/ miércoles 13 de marzo de 2019

Columna Liberal

Recordando la grandeza delos maestros del Instituto Juárez

Morena soy oh hijas de Jerusalem, la más codiciable; como las cabañas de Cedar, como las tiendas de Salomón. No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Pasaje bíblico de “El Cantar de los Cantares 1. 5”.

Cómo no estar más que agradecidos con aquellos maestros del legendario Instituto Juárez, hoy UJED, institución de origen auténticamente liberal donde se han instruido liberales, sí, pero también muchos conservadores, esto por ser Durango cuna de reaccionarios y una ciudad sacerdotal, como lo reafirmara el Papa Juan Pablo ll en una de sus visitas a esta Perla del Guadiana, o una levítica ciudad, como lo dijera el ilustre masón Pedro Briseño allá por los años de 1913.

Para empezar nos remitiremos a los años cincuenta del siglo pasado, período del que podemos dar razón por habernos acogido en sus aulas como alumno el Instituto Juárez, constatando que cumplieron magnánimamente como maestros surgidos de ese glorioso instituto una pléyade de mentores comprometidos con su alma mater y quienes marcaron con su grandeza, entrega y virtudes a generaciones de juaristas y les diremos por qué.

Estuvieron la casi totalidad de ellos impregnados por un amor y agradecimiento al Instituto Juárez al que en ocasiones nos referíamos a él como “el Juárez” o “el colegio” esto último porque se oía muy caché. Pues bien, nos tocó ver furtivamente las nóminas de pago de los docentes y sus sueldos eran verdaderamente simbólicos y para mayor mérito, muchos de ellos ni los cobraban, lo dejaban en beneficio de la institución.

En honor a la entrega de esos maestros, referiremos que marcaron con su sello a muchos de los que fuimos alumnos del Juárez, porque como un Roberto Bravo Morán, maestro de inglés con voz de trueno, que a las siete de la mañana puntualmente impartía su cátedra de inglés y quien no estaba a esa hora ya no podía entrar al salón, riguroso al máximo y estudiabas porque estudiabas, no valían pretextos.

Con estilo parecido nos trapeaba el Lic. Julián Bermúdez Monterde, implacable y aunque menos rigurosos pero siempre solemnes y parcos impartían su cátedra de raíces griegas y latinas el Lic. Alanís y el Lic. Granadino la de civismo, español el Lic. Hernández Medrano y con la misma seriedad y elegancia el maestro de dibujo de quien no recordamos su nombre, pero siempre muy elegante y cómo olvidar al Lic. Joaquín Soria Hernández como maestro de matemáticas; sobrio, parco, muy serio y también muy elegantemente vestido, de traje con chaleco y corbata, notario él, de buena posición económica y que siempre andaba en bicicleta.

Y así como ellos muchos más, quienes nos trasmitieron el sentido de responsabilidad, disciplina y seriedad, aparte de sus conocimientos y por si lo anterior fuera poco, nos tocó trasladarnos a la ciudad de Uruapan, Michoacán a prepararnos en una escuela militarizada con un disciplina férrea donde cada tres meses había exámenes y quien reprobara tres materias a su casa, sin excusa, sin miramientos, igualmente a quien reprobara un extraordinario.

Formados puntualmente a las siete de la mañana con el máuser y bayoneta calada a cuestas, prestos a marchar y hacer ejercicio; el Teniente retirado Rubén Calderón nos ponía unas maltratadas que Dios guarde la hora y cuando había lugar y en formación, de pedazo de pendejo no nos bajaba y recalcaba con respecto a la puntualidad “Más vale horas antes que minutos después” pero y aun cuando en activo en el ejército anduvo en las refriegas armadas y lo templó ese ambiente, supo inculcarnos el humanismo porque también en formación en una histórica arenga emotivamente y con lágrimas en los ojos el amor y agradecimiento que les debemos a nuestros padres. Así era el Teniente Calderón Soria.

Total, que las personas somos reflejo no sólo de nuestros padres, es decir, la educación recibida en casa, sino también de las enseñanzas de nuestros maestros, por lo que tenemos que estar agradecidos por siempre, en nuestro caso, con los maestros del glorioso Instituto Juárez, así como con los de la Escuela Nacional Forestal de Uruapan, Michoacán, institución creada por el general Lázaro Cárdenas, agradecimientos extensivos también a sus prefectos militares, especialmente al Teniente Calderón.

En otro tema muy sentido entre la ciudadanía, queremos referirnos a la intención del gobernador de Tabasco quien en reciente declaración manifestó que va a detener los vehículos de la CFE y sus empleados que pretendan cortar la luz de los usuarios.

Qué diéramos nosotros porque alguna autoridad estatal, municipal o federal se manifestara en defensa de los usuarios de Durango; sin llegar a la detención o encarcelación, sino sólo a exigir que se frenen los cobros excesivos por el consumo de energía eléctrica o mínimo que nos digan qué tenemos que hacer para parar esos abusos. Es lo menos que merecemos, ¿o no?

Se acaba de publicar que el gobierno de Peña Nieto erogó una respetable cantidad de millones de pesos para que su gabinete acudiera al Centro Fox para recibir conocimientos y preparación para gobernar o desempeñar satisfactoriamente sus funciones. Pues viendo el fracaso de ese gobierno priista y la clase de conocimientos impartidos por esa empresa foxista, es como nos explicamos pues los magros resultados de ese gobierno y el derroche en favor de los bolsillos del tal Fox.

Con todo respeto doctor Enríquez, ¿ahora sí ya podernos darlo por muerto? Acotamos el fracaso de sus asesores en publicidad y prensa contratados por usted y con cargo al erario municipal. O son muy chafas o usted no les hizo caso o las dos cosas. Total, que el fracaso está a la vista. No somos analistas trinchones, adivinos, especialistas , ni nada por el estilo, pero usted nunca nos hizo caso y ya no hay otra vez, ya no hay una próxima, así que ya no lo salvará ni el Chapulín Colorado, porque así como se le dieron las cosas fue en como la novela de García Márquez, “Una muerte anunciada”

Merecido el triunfo de Salum del Palacio en las internas del PAN y asentado quedó como el tema de las carreras de caballos “Ganó el Moro de Cumbas y perdió el Caballo de Troya” con todo respeto para Claudia, sus seguidores y ya saben quién. En esa carrera de Agua Prieta ganó el Zaino, pero como era el de los pobres, aquí le asienta más el triunfo al Moro por ser el caballo de los ricos.

Recordando la grandeza delos maestros del Instituto Juárez

Morena soy oh hijas de Jerusalem, la más codiciable; como las cabañas de Cedar, como las tiendas de Salomón. No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Pasaje bíblico de “El Cantar de los Cantares 1. 5”.

Cómo no estar más que agradecidos con aquellos maestros del legendario Instituto Juárez, hoy UJED, institución de origen auténticamente liberal donde se han instruido liberales, sí, pero también muchos conservadores, esto por ser Durango cuna de reaccionarios y una ciudad sacerdotal, como lo reafirmara el Papa Juan Pablo ll en una de sus visitas a esta Perla del Guadiana, o una levítica ciudad, como lo dijera el ilustre masón Pedro Briseño allá por los años de 1913.

Para empezar nos remitiremos a los años cincuenta del siglo pasado, período del que podemos dar razón por habernos acogido en sus aulas como alumno el Instituto Juárez, constatando que cumplieron magnánimamente como maestros surgidos de ese glorioso instituto una pléyade de mentores comprometidos con su alma mater y quienes marcaron con su grandeza, entrega y virtudes a generaciones de juaristas y les diremos por qué.

Estuvieron la casi totalidad de ellos impregnados por un amor y agradecimiento al Instituto Juárez al que en ocasiones nos referíamos a él como “el Juárez” o “el colegio” esto último porque se oía muy caché. Pues bien, nos tocó ver furtivamente las nóminas de pago de los docentes y sus sueldos eran verdaderamente simbólicos y para mayor mérito, muchos de ellos ni los cobraban, lo dejaban en beneficio de la institución.

En honor a la entrega de esos maestros, referiremos que marcaron con su sello a muchos de los que fuimos alumnos del Juárez, porque como un Roberto Bravo Morán, maestro de inglés con voz de trueno, que a las siete de la mañana puntualmente impartía su cátedra de inglés y quien no estaba a esa hora ya no podía entrar al salón, riguroso al máximo y estudiabas porque estudiabas, no valían pretextos.

Con estilo parecido nos trapeaba el Lic. Julián Bermúdez Monterde, implacable y aunque menos rigurosos pero siempre solemnes y parcos impartían su cátedra de raíces griegas y latinas el Lic. Alanís y el Lic. Granadino la de civismo, español el Lic. Hernández Medrano y con la misma seriedad y elegancia el maestro de dibujo de quien no recordamos su nombre, pero siempre muy elegante y cómo olvidar al Lic. Joaquín Soria Hernández como maestro de matemáticas; sobrio, parco, muy serio y también muy elegantemente vestido, de traje con chaleco y corbata, notario él, de buena posición económica y que siempre andaba en bicicleta.

Y así como ellos muchos más, quienes nos trasmitieron el sentido de responsabilidad, disciplina y seriedad, aparte de sus conocimientos y por si lo anterior fuera poco, nos tocó trasladarnos a la ciudad de Uruapan, Michoacán a prepararnos en una escuela militarizada con un disciplina férrea donde cada tres meses había exámenes y quien reprobara tres materias a su casa, sin excusa, sin miramientos, igualmente a quien reprobara un extraordinario.

Formados puntualmente a las siete de la mañana con el máuser y bayoneta calada a cuestas, prestos a marchar y hacer ejercicio; el Teniente retirado Rubén Calderón nos ponía unas maltratadas que Dios guarde la hora y cuando había lugar y en formación, de pedazo de pendejo no nos bajaba y recalcaba con respecto a la puntualidad “Más vale horas antes que minutos después” pero y aun cuando en activo en el ejército anduvo en las refriegas armadas y lo templó ese ambiente, supo inculcarnos el humanismo porque también en formación en una histórica arenga emotivamente y con lágrimas en los ojos el amor y agradecimiento que les debemos a nuestros padres. Así era el Teniente Calderón Soria.

Total, que las personas somos reflejo no sólo de nuestros padres, es decir, la educación recibida en casa, sino también de las enseñanzas de nuestros maestros, por lo que tenemos que estar agradecidos por siempre, en nuestro caso, con los maestros del glorioso Instituto Juárez, así como con los de la Escuela Nacional Forestal de Uruapan, Michoacán, institución creada por el general Lázaro Cárdenas, agradecimientos extensivos también a sus prefectos militares, especialmente al Teniente Calderón.

En otro tema muy sentido entre la ciudadanía, queremos referirnos a la intención del gobernador de Tabasco quien en reciente declaración manifestó que va a detener los vehículos de la CFE y sus empleados que pretendan cortar la luz de los usuarios.

Qué diéramos nosotros porque alguna autoridad estatal, municipal o federal se manifestara en defensa de los usuarios de Durango; sin llegar a la detención o encarcelación, sino sólo a exigir que se frenen los cobros excesivos por el consumo de energía eléctrica o mínimo que nos digan qué tenemos que hacer para parar esos abusos. Es lo menos que merecemos, ¿o no?

Se acaba de publicar que el gobierno de Peña Nieto erogó una respetable cantidad de millones de pesos para que su gabinete acudiera al Centro Fox para recibir conocimientos y preparación para gobernar o desempeñar satisfactoriamente sus funciones. Pues viendo el fracaso de ese gobierno priista y la clase de conocimientos impartidos por esa empresa foxista, es como nos explicamos pues los magros resultados de ese gobierno y el derroche en favor de los bolsillos del tal Fox.

Con todo respeto doctor Enríquez, ¿ahora sí ya podernos darlo por muerto? Acotamos el fracaso de sus asesores en publicidad y prensa contratados por usted y con cargo al erario municipal. O son muy chafas o usted no les hizo caso o las dos cosas. Total, que el fracaso está a la vista. No somos analistas trinchones, adivinos, especialistas , ni nada por el estilo, pero usted nunca nos hizo caso y ya no hay otra vez, ya no hay una próxima, así que ya no lo salvará ni el Chapulín Colorado, porque así como se le dieron las cosas fue en como la novela de García Márquez, “Una muerte anunciada”

Merecido el triunfo de Salum del Palacio en las internas del PAN y asentado quedó como el tema de las carreras de caballos “Ganó el Moro de Cumbas y perdió el Caballo de Troya” con todo respeto para Claudia, sus seguidores y ya saben quién. En esa carrera de Agua Prieta ganó el Zaino, pero como era el de los pobres, aquí le asienta más el triunfo al Moro por ser el caballo de los ricos.

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