiera ligar en la narrativa política al presidente, creo que Claudia, Marcelo o Adán, quien resulte el “gallo” morenista, deberá imprimirle su sello en particular, con un discurso sí de continuidad ideológica y partidista, pero basados en la autenticidad, porque sería un grave error centrar todo en los programas sociales, bajo la amenaza de retirarlos, o usando las mismas expresiones de López Obrador, a él le funcionaron justo porque fue auténtico.

Ahora, si los 15 millones que respaldaron al presidente en la revocación son tan solo un cifra piso y de ahí se buscará su crecimiento que se traduzca en votos, entonces sí deben considerar que deberá ser quien esté mejor evaluado, y en ese rubro creo que quien lleva la delantera sería Marcelo Ebrard Casaubón, pues su trabajo lo sigue teniendo en la “palestra” política, mediática y social.

Ha sido un funcionario ecuánime y quizá la relación que aún se tiene con nuestro vecino del norte, en parte es gracias al oficio que el canciller ha desarrollado, y que seguramente le permitiría construir mejores relaciones. Aunado a que, por lo menos en Durango, es el único presidenciable que se le ve más sólido respecto a un equipo de trabajo que ya esté “remando” hacia ese destino. Morena no debe pensar que a quien pongan gana, porque sería un auto engaño.

Pajareando.

El rubro financiero ha sido uno de los temas de mayor prioridad para Jorge Salum del Palacio, su administración dejará resultados positivos en este sentido; los pagos a la deuda y a proveedores, así como la eliminación del contrato de luminarias, le han permitido fortalecer las finanzas, al grado de asegurar el propio alcalde, que así le hubiera gustado haber recibido una administración, máxime cuando hablamos de un gobierno municipal que sentó el esfuerzo de su trabajo en medio de la pandemia, nada sencillo para ningún gobernante.

Este fin de semana se llevó a cabo el llamado acto de “Unidad y movilización”, convocado por Morena en Toluca; lo que para muchos representó no sólo el arranque del proceso en el 2023 para la renovación de la gubernatura en el Estado de México, sino por la importancia que reviste como preámbulo de la elección del 2024.

Dadas las características en cuanto a la lista nominal de la entidad y por ser uno de los bastiones priistas que aún se conservan, de ahí que los perfiles presidenciables se dieran cita, como Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López, todos ellos recibiendo distintas muestras de apoyo, porque ya se comienza a marcar la disputa interna entre los que suspiran. Pero más allá de espectaculares que se colocaron para este encuentro, o las playeras y banderas que dejaron ver quién trae más respaldo, creo deberán analizar algunos temas, antes de que se tome la decisión.

Desde mi punto de vista dos factores estarán directamente involucrados, dejando de lado ese esquema de “encuestas” que supuestamente se practican en Morena para elegir a los perfiles mejor posicionados. Ya en el terreno real, este instituto político debe partir no del número de sufragios que obtuvo López Obrador en el 2018, que fueron alrededor de 30 millones, sino de los resultados de la revocación de mandato el pasado 10 de abril, alrededor de 15 millones, que desde luego no son nada despreciables cuando se está en disputa la Presidencia de la República, pero si consideramos que era una sola boleta donde se establecía sólo el respaldo al jefe del ejecutivo federal, creo que esa reducción a la mitad podría ser un claro mensaje de los mexicanos en cuanto a quién brindarle su voto en el 2024.

Si bien AMLO trabajó y perfeccionó su discurso que le permitió llegar a despachar en Palacio Nacional, hoy las circunstancias son otras, incluso a pesar de que Morena es una “aplanadora” en los estados donde ha habido elecciones, porque de ahí partimos en que el segundo elemento a considerar es precisamente el candidato que estará en las boletas electorales, pues por más que se le quiera ligar en la narrativa política al presidente, creo que Claudia, Marcelo o Adán, quien resulte el “gallo” morenista, deberá imprimirle su sello en particular, con un discurso sí de continuidad ideológica y partidista, pero basados en la autenticidad, porque sería un grave error centrar todo en los programas sociales, bajo la amenaza de retirarlos, o usando las mismas expresiones de López Obrador, a él le funcionaron justo porque fue auténtico.

Ahora, si los 15 millones que respaldaron al presidente en la revocación son tan solo un cifra piso y de ahí se buscará su crecimiento que se traduzca en votos, entonces sí deben considerar que deberá ser quien esté mejor evaluado, y en ese rubro creo que quien lleva la delantera sería Marcelo Ebrard Casaubón, pues su trabajo lo sigue teniendo en la “palestra” política, mediática y social.

Ha sido un funcionario ecuánime y quizá la relación que aún se tiene con nuestro vecino del norte, en parte es gracias al oficio que el canciller ha desarrollado, y que seguramente le permitiría construir mejores relaciones. Aunado a que, por lo menos en Durango, es el único presidenciable que se le ve más sólido respecto a un equipo de trabajo que ya esté “remando” hacia ese destino. Morena no debe pensar que a quien pongan gana, porque sería un auto engaño.

Pajareando.

El rubro financiero ha sido uno de los temas de mayor prioridad para Jorge Salum del Palacio, su administración dejará resultados positivos en este sentido; los pagos a la deuda y a proveedores, así como la eliminación del contrato de luminarias, le han permitido fortalecer las finanzas, al grado de asegurar el propio alcalde, que así le hubiera gustado haber recibido una administración, máxime cuando hablamos de un gobierno municipal que sentó el esfuerzo de su trabajo en medio de la pandemia, nada sencillo para ningún gobernante.