/ miércoles 17 de julio de 2019

Columna Liberal

Si Juárez no hubiera muerto. ¿Y quién dice que murió? Eterno es él

Este día la Logia Francisco Zarco Nº l rendirá homenaje a la memoria del Benemérito de las Américas en su aniversario luctuoso en un acto que dentro de la autonomía de esa logia realiza año con año ante el busto del Lic. Benito Juárez, ubicado en el Jardín de ese mismo nombre en el barrio de Analco de esta ciudad capital.

José Martí sentenció “Hasta que el indio no camine no caminará América”. Porque Benito Juárez caminó, México camina con él; otra vez el indio se puso de pie, pero en sus últimos momentos Juárez seguía caminando hacia la última luz, hacia la noche de donde vino, hacia la inmensa nada que es la muerte sin que una sola cosa de su indumentaria republicana le faltara y a lo que jamás renunció y así entregó su alma y el cuerpo a quien se los dio: a México.

Por eso Dn. Juan Montalvo, “El Sagitario Liberal Ecuatoriano” y admirador de Juárez y que escribió un drama sobre la intervención y el imperio, todos los liberales coinciden con él en que Juárez es de aquellos héroes que inspiran miedo a los mismos dioses, así como lo dijo el modesto Leonardo Viramontes recordando a Esquilo. Hay tanto qué hablar de la obra del benemérito que con una sola entrega no alcanzaríamos ni con nada a sintetizar todo lo que de él se ha escrito o que se guarda en la memoria colectiva, especialmente de las etnias indígenas, los liberales por supuesto y aún entre los mismos conservadores como Dn. Nemesio García Naranjo.

Dn. Nemesio se refirió así al Gral. Miramón, brazo armado de la reacción cuando la Guerra de Reforma y la de la intervención francesa: “El joven macabeo nunca supo ni se dio cuenta cuando su causa estaba perdida”. Este valiente y estratega general siempre contó con todo el apoyo y recursos de dentro y de fuera, además de los préstamos para la guerra de los países europeos, que al triunfo de la república tuvieron qué ser absorbidos por el gobierno republicano. Más aún, Miramón fue previamente a Berlín a estudiar y prepararse para la guerra, al igual que el Gral. Márquez, (protegido y repatriado por Porfirio Díaz), quien lo hizo con el mismo fin en Constantinopla y Jerusalén.

Todo lo anterior no fue suficiente para los enemigos del México libre y republicano y sus defensores los liberales y el pueblo fiel, quienes nunca se pudieron explicar, (los conservadores), cómo fue que Juárez y sus seguidores luego de la presencia del imperio, no supieron cómo el gobierno itinerante juarista sin contar con un peso y sin un cartucho, supieron imponerse restaurando la república luego de vencerlos moralmente y con las armas de manera definitiva en Querétaro.

Bueno, ¿y por qué a la fecha se sigue hablando de la gesta de Juárez y los gigantes liberales de la reforma? Pues porque al triunfo de los tres grandes movimientos sociales que trasformaron a México a través de movimientos armados, porque fue ese el último recurso, el pueblo se ha encargado de perpetuar su nombre, luchas y sacrificios para que no tengamos qué repetir nuestra propia historia.

Y además y por si lo anterior fuera poco, por la razón que nos explica Salazar Monroy, quien refiriéndose a los defensores de la patria y de los derechos humanos nos dice: “Si arrojamos lodo sobre nuestros héroes, si les negamos como los réprobos, la jerarquía de su grandeza y los despojamos ardidos por la envidia, de los atributos de su calidad, quedaremos un pueblo envilecido y miserable atenido a las migajas de heroísmo que nos arrojen del festín olímpico de su mesa, pueblos que estiman y practican el ennoblecedor culto a sus hombres geniales”

Sólo así podremos entender cómo al triunfo de la república sobre el imperio y más, que al estar Juárez esperando ya en México a su esposa que venía del extranjero, porque aquí en México las fuerzas reaccionarias emprendieron una feroz y bestial persecución en Oaxaca encabezada por el despreciable conservador Cobos contra la familia del prócer para exterminarla y que sólo por el apoyo de sus amistades y respaldo de los indígenas zapotecas, fue que pudo librarse milagrosamente de sus perseguidores y las vicisitudes y graves peligros de esa negra página que habla mal de los enemigos de Juárez y de México.

Pues bien, Dña. Margarita Maza y sus hijos venían de Veracruz hacia México, pero en cada pueblo, la gente, sobre todo los indígenas, les paraban y le mostraban su regocijo con grandes muestras de agradecimiento y felicidad por los resultados en beneficio para la patria y el pueblo de México y así se repetían esos recibimientos en todas las poblaciones y Juárez ya impaciente le urgía sobre su llegada preguntándole cuándo llegaría y ella le contestaba, pues hasta cuando tenga que llegar, pues con gusto agradecía las muestras de júbilo que tenían para ella y el gran benemérito.

Henestrosa sabiamente expresó: “Imposible imaginar a un andrajoso muchacho indio que tuvo la decisión de ser, sí, de ser algo grande y lo logró”. Santana nunca le perdonaría que ese indio adolescente y descalzo y que le atendiera en su mesa en un banquete que le ofrecieron en su honor en Oaxaca, que con los años fuera la cuña de su mal gobierno, por lo que no perdió la oportunidad para que luego de apresarlo lo encarcelara en Tehuacán y posteriormente lo mandara a San Juan de Ulúa y luego desterrarlo.

A lo largo de su ausencia sabemos que Juárez al morir dejó polen, simiente, luz, idea y ejemplo en las generaciones postreras y no moriría del todo mientras en el mundo haya injusticias, miseria, ignorancia, niños a quien se les niegue razón, que hablen lengua indígena y no aprendan el idioma nacional, que se les manipule en la doble esclavitud del alma y del cuerpo; mientras eso exista, vivirá Benito Juárez. Más aún, porque los masones no entierran a sus muertos, los siembran.

A Zarco, uno de los principales colaboradores de Juárez al igual que a muchos líderes liberales, incluido el benemérito, se les llamó demagogos y plebe roja cuando expresaron que eran católicos y no les creían los reaccionarios, aún cuando Maximiliano defendió los programas de estado que Juárez había sostenido y el emperador repetía las palabras de Zarco: “Dudad si queréis de mi catolicismo, pero buen católico soy y también liberal y justo”.

Y no sabemos los designios del Gran Arquitecto del Universo porque EL en la independencia le amarró las manos al diablo, pero éste se las ha sabido ingeniar para desamarrarse como en la reforma y en el porfiriato y así sucesivamente, pero es un hecho que siempre estarán alerta los liberales para combatir las acciones del demonio en contra del pueblo, perversamente ejecutadas en mil formas por la reacción y los fifís.

Si Juárez no hubiera muerto. ¿Y quién dice que murió? Eterno es él

Este día la Logia Francisco Zarco Nº l rendirá homenaje a la memoria del Benemérito de las Américas en su aniversario luctuoso en un acto que dentro de la autonomía de esa logia realiza año con año ante el busto del Lic. Benito Juárez, ubicado en el Jardín de ese mismo nombre en el barrio de Analco de esta ciudad capital.

José Martí sentenció “Hasta que el indio no camine no caminará América”. Porque Benito Juárez caminó, México camina con él; otra vez el indio se puso de pie, pero en sus últimos momentos Juárez seguía caminando hacia la última luz, hacia la noche de donde vino, hacia la inmensa nada que es la muerte sin que una sola cosa de su indumentaria republicana le faltara y a lo que jamás renunció y así entregó su alma y el cuerpo a quien se los dio: a México.

Por eso Dn. Juan Montalvo, “El Sagitario Liberal Ecuatoriano” y admirador de Juárez y que escribió un drama sobre la intervención y el imperio, todos los liberales coinciden con él en que Juárez es de aquellos héroes que inspiran miedo a los mismos dioses, así como lo dijo el modesto Leonardo Viramontes recordando a Esquilo. Hay tanto qué hablar de la obra del benemérito que con una sola entrega no alcanzaríamos ni con nada a sintetizar todo lo que de él se ha escrito o que se guarda en la memoria colectiva, especialmente de las etnias indígenas, los liberales por supuesto y aún entre los mismos conservadores como Dn. Nemesio García Naranjo.

Dn. Nemesio se refirió así al Gral. Miramón, brazo armado de la reacción cuando la Guerra de Reforma y la de la intervención francesa: “El joven macabeo nunca supo ni se dio cuenta cuando su causa estaba perdida”. Este valiente y estratega general siempre contó con todo el apoyo y recursos de dentro y de fuera, además de los préstamos para la guerra de los países europeos, que al triunfo de la república tuvieron qué ser absorbidos por el gobierno republicano. Más aún, Miramón fue previamente a Berlín a estudiar y prepararse para la guerra, al igual que el Gral. Márquez, (protegido y repatriado por Porfirio Díaz), quien lo hizo con el mismo fin en Constantinopla y Jerusalén.

Todo lo anterior no fue suficiente para los enemigos del México libre y republicano y sus defensores los liberales y el pueblo fiel, quienes nunca se pudieron explicar, (los conservadores), cómo fue que Juárez y sus seguidores luego de la presencia del imperio, no supieron cómo el gobierno itinerante juarista sin contar con un peso y sin un cartucho, supieron imponerse restaurando la república luego de vencerlos moralmente y con las armas de manera definitiva en Querétaro.

Bueno, ¿y por qué a la fecha se sigue hablando de la gesta de Juárez y los gigantes liberales de la reforma? Pues porque al triunfo de los tres grandes movimientos sociales que trasformaron a México a través de movimientos armados, porque fue ese el último recurso, el pueblo se ha encargado de perpetuar su nombre, luchas y sacrificios para que no tengamos qué repetir nuestra propia historia.

Y además y por si lo anterior fuera poco, por la razón que nos explica Salazar Monroy, quien refiriéndose a los defensores de la patria y de los derechos humanos nos dice: “Si arrojamos lodo sobre nuestros héroes, si les negamos como los réprobos, la jerarquía de su grandeza y los despojamos ardidos por la envidia, de los atributos de su calidad, quedaremos un pueblo envilecido y miserable atenido a las migajas de heroísmo que nos arrojen del festín olímpico de su mesa, pueblos que estiman y practican el ennoblecedor culto a sus hombres geniales”

Sólo así podremos entender cómo al triunfo de la república sobre el imperio y más, que al estar Juárez esperando ya en México a su esposa que venía del extranjero, porque aquí en México las fuerzas reaccionarias emprendieron una feroz y bestial persecución en Oaxaca encabezada por el despreciable conservador Cobos contra la familia del prócer para exterminarla y que sólo por el apoyo de sus amistades y respaldo de los indígenas zapotecas, fue que pudo librarse milagrosamente de sus perseguidores y las vicisitudes y graves peligros de esa negra página que habla mal de los enemigos de Juárez y de México.

Pues bien, Dña. Margarita Maza y sus hijos venían de Veracruz hacia México, pero en cada pueblo, la gente, sobre todo los indígenas, les paraban y le mostraban su regocijo con grandes muestras de agradecimiento y felicidad por los resultados en beneficio para la patria y el pueblo de México y así se repetían esos recibimientos en todas las poblaciones y Juárez ya impaciente le urgía sobre su llegada preguntándole cuándo llegaría y ella le contestaba, pues hasta cuando tenga que llegar, pues con gusto agradecía las muestras de júbilo que tenían para ella y el gran benemérito.

Henestrosa sabiamente expresó: “Imposible imaginar a un andrajoso muchacho indio que tuvo la decisión de ser, sí, de ser algo grande y lo logró”. Santana nunca le perdonaría que ese indio adolescente y descalzo y que le atendiera en su mesa en un banquete que le ofrecieron en su honor en Oaxaca, que con los años fuera la cuña de su mal gobierno, por lo que no perdió la oportunidad para que luego de apresarlo lo encarcelara en Tehuacán y posteriormente lo mandara a San Juan de Ulúa y luego desterrarlo.

A lo largo de su ausencia sabemos que Juárez al morir dejó polen, simiente, luz, idea y ejemplo en las generaciones postreras y no moriría del todo mientras en el mundo haya injusticias, miseria, ignorancia, niños a quien se les niegue razón, que hablen lengua indígena y no aprendan el idioma nacional, que se les manipule en la doble esclavitud del alma y del cuerpo; mientras eso exista, vivirá Benito Juárez. Más aún, porque los masones no entierran a sus muertos, los siembran.

A Zarco, uno de los principales colaboradores de Juárez al igual que a muchos líderes liberales, incluido el benemérito, se les llamó demagogos y plebe roja cuando expresaron que eran católicos y no les creían los reaccionarios, aún cuando Maximiliano defendió los programas de estado que Juárez había sostenido y el emperador repetía las palabras de Zarco: “Dudad si queréis de mi catolicismo, pero buen católico soy y también liberal y justo”.

Y no sabemos los designios del Gran Arquitecto del Universo porque EL en la independencia le amarró las manos al diablo, pero éste se las ha sabido ingeniar para desamarrarse como en la reforma y en el porfiriato y así sucesivamente, pero es un hecho que siempre estarán alerta los liberales para combatir las acciones del demonio en contra del pueblo, perversamente ejecutadas en mil formas por la reacción y los fifís.

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