/ miércoles 8 de mayo de 2019

Columna Liberal

Los fifís, como los coyotes de Coyame de Renato Leduc

Desde este progresista municipio de Santa Catarina, Nuevo León, nos reportamos gustosos con nuestros escasos, pero muy apreciados lectores a quienes enviamos el mejor de nuestros saludos.

Por convicción personal no nos está permitido ser vanidosos ni presumidos en ningún sentido, pero en función de que hemos contemplado dar atención y adoptar a dos alumnos con carácter de casos perdidos para la ciencia su regeneración, hoy les platicaremos de estos pretendidos alumnos cuyos casos y graves afectaciones psicológica consisten en no reconocer que el origen de su trastorno es estar perdidos en su concepción de divagar entre sus orígenes genéticos de asesinos, invasores, violadores, esclavistas, saqueadores y pendencieros.

Por tanto y con los antecedentes de haber nacido ellos en México después de varias generaciones, sigue en su mente un enfermizo sentimiento racista de superioridad y realeza europea peor que los nazis, quienes para su ejemplo, ya pidieron disculpas por sus crímenes al pueblo judío, más estos antecesores de los gachupines todavía se sienten gente de la rancia nobleza y ven al resto de los mexicanos como súbditos, indios, piojosos, analfabetas, estúpidos, plebeyos, e idiotas por haber votado por el actual presidente de la República.

Pues bien, a estos candidatos al ser mis alumnos y que gracias a la libertad de expresión contemplada en nuestra Constitución lograda gracias a los liberales y conquistada a pesar de la oposición y negativas del conservadurismo donde militan estos personajes, ellos gozan inmerecidamente de espacios públicos en tv, radio, y prensa escrita donde con carácter de sicarios de la comunicación vierten su veneno y su impotencia a la vez que su perversidad.

De donde se deduce sin mucho esfuerzo, que su problema psicológico de inadaptación establecido por una realidad que ya los rebasó, viven en conflicto por sus sueños guajiros de tiempos idos y que no volverán en los cuales aún campea, (pero en extinción), la corrupción e impunidad y por tanto padecen tristemente de identidad social y personal.

Bien, pues esos aspirantes a ser mis alumnos y que caen en el calificativo de fifís, (falsos, hipócritas, reaccionarios, zafios y por tanto despreciables), nuestra primera recomendación será que se ubiquen en el actual contexto político y social que priva en el país; no hacerlo o no asimilarlo caerán en un estado patológico preocupante que repercutirá irremisiblemente en su relación familiar y social.

Concluimos: Es necesario aceptar la realidad, hoy los chairos están en la cresta de la ola y los fifís al ras de la arena. Y así, aparecerán cuando se requiera un Hidalgo, Morelos, Matamoros, Allende, Aldama, Juárez, Ocampo, G. Prieto, Ignacio Ramírez, Madero, Carranza, Zapata, Villa. etc., que serían los chairos para los fifís y siempre éstos los traidores, apátridas y despreciables reaccionarios.

Tal vez se piense que no merecen ni voltear a verlos por ser como les dijo el periodista Renato Leduc a ellos, que se perecen a los coyotes de Coyame, “mustios y pendejos” porque se consumirán en su propio lodo y veneno, pero el pueblo merece que se les desenmascare para saber enfrentarlos, aunque unos rayan en la perversidad como Fox y miembros de la extrema derecha encabezando marchas en contra de un gobierno legal y democráticamente electo, pero así se ha establecido por siempre en la historia la lucha eterna entre el bien y el mal.

Los fifís, como los coyotes de Coyame de Renato Leduc

Desde este progresista municipio de Santa Catarina, Nuevo León, nos reportamos gustosos con nuestros escasos, pero muy apreciados lectores a quienes enviamos el mejor de nuestros saludos.

Por convicción personal no nos está permitido ser vanidosos ni presumidos en ningún sentido, pero en función de que hemos contemplado dar atención y adoptar a dos alumnos con carácter de casos perdidos para la ciencia su regeneración, hoy les platicaremos de estos pretendidos alumnos cuyos casos y graves afectaciones psicológica consisten en no reconocer que el origen de su trastorno es estar perdidos en su concepción de divagar entre sus orígenes genéticos de asesinos, invasores, violadores, esclavistas, saqueadores y pendencieros.

Por tanto y con los antecedentes de haber nacido ellos en México después de varias generaciones, sigue en su mente un enfermizo sentimiento racista de superioridad y realeza europea peor que los nazis, quienes para su ejemplo, ya pidieron disculpas por sus crímenes al pueblo judío, más estos antecesores de los gachupines todavía se sienten gente de la rancia nobleza y ven al resto de los mexicanos como súbditos, indios, piojosos, analfabetas, estúpidos, plebeyos, e idiotas por haber votado por el actual presidente de la República.

Pues bien, a estos candidatos al ser mis alumnos y que gracias a la libertad de expresión contemplada en nuestra Constitución lograda gracias a los liberales y conquistada a pesar de la oposición y negativas del conservadurismo donde militan estos personajes, ellos gozan inmerecidamente de espacios públicos en tv, radio, y prensa escrita donde con carácter de sicarios de la comunicación vierten su veneno y su impotencia a la vez que su perversidad.

De donde se deduce sin mucho esfuerzo, que su problema psicológico de inadaptación establecido por una realidad que ya los rebasó, viven en conflicto por sus sueños guajiros de tiempos idos y que no volverán en los cuales aún campea, (pero en extinción), la corrupción e impunidad y por tanto padecen tristemente de identidad social y personal.

Bien, pues esos aspirantes a ser mis alumnos y que caen en el calificativo de fifís, (falsos, hipócritas, reaccionarios, zafios y por tanto despreciables), nuestra primera recomendación será que se ubiquen en el actual contexto político y social que priva en el país; no hacerlo o no asimilarlo caerán en un estado patológico preocupante que repercutirá irremisiblemente en su relación familiar y social.

Concluimos: Es necesario aceptar la realidad, hoy los chairos están en la cresta de la ola y los fifís al ras de la arena. Y así, aparecerán cuando se requiera un Hidalgo, Morelos, Matamoros, Allende, Aldama, Juárez, Ocampo, G. Prieto, Ignacio Ramírez, Madero, Carranza, Zapata, Villa. etc., que serían los chairos para los fifís y siempre éstos los traidores, apátridas y despreciables reaccionarios.

Tal vez se piense que no merecen ni voltear a verlos por ser como les dijo el periodista Renato Leduc a ellos, que se perecen a los coyotes de Coyame, “mustios y pendejos” porque se consumirán en su propio lodo y veneno, pero el pueblo merece que se les desenmascare para saber enfrentarlos, aunque unos rayan en la perversidad como Fox y miembros de la extrema derecha encabezando marchas en contra de un gobierno legal y democráticamente electo, pero así se ha establecido por siempre en la historia la lucha eterna entre el bien y el mal.

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