/ jueves 23 de junio de 2022

Columna Liberal

Recientemente estuvimos en la Sultana del Norte y es verdaderamente impactante ver los problemas que está sufriendo la gente de esa ciudad por motivo de la escasez de agua para el consumo humano.

Quién iba a imaginar que un garrafón de agua purificada llegara a costar hasta 180 pesos o que hay personas que se trasladan hasta la ciudad de Saltillo para procurarse agua o ver grupos de personas protestando airadamente porque no les llega ese líquido elemento a sus hogares ni para las necesidades más indispensables o bloquear avenidas como la Garza Sada, donde los manifestantes no se amedrentan ante la autoridad que les quiere obligar a retirarse.

Nos tocó ver las imágenes de la gente que demuestran su más que enojo, su ira porque no les hacen llegar agua a sus hogares, más coraje manifiestan porque les mandan pipas con agua, pero que al sacarla muestran que tiene un color café obscuro, que “ni para los perros”, les gritaban a quienes pretendían desalojarlos o negociar la liberación de las vías de comunicación.

En los ojos de los manifestantes se reflejaba una furia por la desesperanza de no contar con agua y peor que no se les abastecía, pero el recibo de cobro llegaba puntual como siempre. Es increíble ver lo caótico de esa problemática al grado de que, en algunos lugares públicos como los jardines, se forman filas interminables desde la noche y madrugada esperando llenar algunos recipientes y que muchos no alcanzaron pese a sus largas horas de espera.

Y lo más incongruente del problema es que las refresqueras, cervecera, agua embotellada, siguen trabajando normalmente como si nada, haciendo uso del agua que tanta falta está haciendo. Un político y empresario de la talla y extracción conservadora de Padrés ex gobernador de Sonora, pues también mandó construir una presa como aquel para que no le faltara agua a sus huertas y cultivos y friéguese quien se fregare, de esa talla los potentados regiomontanos.

Pues este ejemplo sólo es un referente para el caso de Durango porque vamos para allá que volamos. Los gobiernos priistas y panistas les valió siempre prevenir lo que se ya se ve venir. En este sexenio se equivocó el rumbo y se prefirió pelear con el gobierno de AMLO que hacer gestiones para el desarrollo de nuestra entidad.

En vez de hacerle caso al bronco y al gobernador de Tamaulipas, se desaprovechó la oportunidad de gestionar la presa del Tunal II, que hubiera venido a resolver varios problemas como el abasto seguro del agua potable y garantizar el riego de cultivos y tener reservas también para el ganado de la localidad entre otros importantes renglones.

Pero no, como buenos reaccionarios había qué hacerle notar el rechazo al gobierno federal nada más por ser de izquierda y lanzarle insultos y descalificaciones al presidente y a ver, con qué cara se le van a presentar para pedirle más presupuesto, la referida presa, más vías de comunicación, etc. No queríamos tan siquiera el proyecto de agua saludable para la Laguna; se prefería meter amparos a lo tarugo a contar con esa obra y se optaba por seguir consumiendo la poca agua con que se cuenta, con alto contenido de metales pesados como el arsénico, cadmio y plomo y seguir conformándose que a los grandes hatos ganaderos de la Laguna no les falte el agua para consumo, (50 litros mínimo diario por res), aparte para producción de pastura, limpieza, etc. “Primero las vacas”.

No es por acalambrar, pero como que existe un mensaje entre líneas para Durango cuando el presidente reitera que no iniciará ninguna obra que no pueda concluir en su sexenio y no creemos que la presa del Tunal se terminaría en dos años. Habrá qué reclamarle a los conservadores y al gobierno del estado saliente el haberse equivocado en la estrategia y no aguantarse sus insanos reclamos y odios hacia el gobierno con lo que pudo ser la solución para los muchos problemas y necesidades que padecemos.

Nos conformaremos con ver los miles y miles de metros cúbicos que salen por las compuertas de la presa Guadalupe Victoria todos los años sin ningún beneficio para la entidad.

Recientemente estuvimos en la Sultana del Norte y es verdaderamente impactante ver los problemas que está sufriendo la gente de esa ciudad por motivo de la escasez de agua para el consumo humano.

Quién iba a imaginar que un garrafón de agua purificada llegara a costar hasta 180 pesos o que hay personas que se trasladan hasta la ciudad de Saltillo para procurarse agua o ver grupos de personas protestando airadamente porque no les llega ese líquido elemento a sus hogares ni para las necesidades más indispensables o bloquear avenidas como la Garza Sada, donde los manifestantes no se amedrentan ante la autoridad que les quiere obligar a retirarse.

Nos tocó ver las imágenes de la gente que demuestran su más que enojo, su ira porque no les hacen llegar agua a sus hogares, más coraje manifiestan porque les mandan pipas con agua, pero que al sacarla muestran que tiene un color café obscuro, que “ni para los perros”, les gritaban a quienes pretendían desalojarlos o negociar la liberación de las vías de comunicación.

En los ojos de los manifestantes se reflejaba una furia por la desesperanza de no contar con agua y peor que no se les abastecía, pero el recibo de cobro llegaba puntual como siempre. Es increíble ver lo caótico de esa problemática al grado de que, en algunos lugares públicos como los jardines, se forman filas interminables desde la noche y madrugada esperando llenar algunos recipientes y que muchos no alcanzaron pese a sus largas horas de espera.

Y lo más incongruente del problema es que las refresqueras, cervecera, agua embotellada, siguen trabajando normalmente como si nada, haciendo uso del agua que tanta falta está haciendo. Un político y empresario de la talla y extracción conservadora de Padrés ex gobernador de Sonora, pues también mandó construir una presa como aquel para que no le faltara agua a sus huertas y cultivos y friéguese quien se fregare, de esa talla los potentados regiomontanos.

Pues este ejemplo sólo es un referente para el caso de Durango porque vamos para allá que volamos. Los gobiernos priistas y panistas les valió siempre prevenir lo que se ya se ve venir. En este sexenio se equivocó el rumbo y se prefirió pelear con el gobierno de AMLO que hacer gestiones para el desarrollo de nuestra entidad.

En vez de hacerle caso al bronco y al gobernador de Tamaulipas, se desaprovechó la oportunidad de gestionar la presa del Tunal II, que hubiera venido a resolver varios problemas como el abasto seguro del agua potable y garantizar el riego de cultivos y tener reservas también para el ganado de la localidad entre otros importantes renglones.

Pero no, como buenos reaccionarios había qué hacerle notar el rechazo al gobierno federal nada más por ser de izquierda y lanzarle insultos y descalificaciones al presidente y a ver, con qué cara se le van a presentar para pedirle más presupuesto, la referida presa, más vías de comunicación, etc. No queríamos tan siquiera el proyecto de agua saludable para la Laguna; se prefería meter amparos a lo tarugo a contar con esa obra y se optaba por seguir consumiendo la poca agua con que se cuenta, con alto contenido de metales pesados como el arsénico, cadmio y plomo y seguir conformándose que a los grandes hatos ganaderos de la Laguna no les falte el agua para consumo, (50 litros mínimo diario por res), aparte para producción de pastura, limpieza, etc. “Primero las vacas”.

No es por acalambrar, pero como que existe un mensaje entre líneas para Durango cuando el presidente reitera que no iniciará ninguna obra que no pueda concluir en su sexenio y no creemos que la presa del Tunal se terminaría en dos años. Habrá qué reclamarle a los conservadores y al gobierno del estado saliente el haberse equivocado en la estrategia y no aguantarse sus insanos reclamos y odios hacia el gobierno con lo que pudo ser la solución para los muchos problemas y necesidades que padecemos.

Nos conformaremos con ver los miles y miles de metros cúbicos que salen por las compuertas de la presa Guadalupe Victoria todos los años sin ningún beneficio para la entidad.

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