/ miércoles 30 de marzo de 2022

Comentarios Constitucionales

Es obligación de las personas juzgadoras analizar los casos con perspectiva de género y, por ende, eliminar estereotipos que impidan ponderar objetivamente la acreditación de un delito, así lo afirmó la Suprema Corte de Justicia de la Nación en un amparo directo en revisión.

El caso concreto se refiriere a una mujer que fue juzgada junto con su concubino, por delitos de delincuencia organizada, en concreto, por traficar con personas en situación migratoria irregular. A él se le consideró como líder de una organización criminal.

La mujer adujo, durante todo el procedimiento, que ella desconocía las actividades que estaba realizando su pareja y que se concretaba a trabajar en un restaurante y tienda de ropa del concubino, y por la prestación de sus servicios, él le daba “apoyo económico” para que ella pudiera subsistir, así como sus hijos.

Pues bien, al ser considerada como culpable, promovió amparo, pero le fue negado, por lo que interpuso el recurso de revisión y alegó que era víctima de violencia económica y psicológica por parte del concubino.

La Primera Sala de la Suprema Corte consideró que todos los juzgadores tienen la obligación de juzgar con perspectiva de género, habida cuenta que, si hay alegatos o indicios de violencia y subordinación, tales elementos pueden impactar en la acreditación del delito.

En este tipo de casos, los juzgadores deberán allegarse las pruebas necesarias para identificar el contexto en el que estaba ubicada la persona que promovió el amparo, para darse cuenta de cómo el coacusado podía ejercer coacción para obligarla a actuar en determinada forma.

Una cuestión que me pareció muy interesante consiste en que la Primera Sala consideró que se encontraban en estrecha relación la presunción de inocencia con la eliminación de estereotipos de género.

En efecto, si el estándar que está fijado por la norma jurídica es que se acredite la responsabilidad penal más allá de toda duda razonable, entonces deberán eliminarse los estereotipos en la valoración de las pruebas para tomar las decisiones de manera objetiva.

En mi colaboración pasada me referí, también, a los estereotipos, en específico, a la materia familiar, en la que pueden perjudicar las decisiones que tienen que ver con el ejercicio de la paternidad. En el caso que ahora se analiza, se pone de manifiesto cómo perjudican en la materia penal.

Los estereotipos son un conjunto de ideas o creencias que están preestablecidas, quienes hacen uso de ellos, utilizan generalizaciones, por lo que no ofrecen una versión objetiva de la realidad, sino distorsionada, debido a que magnifican ciertos rasgos de las personas, lo que provoca que se fomente el racismo, la intolerancia y la homofobia, entre otros problemas.

En la materia penal conviene recordar que el caso Campo Algodonero puso de manifiesto que, al haber la desaparición de una mujer, los estereotipos llevan a algunos a pensar que se pudo ir con el novio, pero omiten considerar la posibilidad de que la víctima pudo haber sido privada de su libertad, ser abusada sexualmente e incluso privada de su vida.

Por tales motivos, es necesario abandonar los estereotipos para hacer efectiva la presunción de inocencia y juzgar a las personas de manera objetiva, de ahí que se deberá utilizar la perspectiva de género para que se atienda la versión de la quejosa y se analice el contexto de violencia y de subordinación en que se encuentra inmersa.


Es obligación de las personas juzgadoras analizar los casos con perspectiva de género y, por ende, eliminar estereotipos que impidan ponderar objetivamente la acreditación de un delito, así lo afirmó la Suprema Corte de Justicia de la Nación en un amparo directo en revisión.

El caso concreto se refiriere a una mujer que fue juzgada junto con su concubino, por delitos de delincuencia organizada, en concreto, por traficar con personas en situación migratoria irregular. A él se le consideró como líder de una organización criminal.

La mujer adujo, durante todo el procedimiento, que ella desconocía las actividades que estaba realizando su pareja y que se concretaba a trabajar en un restaurante y tienda de ropa del concubino, y por la prestación de sus servicios, él le daba “apoyo económico” para que ella pudiera subsistir, así como sus hijos.

Pues bien, al ser considerada como culpable, promovió amparo, pero le fue negado, por lo que interpuso el recurso de revisión y alegó que era víctima de violencia económica y psicológica por parte del concubino.

La Primera Sala de la Suprema Corte consideró que todos los juzgadores tienen la obligación de juzgar con perspectiva de género, habida cuenta que, si hay alegatos o indicios de violencia y subordinación, tales elementos pueden impactar en la acreditación del delito.

En este tipo de casos, los juzgadores deberán allegarse las pruebas necesarias para identificar el contexto en el que estaba ubicada la persona que promovió el amparo, para darse cuenta de cómo el coacusado podía ejercer coacción para obligarla a actuar en determinada forma.

Una cuestión que me pareció muy interesante consiste en que la Primera Sala consideró que se encontraban en estrecha relación la presunción de inocencia con la eliminación de estereotipos de género.

En efecto, si el estándar que está fijado por la norma jurídica es que se acredite la responsabilidad penal más allá de toda duda razonable, entonces deberán eliminarse los estereotipos en la valoración de las pruebas para tomar las decisiones de manera objetiva.

En mi colaboración pasada me referí, también, a los estereotipos, en específico, a la materia familiar, en la que pueden perjudicar las decisiones que tienen que ver con el ejercicio de la paternidad. En el caso que ahora se analiza, se pone de manifiesto cómo perjudican en la materia penal.

Los estereotipos son un conjunto de ideas o creencias que están preestablecidas, quienes hacen uso de ellos, utilizan generalizaciones, por lo que no ofrecen una versión objetiva de la realidad, sino distorsionada, debido a que magnifican ciertos rasgos de las personas, lo que provoca que se fomente el racismo, la intolerancia y la homofobia, entre otros problemas.

En la materia penal conviene recordar que el caso Campo Algodonero puso de manifiesto que, al haber la desaparición de una mujer, los estereotipos llevan a algunos a pensar que se pudo ir con el novio, pero omiten considerar la posibilidad de que la víctima pudo haber sido privada de su libertad, ser abusada sexualmente e incluso privada de su vida.

Por tales motivos, es necesario abandonar los estereotipos para hacer efectiva la presunción de inocencia y juzgar a las personas de manera objetiva, de ahí que se deberá utilizar la perspectiva de género para que se atienda la versión de la quejosa y se analice el contexto de violencia y de subordinación en que se encuentra inmersa.


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