/ miércoles 27 de febrero de 2019

Columna liberal

Antes queremos referirnos a una frase pronunciada por el Dr. Enríquez cuando expresa políticamente hablando que no lo den por muerto.

Pues nos consta que es muy persistente en su sed de poder y aferrarse al mismo, pero mi buen galeno, discrepamos de usted porque para nosotros ya huele a cadáver de hace más de tres días, ya ve que se dice que después de ese lapso de tiempo los muertos hieden, o si lo prefiere, o si lo prefiere se la cambiamos por un chapulín tatemado.

Es ampliamente notorio que está enfermo de poder y a todo le tira en su afán de encontrar un partido político ganador que lo postule. En el PAN ya lo batearon y hoy demasiado tarde recurre a Morena, prueba de su desmedido intento por encontrar la varita mágica.

¿Por qué no recurre a Movimiento Ciudadano? Obvio porque es un partido morralla y nunca le alcanzarían los votos ni para una regiduría. Sin temor a equivocarnos, le aseguramos que los mandones de Morena no van a cambiar pesos por tortillas duras, es decir tienen varios prospectos valiosos que desde hace rato han hecho talacha, (entre ellos el más y para nuestro enfoque personal, Nacho Aguado), y a los cuales les merece reconocimiento y justicia y además no les conviene nominar un candidato externo y desprestigiado como usted doctor, porque correrían el riesgo de que los votantes le dieran la espalda a Morena, si no hay está el pronunciamiento del PT.

De seguro ha escuchado esa canción magistral que interpretó José José y que le queda a la medida donde dice: “Yo que fui tormenta, yo que fui tornado, hoy sólo soy un volcán apagado”, a no ser que ya haya hecho pacto con el diablo, entonces, será otra vez presidente municipal.

Una recomendación a una regidora del PAN que tiene apellido como de leche. Externó usted que en esta administración y en especial en el IMAC se acabó la época del tamborazo y la música de banda. Le recordamos que un gran porcentaje de los votantes del PAN son adictos a la música ranchera y sobre todo de banda, así que no hay qué menospreciar los gustos de quienes hacen posible el triunfo de los panistas. Usted en su casa podrá seguir escuchando a Beethoven.

Ahora sí, entrémosle de lleno a nuestro tema principal porque después se nos agota el espacio y casi siempre les quedamos a deber. De seguro muchos, si es que no todos mis escasos lectores habrán leído en la Biblia donde se habla de Melquisedec (sacerdote, agua; rey, fuego), el misterio de este rey de Salem es que él fue su propio padre y su propia madre y que y cuyas huellas siguen todos los iniciados, siendo los primeros o más antiguos por especiales razones los miembros de la masonería.

Sólo la más elevada de todas las órdenes ocultas que existen en el mundo interno puede ser llamada Orden de Melquisedec y a la cual perteneció Jesús el Cristo.

Aunque en otras naciones esta Orden tenga otros nombres, ella está compuesta enteramente por graduados en otras Escuelas de Misterios que hayan alcanzado ya este punto en el que les es posible darse nacimiento a sí mismos de su propias naturalezas, como tal es el caso de los seres que formaban antiguamente las tribus de Ad y de Am (Adam Karnoc), es decir, eran seres andróginos, facultad que perdieron por serles muy atractivo el sexo a través del cual se modificó sabrosamente el fenómeno de la reproducción, hecho que les costó que les sacarán la tarjeta roja y fueran expulsados del paraíso.

La secreta Orden de Melquisedec no podrá jamás aparecer en el mundo físico mientras la humanidad esté constituida de acuerdo con su presente esquema. Es la suprema Escuela de Misterios y sólo unos pocos han alcanzado ese punto en que se han unido sus naturalezas humana y divina tan perfectamente que han llegado a ser bicéfalos, actualmente se nos considera tricéfalos al ser tomado en cuenta el cerebelo como el tercero en discordia.

Muchos médicos no pueden explicar el por qué del símbolo de la medicina es dos serpientes enroscadas en un báculo y a punto de unirse sus cabezas. Ese ícono es un símbolo masónico, cuyo báculo representa la espina dorsal con sus 33 vértebras o sea los grados del rito escocés de la masonería, a través de dicha espina suben las dos fuerzas hasta encontrarse en el séptimo chakra (lugar donde reside la glándula pineal), esto luego de darse la iluminación, luego se funden esas dos fuerzas logrando formar el ser andrógino.

Mucho se tiene qué trabajar espiritualmente para comprender muchas cosas que nos hacen tomar conciencia de las realidades, una presente y perceptible y la otra alterna, intangible, pero igualmente real, pero hablando de conciencia pasamos a explicar someramente algo de ese estado que nos hace comprender y asimilar sucesos.

La glándula pineal es un eslabón entre la conciencia del hombre y los mundos invisibles de la naturaleza. Cuando el arco del cuerpo pituitario hace contacto con esta glándula, se producen destellos de momentánea clarividencia.

Pero el procedimiento para hacer trabajar constantemente estos cuerpos juntos, requiere no sólo de años, sino de vidas enteras de consagración y especial ejercitación fisiológica y biológica. Conforma el contacto del hombre con el mundo físico aumentó más plenamente, fue perdiendo su entendimiento interno juntamente con la consciente conexión con las jerarquías creadoras.

En la glándula pineal a partir de cierta edad, hay una menuda arenilla o arena sobre la cual la ciencia moderna no conoce prácticamente nada. Las investigaciones han demostrado que esta arenilla no existe en los idiotas ni en los que carecen de una mentalidad debidamente organizada. Los ocultistas saben que esta arenilla es la clave de la conciencia espiritual del hombre. La misma sirve de eslabón entre la conciencia y la forma.

Antes queremos referirnos a una frase pronunciada por el Dr. Enríquez cuando expresa políticamente hablando que no lo den por muerto.

Pues nos consta que es muy persistente en su sed de poder y aferrarse al mismo, pero mi buen galeno, discrepamos de usted porque para nosotros ya huele a cadáver de hace más de tres días, ya ve que se dice que después de ese lapso de tiempo los muertos hieden, o si lo prefiere, o si lo prefiere se la cambiamos por un chapulín tatemado.

Es ampliamente notorio que está enfermo de poder y a todo le tira en su afán de encontrar un partido político ganador que lo postule. En el PAN ya lo batearon y hoy demasiado tarde recurre a Morena, prueba de su desmedido intento por encontrar la varita mágica.

¿Por qué no recurre a Movimiento Ciudadano? Obvio porque es un partido morralla y nunca le alcanzarían los votos ni para una regiduría. Sin temor a equivocarnos, le aseguramos que los mandones de Morena no van a cambiar pesos por tortillas duras, es decir tienen varios prospectos valiosos que desde hace rato han hecho talacha, (entre ellos el más y para nuestro enfoque personal, Nacho Aguado), y a los cuales les merece reconocimiento y justicia y además no les conviene nominar un candidato externo y desprestigiado como usted doctor, porque correrían el riesgo de que los votantes le dieran la espalda a Morena, si no hay está el pronunciamiento del PT.

De seguro ha escuchado esa canción magistral que interpretó José José y que le queda a la medida donde dice: “Yo que fui tormenta, yo que fui tornado, hoy sólo soy un volcán apagado”, a no ser que ya haya hecho pacto con el diablo, entonces, será otra vez presidente municipal.

Una recomendación a una regidora del PAN que tiene apellido como de leche. Externó usted que en esta administración y en especial en el IMAC se acabó la época del tamborazo y la música de banda. Le recordamos que un gran porcentaje de los votantes del PAN son adictos a la música ranchera y sobre todo de banda, así que no hay qué menospreciar los gustos de quienes hacen posible el triunfo de los panistas. Usted en su casa podrá seguir escuchando a Beethoven.

Ahora sí, entrémosle de lleno a nuestro tema principal porque después se nos agota el espacio y casi siempre les quedamos a deber. De seguro muchos, si es que no todos mis escasos lectores habrán leído en la Biblia donde se habla de Melquisedec (sacerdote, agua; rey, fuego), el misterio de este rey de Salem es que él fue su propio padre y su propia madre y que y cuyas huellas siguen todos los iniciados, siendo los primeros o más antiguos por especiales razones los miembros de la masonería.

Sólo la más elevada de todas las órdenes ocultas que existen en el mundo interno puede ser llamada Orden de Melquisedec y a la cual perteneció Jesús el Cristo.

Aunque en otras naciones esta Orden tenga otros nombres, ella está compuesta enteramente por graduados en otras Escuelas de Misterios que hayan alcanzado ya este punto en el que les es posible darse nacimiento a sí mismos de su propias naturalezas, como tal es el caso de los seres que formaban antiguamente las tribus de Ad y de Am (Adam Karnoc), es decir, eran seres andróginos, facultad que perdieron por serles muy atractivo el sexo a través del cual se modificó sabrosamente el fenómeno de la reproducción, hecho que les costó que les sacarán la tarjeta roja y fueran expulsados del paraíso.

La secreta Orden de Melquisedec no podrá jamás aparecer en el mundo físico mientras la humanidad esté constituida de acuerdo con su presente esquema. Es la suprema Escuela de Misterios y sólo unos pocos han alcanzado ese punto en que se han unido sus naturalezas humana y divina tan perfectamente que han llegado a ser bicéfalos, actualmente se nos considera tricéfalos al ser tomado en cuenta el cerebelo como el tercero en discordia.

Muchos médicos no pueden explicar el por qué del símbolo de la medicina es dos serpientes enroscadas en un báculo y a punto de unirse sus cabezas. Ese ícono es un símbolo masónico, cuyo báculo representa la espina dorsal con sus 33 vértebras o sea los grados del rito escocés de la masonería, a través de dicha espina suben las dos fuerzas hasta encontrarse en el séptimo chakra (lugar donde reside la glándula pineal), esto luego de darse la iluminación, luego se funden esas dos fuerzas logrando formar el ser andrógino.

Mucho se tiene qué trabajar espiritualmente para comprender muchas cosas que nos hacen tomar conciencia de las realidades, una presente y perceptible y la otra alterna, intangible, pero igualmente real, pero hablando de conciencia pasamos a explicar someramente algo de ese estado que nos hace comprender y asimilar sucesos.

La glándula pineal es un eslabón entre la conciencia del hombre y los mundos invisibles de la naturaleza. Cuando el arco del cuerpo pituitario hace contacto con esta glándula, se producen destellos de momentánea clarividencia.

Pero el procedimiento para hacer trabajar constantemente estos cuerpos juntos, requiere no sólo de años, sino de vidas enteras de consagración y especial ejercitación fisiológica y biológica. Conforma el contacto del hombre con el mundo físico aumentó más plenamente, fue perdiendo su entendimiento interno juntamente con la consciente conexión con las jerarquías creadoras.

En la glándula pineal a partir de cierta edad, hay una menuda arenilla o arena sobre la cual la ciencia moderna no conoce prácticamente nada. Las investigaciones han demostrado que esta arenilla no existe en los idiotas ni en los que carecen de una mentalidad debidamente organizada. Los ocultistas saben que esta arenilla es la clave de la conciencia espiritual del hombre. La misma sirve de eslabón entre la conciencia y la forma.

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