/ miércoles 18 de diciembre de 2019

COLUMNA LIBERAL

Los egos de izquierda no se hacen, nacen, al igual que los de derecha

Nietzche afirmaba que los pueblos y los hombres débiles han de sucumbir para dar paso al progreso. Para ello se requerirá que existan súper hombres quienes con el carisma de líderes habrán de conducir a las grandes masas para lograr sus objetivos, principalmente a los ejércitos como Hitler, Alejandro de Macedonia, Napoleón de Bonaparte, Guillermo II, etc.

Pero existe un súper hombre bajo otra forma de concepción según la doctrina esotérica, como Jesús el Cristo, Hermes, Zoroastro, Buda y otros destacados por sus aportaciones al avance científico y filosófico como Pitágoras, Platón, Aristóteles, Pericles, Leonardo Da Vinci, etc.

Los primeros, fueron seres que supieron trascender espiritualmente en la evolución humana hacia el destino que le depara al hombre, es decir, que han alcanzado la liberación, o sea que ha terminado su karma y por tanto se encuentran en un nivel superior al más adelantado de los humanos.

En el caso de los primeros, se necesita de esos egos de izquierda, partiendo de la concepción de que no se puede ignorar que el mundo se rige por leyes imprescindibles e inaplazables, de ahí que el progreso se manifieste por ciclos que tienen distintos aspectos. Cuando el ciclo está en la parte superior es conseguido por los progresistas o entes de izquierda, pero cuando desciende al aspecto inferior surgen las luchas y calamidades generadas por los entes de derecha.

No obstante todas esas contingencias, la ascensión es progresiva hasta que sea llegado el día en que se elimine el mal Karma de la humanidad, proclamándose la fraternidad como principio de vida.

Es la forma de entender la conducta y actuar de una manera o de otra y en su tiempo y lugar de quienes militamos en la izquierda; no necesariamente se precisa hacer carrera en un partido político para que alguien de esta corriente actúe o se manifieste llegado un momento de trasformación, ni tener una preparación técnica, científica o filosófica sobre alguna materia cuando sea necesario.

Pongamos un ejemplo, cuando las leyes de reforma Miramón era un general de academia egresado del colegio militar y hasta fue uno de los niños héroes cuando se dio una de las la invasiones de E.U. a nuestro país y que aparte fue a prepararse a Israel para el tipo de lucha que había de darse con las fuerzas liberales.

Y ni cómo negarle sus aptitudes en el arte de la guerra, tan era así que el ejército liberal no podía ver una ante la destreza de Miramón. Una derrota tras otra era la que sufrían las fuerzas del general Santos Degollado ante las del baluarte de las fuerzas reaccionarias, pero dónde se le va apareciendo el general González Ortega a Miramón; este general zacatecano no tenía más preparación en las luchas armadas que la de haber sido auxiliar en una notaría en su tierra, (el pintoresco Teúl, hoy de González Ortega), por lo que sus enemigos le llamaban despectivamente “El tinterillo de la Reforma” pero dadas sus aptitudes que fue adquiriendo y desarrollando, fue que Santos Degollado le confió el comandar el ejército liberal no sin algunos temores y reservas, dada la gran capacidad y experiencia de Miramón.

Pero resulta que la primera vez que se enfrentaron en Silao, tremenda paliza le propinó el Ejército Liberal al comandado por Miramón mediante magistral estrategia y el valor de sus soldados, que hasta salió despavorido el general Mejía por las calles de Silao con todo y sus jinetes a lomo de sus mil caballos y ni tres horas le tomó a González Ortega demostrar su genio militar ante el invencible, orgulloso y brazo armado de los reaccionarios Gral. Miramón.

La segunda ocasión y definitiva en que se enfrentaron estos dos ejércitos fue en Calpulalpan en donde Miramón quiso sorprender y envolver a las fuerzas del Gral. González Ortega, pero éste alcanzó a percibir los pretendidos movimientos de su enemigo y el sorprendido fue el comandante del ejército conservador que hasta Nemesio García Naranjo de esa misma corriente conservadora manifestó: “Nunca supo comprender el joven macaveo cuando su causa estaba perdida”.

Y así cada uno en su trinchera de los egos de izquierda que les tocó actuar estuvieron presentes y a tiempo cumpliendo su encomienda por un lado los ideólogos, por otro los líderes, los generales y sus combatientes, los comunicadores y periodistas, etc. y lo más sorprendente como el caso que acabamos de reseñar, la mayoría de vellos autodidactas; comprensible pues será con lo que hemos venido exponiendo y que ya en una ocasión y por estos motivos y a lo largo de la historia de la humanidad se ha dado por cuestiones de los ciclos evolutivos en materia de la civilizaciones, cultura y espacios socio económicos como lo fue la derrota y abatimiento del feudalismo.

Cuando se está al término de una civilización y en el inicio de otra, sobrevienen actos de violencia. La civilización que inicia, la que empieza trata de destruir los elementos que se oponen en su desenvolvimiento, mientras que la antigua que tiene hondas raíces lucha por sostener sus prerrogativas y defiende sus derechos, (concepto mal interpretado como en el caso de la esclavitud y explotación del hombre) y tradiciones sobreviniendo el choque.

Y ante la muerte que se aproxima muchos gritan o gritaron llenos de temor: “Este es el fin del sistema y es necesario ¿salvarle quién se cree que es (hoy AMLO), para destruirlo?, esta es la destrucción de los valores tradicionales y queridos y no se le ha de permitir.

Estas personas y sus actitudes desconocen que la vida se rige por leyes, que cuando se trata de derribar o destruir un edificio, una ciudad o inclusive una civilización no es posible encargar esa actividad a un San Francisco de Asís o a una Teresa de Calcuta.

En estos casos es cuando aparecen los egos de izquierda, unos con mayor o menor capacidad propia para estas labores unos que carecen de escrúpulos, otros de compasión y es comprensible, porque si se trata de actuar o llevar a cabo un cambio radical, entonces ahí no cabe la compasión porque si no, no se lograría el objetivo.

Por eso es que quienes nos hacen el favor de leernos comprenderán cuando somos frontales, directos y hasta irrespetuosos para con nuestros adversarios o detractores, ya que es así como cumplimos con lo encomendado a este tipo de ego al que pertenecemos sin militar ni pertenecer a alguna corriente o partido político. Cuando se ha terminado la misión de los destructores, empieza la labor de los arquitectos e ingenieros del nuevo ciclo o sistema evolutivo.

Los egos de izquierda no se hacen, nacen, al igual que los de derecha

Nietzche afirmaba que los pueblos y los hombres débiles han de sucumbir para dar paso al progreso. Para ello se requerirá que existan súper hombres quienes con el carisma de líderes habrán de conducir a las grandes masas para lograr sus objetivos, principalmente a los ejércitos como Hitler, Alejandro de Macedonia, Napoleón de Bonaparte, Guillermo II, etc.

Pero existe un súper hombre bajo otra forma de concepción según la doctrina esotérica, como Jesús el Cristo, Hermes, Zoroastro, Buda y otros destacados por sus aportaciones al avance científico y filosófico como Pitágoras, Platón, Aristóteles, Pericles, Leonardo Da Vinci, etc.

Los primeros, fueron seres que supieron trascender espiritualmente en la evolución humana hacia el destino que le depara al hombre, es decir, que han alcanzado la liberación, o sea que ha terminado su karma y por tanto se encuentran en un nivel superior al más adelantado de los humanos.

En el caso de los primeros, se necesita de esos egos de izquierda, partiendo de la concepción de que no se puede ignorar que el mundo se rige por leyes imprescindibles e inaplazables, de ahí que el progreso se manifieste por ciclos que tienen distintos aspectos. Cuando el ciclo está en la parte superior es conseguido por los progresistas o entes de izquierda, pero cuando desciende al aspecto inferior surgen las luchas y calamidades generadas por los entes de derecha.

No obstante todas esas contingencias, la ascensión es progresiva hasta que sea llegado el día en que se elimine el mal Karma de la humanidad, proclamándose la fraternidad como principio de vida.

Es la forma de entender la conducta y actuar de una manera o de otra y en su tiempo y lugar de quienes militamos en la izquierda; no necesariamente se precisa hacer carrera en un partido político para que alguien de esta corriente actúe o se manifieste llegado un momento de trasformación, ni tener una preparación técnica, científica o filosófica sobre alguna materia cuando sea necesario.

Pongamos un ejemplo, cuando las leyes de reforma Miramón era un general de academia egresado del colegio militar y hasta fue uno de los niños héroes cuando se dio una de las la invasiones de E.U. a nuestro país y que aparte fue a prepararse a Israel para el tipo de lucha que había de darse con las fuerzas liberales.

Y ni cómo negarle sus aptitudes en el arte de la guerra, tan era así que el ejército liberal no podía ver una ante la destreza de Miramón. Una derrota tras otra era la que sufrían las fuerzas del general Santos Degollado ante las del baluarte de las fuerzas reaccionarias, pero dónde se le va apareciendo el general González Ortega a Miramón; este general zacatecano no tenía más preparación en las luchas armadas que la de haber sido auxiliar en una notaría en su tierra, (el pintoresco Teúl, hoy de González Ortega), por lo que sus enemigos le llamaban despectivamente “El tinterillo de la Reforma” pero dadas sus aptitudes que fue adquiriendo y desarrollando, fue que Santos Degollado le confió el comandar el ejército liberal no sin algunos temores y reservas, dada la gran capacidad y experiencia de Miramón.

Pero resulta que la primera vez que se enfrentaron en Silao, tremenda paliza le propinó el Ejército Liberal al comandado por Miramón mediante magistral estrategia y el valor de sus soldados, que hasta salió despavorido el general Mejía por las calles de Silao con todo y sus jinetes a lomo de sus mil caballos y ni tres horas le tomó a González Ortega demostrar su genio militar ante el invencible, orgulloso y brazo armado de los reaccionarios Gral. Miramón.

La segunda ocasión y definitiva en que se enfrentaron estos dos ejércitos fue en Calpulalpan en donde Miramón quiso sorprender y envolver a las fuerzas del Gral. González Ortega, pero éste alcanzó a percibir los pretendidos movimientos de su enemigo y el sorprendido fue el comandante del ejército conservador que hasta Nemesio García Naranjo de esa misma corriente conservadora manifestó: “Nunca supo comprender el joven macaveo cuando su causa estaba perdida”.

Y así cada uno en su trinchera de los egos de izquierda que les tocó actuar estuvieron presentes y a tiempo cumpliendo su encomienda por un lado los ideólogos, por otro los líderes, los generales y sus combatientes, los comunicadores y periodistas, etc. y lo más sorprendente como el caso que acabamos de reseñar, la mayoría de vellos autodidactas; comprensible pues será con lo que hemos venido exponiendo y que ya en una ocasión y por estos motivos y a lo largo de la historia de la humanidad se ha dado por cuestiones de los ciclos evolutivos en materia de la civilizaciones, cultura y espacios socio económicos como lo fue la derrota y abatimiento del feudalismo.

Cuando se está al término de una civilización y en el inicio de otra, sobrevienen actos de violencia. La civilización que inicia, la que empieza trata de destruir los elementos que se oponen en su desenvolvimiento, mientras que la antigua que tiene hondas raíces lucha por sostener sus prerrogativas y defiende sus derechos, (concepto mal interpretado como en el caso de la esclavitud y explotación del hombre) y tradiciones sobreviniendo el choque.

Y ante la muerte que se aproxima muchos gritan o gritaron llenos de temor: “Este es el fin del sistema y es necesario ¿salvarle quién se cree que es (hoy AMLO), para destruirlo?, esta es la destrucción de los valores tradicionales y queridos y no se le ha de permitir.

Estas personas y sus actitudes desconocen que la vida se rige por leyes, que cuando se trata de derribar o destruir un edificio, una ciudad o inclusive una civilización no es posible encargar esa actividad a un San Francisco de Asís o a una Teresa de Calcuta.

En estos casos es cuando aparecen los egos de izquierda, unos con mayor o menor capacidad propia para estas labores unos que carecen de escrúpulos, otros de compasión y es comprensible, porque si se trata de actuar o llevar a cabo un cambio radical, entonces ahí no cabe la compasión porque si no, no se lograría el objetivo.

Por eso es que quienes nos hacen el favor de leernos comprenderán cuando somos frontales, directos y hasta irrespetuosos para con nuestros adversarios o detractores, ya que es así como cumplimos con lo encomendado a este tipo de ego al que pertenecemos sin militar ni pertenecer a alguna corriente o partido político. Cuando se ha terminado la misión de los destructores, empieza la labor de los arquitectos e ingenieros del nuevo ciclo o sistema evolutivo.

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