/ miércoles 15 de mayo de 2019

Columna Liberal

La misión de las escuelas iniciáticas

En espera de que hoy lleguen estas líneas a su destino final, que son nuestros fieles, aunque escasos lectores, les enviamos por tanto un saludo desde este progresista estado de Nuevo León y les platicamos que en la filosofía china encontramos estas frases o sabias sentencias que dicen:

Un error en la práctica de la medicina puede poner en peligro una vida. Un error en la práctica de la política puede poner en peligro una generación. Un error en la práctica de la enseñanza puede poner en peligro a miles de generaciones.

Al citar las anteriores líneas no pretendemos atacar a nadie porque ya han de estar en guardia los fifís poniéndose el sombrero antes de que llueva, no no no, nada de eso, sólo queremos o pretendemos evidenciar sobre todo con la última referencia que contempla el error en la práctica de la enseñanza o educación de los pueblos que el gran Juárez manifestó ese mismo concepto con la siguiente frase: “Un pueblo ignorante será siempre un pueblo esclavo”.

Por lo anterior pues, los grandes avatares o sabios instructores y grandes iniciados como Krisna, Moisés, Jesús el Cristo, Buda, Platón, Pitágoras, etc., han sido ellos quienes han orientado a la humanidad por los senderos correctos del progreso espiritual, ya sea originando una nueva doctrina, normas o leyes conductuales, pero sobre todo otorgando los conocimientos y prácticas propositivas y progresistas a sociedad, aplicables hoy con urgencia a la humanidad cada vez más materialista que puebla el mundo occidental.

Pues bien, todos estos avatares de origen divino crearon escuelas iniciáticas, algunas de las cuales funcionan en la actualidad de manera secreta y otras no tanto y que son discretas y simbólicas como las logias masónicas, etc., pero todas ellas están orientadas a la búsqueda y encuentro del sendero correcto fijado por el Ser Supremo para el avance espiritual, progreso, y felicidad de la raza humana.

Para ello, se contempla el trabajar sobre la materia o cuerpo humano, el alma y el espíritu y aquí nos detendremos para clarificar algo que no tienen bien definido algunas personas. Todo es trino, la esencia masculina, la esencia femenina y la substancia divina, (alma), sin la cual no es posible la manifestación. El hombre también es trino: Inteligencia, alma: Vida y el cuerpo físico.

La relación entre estos tres elementos es como sigue: Si el alma se eleva y une al espíritu, se alcanza la sabiduría y la paz interna. Si el alma permanece incierta entre el espíritu y el cuerpo, entonces está dominada por la pasión y el deseo; por eso oscila de un objeto a otro en un círculo fatal e infecundo. Y cuando el alma se une sólo al cuerpo físico, naturalmente se está alejando de su propio espíritu cayendo en la sinrazón, la ignorancia y la muerte temporal, es decir, condenado al renacimiento o reencarnación.

Ante esta encrucijada de los renacimientos, el espíritu suele llevar como herencia enfermedades de reencarnaciones anteriores trasmitidas por el alma; eso, independientemente de la herencia meramente biológica. Solamente el que puede dominarse a sí mismo podrá con satisfacción dirigirse a los demás. Sólo el que en lo espiritual se ha liberado a sí mismo puede pensar en libertar a los demás. El que piensa como esclavo, estará siempre tratando de esclavizar a los demás.

Toda iniciación es simbólica y sirve fundamentalmente para despertar los sentidos del alma y así poner al individuo en comunión con la divinidad. El ser humano empezó su evolución en la obscuridad de los tiempos. El error de algunas personas está en que confunden el cuerpo físico humano con el alma y con el espíritu.

En realidad son tres entidades distintas que corresponden a tres planos distintos, a tres manifestaciones de vida distintas. Cuando el cuerpo físico muere, el espíritu queda en libertad de encarnar en otro cuerpo igualmente físico, siempre que sea su tónica, su afinidad, es decir, que corresponda al nivel de la evolución hasta entonces lograda.

En la actualidad y cuando ya el conocimiento está al alcance de todos, sólo basta la intención y voluntad para dar los pasos necesarios para romper las ataduras materiales que nos aprisionan el alma y continuar rumbo al camino del progreso espiritual y escalar los otros peldaños para alcanzar finalmente los otros planos superiores a los que tenemos como destino final.

Hasta aquí estas líneas de buena intención para que vean además nuestros adversarios los fifís que no puras rancheras cantamos.

La misión de las escuelas iniciáticas

En espera de que hoy lleguen estas líneas a su destino final, que son nuestros fieles, aunque escasos lectores, les enviamos por tanto un saludo desde este progresista estado de Nuevo León y les platicamos que en la filosofía china encontramos estas frases o sabias sentencias que dicen:

Un error en la práctica de la medicina puede poner en peligro una vida. Un error en la práctica de la política puede poner en peligro una generación. Un error en la práctica de la enseñanza puede poner en peligro a miles de generaciones.

Al citar las anteriores líneas no pretendemos atacar a nadie porque ya han de estar en guardia los fifís poniéndose el sombrero antes de que llueva, no no no, nada de eso, sólo queremos o pretendemos evidenciar sobre todo con la última referencia que contempla el error en la práctica de la enseñanza o educación de los pueblos que el gran Juárez manifestó ese mismo concepto con la siguiente frase: “Un pueblo ignorante será siempre un pueblo esclavo”.

Por lo anterior pues, los grandes avatares o sabios instructores y grandes iniciados como Krisna, Moisés, Jesús el Cristo, Buda, Platón, Pitágoras, etc., han sido ellos quienes han orientado a la humanidad por los senderos correctos del progreso espiritual, ya sea originando una nueva doctrina, normas o leyes conductuales, pero sobre todo otorgando los conocimientos y prácticas propositivas y progresistas a sociedad, aplicables hoy con urgencia a la humanidad cada vez más materialista que puebla el mundo occidental.

Pues bien, todos estos avatares de origen divino crearon escuelas iniciáticas, algunas de las cuales funcionan en la actualidad de manera secreta y otras no tanto y que son discretas y simbólicas como las logias masónicas, etc., pero todas ellas están orientadas a la búsqueda y encuentro del sendero correcto fijado por el Ser Supremo para el avance espiritual, progreso, y felicidad de la raza humana.

Para ello, se contempla el trabajar sobre la materia o cuerpo humano, el alma y el espíritu y aquí nos detendremos para clarificar algo que no tienen bien definido algunas personas. Todo es trino, la esencia masculina, la esencia femenina y la substancia divina, (alma), sin la cual no es posible la manifestación. El hombre también es trino: Inteligencia, alma: Vida y el cuerpo físico.

La relación entre estos tres elementos es como sigue: Si el alma se eleva y une al espíritu, se alcanza la sabiduría y la paz interna. Si el alma permanece incierta entre el espíritu y el cuerpo, entonces está dominada por la pasión y el deseo; por eso oscila de un objeto a otro en un círculo fatal e infecundo. Y cuando el alma se une sólo al cuerpo físico, naturalmente se está alejando de su propio espíritu cayendo en la sinrazón, la ignorancia y la muerte temporal, es decir, condenado al renacimiento o reencarnación.

Ante esta encrucijada de los renacimientos, el espíritu suele llevar como herencia enfermedades de reencarnaciones anteriores trasmitidas por el alma; eso, independientemente de la herencia meramente biológica. Solamente el que puede dominarse a sí mismo podrá con satisfacción dirigirse a los demás. Sólo el que en lo espiritual se ha liberado a sí mismo puede pensar en libertar a los demás. El que piensa como esclavo, estará siempre tratando de esclavizar a los demás.

Toda iniciación es simbólica y sirve fundamentalmente para despertar los sentidos del alma y así poner al individuo en comunión con la divinidad. El ser humano empezó su evolución en la obscuridad de los tiempos. El error de algunas personas está en que confunden el cuerpo físico humano con el alma y con el espíritu.

En realidad son tres entidades distintas que corresponden a tres planos distintos, a tres manifestaciones de vida distintas. Cuando el cuerpo físico muere, el espíritu queda en libertad de encarnar en otro cuerpo igualmente físico, siempre que sea su tónica, su afinidad, es decir, que corresponda al nivel de la evolución hasta entonces lograda.

En la actualidad y cuando ya el conocimiento está al alcance de todos, sólo basta la intención y voluntad para dar los pasos necesarios para romper las ataduras materiales que nos aprisionan el alma y continuar rumbo al camino del progreso espiritual y escalar los otros peldaños para alcanzar finalmente los otros planos superiores a los que tenemos como destino final.

Hasta aquí estas líneas de buena intención para que vean además nuestros adversarios los fifís que no puras rancheras cantamos.

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