/ jueves 4 de febrero de 2021

Columna liberal

Luchas liberales para el bien común



A través de todos los tiempos y en todos los confines del mundo, escrito está en la historia que los objetivos que se trazaron los liberales fue para lograr las libertades e igualdad entre los pueblos.

Beneficiándose así las grandes masas que siempre han sido explotadas y oprimidas por los grandes intereses de unos cuantos, sobresaliendo en esta problemática, según lo puntualizó Marx la lucha de clases por efectos y consecuencia del capitalismo, tristemente padecido estos últimos por el pueblo de México con la imposición de ese modelo económico del llamado neoliberalismo que en realidad es una receta del capitalismo salvaje.

Hoy y rememorando una gesta de los liberales mexicanos y que culminó con la promulgación de nuestra carta magna un 5 de febrero de 1917, pretendemos con estas líneas rememorar sintetizadamente ese movimiento que terminó después de una feroz lucha armada para sacudirse la gente del campo la opresión esclavizante de los hacendados y los obreros el yugo de los capitales tanto nacionales como extranjeros de una explotación rampante y desmedida impuesta inclusive con violencia armada y no sólo de parte del gobierno mexicano en Río Blanco, Veracruz. sino hasta en Cananea, Sonora donde los alguaciles yanquis con permiso de Porfirio Díaz, masacraron con las armas a los mineros de ese lugar quienes reclamaban mejores salarios y más humanas condiciones de trabajo.

Pues bien, Durango aportó en ese movimiento su cuota de sangre y tendremos qué decirlo, porque como dijo don Braulio Meraz “las cosas buenas mías las tengo que decir yo, porque las malas las van a decir mis enemigos” pues la familia Meraz, (mis ancestros), por el rumbo de Huachimetas, municipio de San Dimas, Dgo. conformaron un grupo armado que al mando del capitán Zacarías Meraz de allá mismo, lucharon primero en la revolución apoyando a Madero y posteriormente a Francisco Villa y su División del Norte, tomando parte muy destacada por su arrojo y valentía en la toma de Durango y de Mazatlán, ellos al mando del general Laveaga.

Ni qué decir de los ideólogos donde sólo por citar unos pocos sin demérito de los demás y que no fueron pocos, citaremos a Pastor Rouax, Alberto Terrones Benítez y Silvestre Dorador quienes como diputados por Durango formaron parte de las comisiones donde se concibieron los más importantes artículos de nuestra actual constitución que rige a nuestra república.

El alma de esa carta magna mandata entre otras importantes cosas, el derecho a la educación que debe ser laica y gratuita y que en instituciones públicas se han formado hombres y mujeres de extracción humilde en su gran mayoría obteniendo sus títulos como profesionistas, pero que al cabo del tiempo ser han dejado envolver en la verborrea de los conservadores y sin miramiento, mucho menos agradecimiento le tiran patadas al pesebre.

Y así vemos, oímos y leemos a licenciados, doctores, ingenieros, contadores, etc. mal agradecidos para con quienes lucharon máuser en mano o con la pluma para heredar al pueblo de México las libertades y derechos de que antes carecían el grueso de los mexicanos, es decir el haber estudiado una profesión sólo los capacitó para ejercer alguna disciplina profesional, pero les ha faltado conocer nuestra historia, masticar el humanismo y si como en un párrafo del libro “Alberto M. Alvarado a Través del Tiempo” leemos que “La música es una necesidad del espíritu”.

A estos ignorantes reaccionarios de nuevo y viejo cuño les decimos que les hace falta escuchar si no ya música clásica, por lo menos música ligth, suave para que se les vaya amansando su espíritu bestial mismo que se activa con la música grosera burda y dispursiva que alienta y despierta las pasiones y los bajos instintos y que desembocan en la maldad y la perversidad.

Una queja para usted comandante de la X Zona Militar. Antes para los varones mayores de 18 años era requisito indispensable para identificarse presentar la cartilla del servicio militar y por ello teníase que acudir cada ocho días a recibir instrucción bajo el mando de oficiales y clases, en nuestro tiempo con el capitán veneno y el teniente Magdaleno. Pues hoy ya no vale la cartilla como identificación oficial, sólo aceptan la tarjeta del INE o el pasaporte, de tal suerte y para esos efectos, que ya no tiene caso ir a marchar o hacer algún servicio social en el 5 de Mayo.

Luchas liberales para el bien común



A través de todos los tiempos y en todos los confines del mundo, escrito está en la historia que los objetivos que se trazaron los liberales fue para lograr las libertades e igualdad entre los pueblos.

Beneficiándose así las grandes masas que siempre han sido explotadas y oprimidas por los grandes intereses de unos cuantos, sobresaliendo en esta problemática, según lo puntualizó Marx la lucha de clases por efectos y consecuencia del capitalismo, tristemente padecido estos últimos por el pueblo de México con la imposición de ese modelo económico del llamado neoliberalismo que en realidad es una receta del capitalismo salvaje.

Hoy y rememorando una gesta de los liberales mexicanos y que culminó con la promulgación de nuestra carta magna un 5 de febrero de 1917, pretendemos con estas líneas rememorar sintetizadamente ese movimiento que terminó después de una feroz lucha armada para sacudirse la gente del campo la opresión esclavizante de los hacendados y los obreros el yugo de los capitales tanto nacionales como extranjeros de una explotación rampante y desmedida impuesta inclusive con violencia armada y no sólo de parte del gobierno mexicano en Río Blanco, Veracruz. sino hasta en Cananea, Sonora donde los alguaciles yanquis con permiso de Porfirio Díaz, masacraron con las armas a los mineros de ese lugar quienes reclamaban mejores salarios y más humanas condiciones de trabajo.

Pues bien, Durango aportó en ese movimiento su cuota de sangre y tendremos qué decirlo, porque como dijo don Braulio Meraz “las cosas buenas mías las tengo que decir yo, porque las malas las van a decir mis enemigos” pues la familia Meraz, (mis ancestros), por el rumbo de Huachimetas, municipio de San Dimas, Dgo. conformaron un grupo armado que al mando del capitán Zacarías Meraz de allá mismo, lucharon primero en la revolución apoyando a Madero y posteriormente a Francisco Villa y su División del Norte, tomando parte muy destacada por su arrojo y valentía en la toma de Durango y de Mazatlán, ellos al mando del general Laveaga.

Ni qué decir de los ideólogos donde sólo por citar unos pocos sin demérito de los demás y que no fueron pocos, citaremos a Pastor Rouax, Alberto Terrones Benítez y Silvestre Dorador quienes como diputados por Durango formaron parte de las comisiones donde se concibieron los más importantes artículos de nuestra actual constitución que rige a nuestra república.

El alma de esa carta magna mandata entre otras importantes cosas, el derecho a la educación que debe ser laica y gratuita y que en instituciones públicas se han formado hombres y mujeres de extracción humilde en su gran mayoría obteniendo sus títulos como profesionistas, pero que al cabo del tiempo ser han dejado envolver en la verborrea de los conservadores y sin miramiento, mucho menos agradecimiento le tiran patadas al pesebre.

Y así vemos, oímos y leemos a licenciados, doctores, ingenieros, contadores, etc. mal agradecidos para con quienes lucharon máuser en mano o con la pluma para heredar al pueblo de México las libertades y derechos de que antes carecían el grueso de los mexicanos, es decir el haber estudiado una profesión sólo los capacitó para ejercer alguna disciplina profesional, pero les ha faltado conocer nuestra historia, masticar el humanismo y si como en un párrafo del libro “Alberto M. Alvarado a Través del Tiempo” leemos que “La música es una necesidad del espíritu”.

A estos ignorantes reaccionarios de nuevo y viejo cuño les decimos que les hace falta escuchar si no ya música clásica, por lo menos música ligth, suave para que se les vaya amansando su espíritu bestial mismo que se activa con la música grosera burda y dispursiva que alienta y despierta las pasiones y los bajos instintos y que desembocan en la maldad y la perversidad.

Una queja para usted comandante de la X Zona Militar. Antes para los varones mayores de 18 años era requisito indispensable para identificarse presentar la cartilla del servicio militar y por ello teníase que acudir cada ocho días a recibir instrucción bajo el mando de oficiales y clases, en nuestro tiempo con el capitán veneno y el teniente Magdaleno. Pues hoy ya no vale la cartilla como identificación oficial, sólo aceptan la tarjeta del INE o el pasaporte, de tal suerte y para esos efectos, que ya no tiene caso ir a marchar o hacer algún servicio social en el 5 de Mayo.