/ jueves 20 de junio de 2024

Cohousing, compartir la vejez en una vivienda comunitaria

Hay beneficios de la compañía en la vejez, donde destaca el concepto de vivienda comunitaria que es defendido por los expertos como una forma de promover la salud mental de las personas mayores.

Este tipo de comunidad tiene precisamente el objetivo de generar más convivencia social y no permitir que las personas mayores sean dejadas de lado, en lo que se ha denominado cohousing, covivienda o vivienda comunitaria, que es un estilo de vida comunitario en el que las personas tienen sus propias casas, pero comparten varios espacios colectivos.

El concepto surgió en la década de 1970 en Dinamarca y comenzó a adoptarse en otras partes del mundo, donde estas comunidades suelen estar formadas por grupos que tienen algún tipo de afinidad, como por ejemplo personas que tienen en común el deseo de vivir juntas en la vejez.

En Reino Unido, funciona uno de estos proyectos integrado exclusivamente por mujeres mayores de 50 años, mientras que en España hay diversas iniciativas de vivienda comunitaria en marcha con el objetivo de promover la convivencia, la solidaridad y el cuidado de las personas mayores, para evitar que padezcan una soledad involuntaria.

El principal factor por el que estas comunidades son beneficiosas es que tienden a ayudar a evitar la soledad, que afecta a muchas personas mayores mientras sus hijos o nietos continúan su vida lejos de ellos.

La soledad no sólo perjudica el bienestar emocional de las personas mayores, Sino que también es un problema de salud pública, porque aumenta el riesgo de enfermedades mentales u otros problemas de salud, debido a que provoca cambios en el cerebro que favorecen la aparición de enfermedades degenerativas, como el Parkinson, el alzhéimer y otros tipos de demencia.

Esta falta de interacciones sociales puede afectar la memoria, la capacidad de atención y la flexibilidad cognitiva, además de aumentar el riesgo de depresión, ansiedad y estrés crónico.

Además, la depresión es cuatro veces más común entre las personas mayores que dicen sentirse siempre solas, se debe considerar que quienes viven solos presentan mayores índices de soledad que quienes viven con una o más personas.

Uno de sus principales objetivos de vivir en comunidad es escapar de la soledad uno de los problemas a los que se enfrentan muchas personas cuando van envejeciendo.

En 2019, en Brasil, amigos conversaron sobre la creación de una comunidad con otras personas del mismo grupo etario, por lo que buscaron a personas que encajaran en el perfil que trazaron para el cohousing, como tener más de 50 años y querer vivir en una comunidad.

Así, la comunidad llamada Bem Viver (Buena vida) ganó nuevos residentes, que descubrieron el proyecto a través de comentarios de conocidos o en internet, donde las redes sociales ayudaron a dar a conocer la iniciativa y a atraer a más personas interesadas, especialmente durante el momento más álgido de la pandemia de Covid-19.

Cada candidato pasó por un período de prueba interactuando con otros residentes para aprender más sobre el proyecto, y luego, sólo podía optar por vivir en la comunidad si contaba con la aprobación de los demás.

Para integrar el proyecto hay una parte fundamental, que es contar con recursos económicos que ayuden a sostener la idea. Cada residente paga inicialmente una cuota única, que corresponde al pago de su parte del terreno, y luego paga la construcción de la casa.

Una de las reglas del proyecto es que todos puedan tener una opinión sobre cómo debería ser la comunidad, por lo que es un proceso colaborativo, y la inteligencia de todos los integrantes del grupo es importante para hacer definiciones.

Hay beneficios de la compañía en la vejez, donde destaca el concepto de vivienda comunitaria que es defendido por los expertos como una forma de promover la salud mental de las personas mayores.

Este tipo de comunidad tiene precisamente el objetivo de generar más convivencia social y no permitir que las personas mayores sean dejadas de lado, en lo que se ha denominado cohousing, covivienda o vivienda comunitaria, que es un estilo de vida comunitario en el que las personas tienen sus propias casas, pero comparten varios espacios colectivos.

El concepto surgió en la década de 1970 en Dinamarca y comenzó a adoptarse en otras partes del mundo, donde estas comunidades suelen estar formadas por grupos que tienen algún tipo de afinidad, como por ejemplo personas que tienen en común el deseo de vivir juntas en la vejez.

En Reino Unido, funciona uno de estos proyectos integrado exclusivamente por mujeres mayores de 50 años, mientras que en España hay diversas iniciativas de vivienda comunitaria en marcha con el objetivo de promover la convivencia, la solidaridad y el cuidado de las personas mayores, para evitar que padezcan una soledad involuntaria.

El principal factor por el que estas comunidades son beneficiosas es que tienden a ayudar a evitar la soledad, que afecta a muchas personas mayores mientras sus hijos o nietos continúan su vida lejos de ellos.

La soledad no sólo perjudica el bienestar emocional de las personas mayores, Sino que también es un problema de salud pública, porque aumenta el riesgo de enfermedades mentales u otros problemas de salud, debido a que provoca cambios en el cerebro que favorecen la aparición de enfermedades degenerativas, como el Parkinson, el alzhéimer y otros tipos de demencia.

Esta falta de interacciones sociales puede afectar la memoria, la capacidad de atención y la flexibilidad cognitiva, además de aumentar el riesgo de depresión, ansiedad y estrés crónico.

Además, la depresión es cuatro veces más común entre las personas mayores que dicen sentirse siempre solas, se debe considerar que quienes viven solos presentan mayores índices de soledad que quienes viven con una o más personas.

Uno de sus principales objetivos de vivir en comunidad es escapar de la soledad uno de los problemas a los que se enfrentan muchas personas cuando van envejeciendo.

En 2019, en Brasil, amigos conversaron sobre la creación de una comunidad con otras personas del mismo grupo etario, por lo que buscaron a personas que encajaran en el perfil que trazaron para el cohousing, como tener más de 50 años y querer vivir en una comunidad.

Así, la comunidad llamada Bem Viver (Buena vida) ganó nuevos residentes, que descubrieron el proyecto a través de comentarios de conocidos o en internet, donde las redes sociales ayudaron a dar a conocer la iniciativa y a atraer a más personas interesadas, especialmente durante el momento más álgido de la pandemia de Covid-19.

Cada candidato pasó por un período de prueba interactuando con otros residentes para aprender más sobre el proyecto, y luego, sólo podía optar por vivir en la comunidad si contaba con la aprobación de los demás.

Para integrar el proyecto hay una parte fundamental, que es contar con recursos económicos que ayuden a sostener la idea. Cada residente paga inicialmente una cuota única, que corresponde al pago de su parte del terreno, y luego paga la construcción de la casa.

Una de las reglas del proyecto es que todos puedan tener una opinión sobre cómo debería ser la comunidad, por lo que es un proceso colaborativo, y la inteligencia de todos los integrantes del grupo es importante para hacer definiciones.