/ miércoles 24 de noviembre de 2021

Comentarios contitucionales

Los colgados: Violencia y crueldad exacerbadas


Cada día que nos enteramos del aumento de la violencia y de la crueldad que se muestra en las privaciones de la vida de las personas víctimas de homicidio, se genera una preocupación grave por lo que sucede en nuestro país, pareciera una pesadilla, un mal sueño, pero por desgracia es realidad.

Las escenas de terror que se han visto en Zacatecas demuestran la afirmación antes realizada: cuerpos de personas sin vida que cuelgan de puentes, otros tirados en plena calle o en basureros, y hasta crucificados con muestras de tortura.

Con la tendencia mostrada en relación con el número de homicidios que se cometen diariamente en todo el país sin respetar edad ni sexo ni condición social, es probable que la cifra se mantenga similar a la del año pasado que fue de treinta y seis mil quinientos setenta y nueve personas privadas de su vida.

Por lo que ha acontecido en los últimos meses en la entidad federativa antes mencionada, como la crueldad con la que fueron privados de la vida los hoy occisos, se ha centrado la atención mediática en lo que pasa en su interior, sin embargo, no pasan inadvertidos otros hechos delictivos que son también muy preocupantes.

Me refiero a lo que aconteció en Tamaulipas a mediados de este año de 2021. En Reynosa un grupo armado realizó disparos en contra de las personas que encontraban a su paso y dejó un total de catorce civiles muertos, lo que, a primera vista, penalmente, pareciera terrorismo.

Las consecuencias de todos estos hechos delictivos son realmente traumatizantes para las personas que son familiares de quienes han perdido la vida por medios violentos, pero también para quienes nos enteramos de esos hechos delictivos, de ahí que haya quien afirme que se vive un trauma colectivo.

La violencia tiene que ser frenada, pues, de lo contrario, generará más y se extenderá a entidades federativas en las que había disminuido el nivel de violencia y, por ende, también bajado el índice delictivo.

Un problema serio que se ha generado por la violencia relatada y que a su vez es también causa de la misma, es la debilidad de ciertas instituciones encargadas de la seguridad pública, por ejemplo, algunas corporaciones de policía no cuentan con el número de elementos necesarios para hacer frente a la problemática actual y, en el peor de los casos, se quedaron sin ningún agente.

Es necesaria la revisión de las estrategias adoptadas y las acciones realizadas. Al analizarlas nos podemos percatar que se creó la Policía Federal a partir de la reestructuración de la Policía Federal Preventiva, luego se anunció la creación de la Gendarmería y ahora de la Guardia Nacional, pero hasta la fecha se siguen contando por miles los homicidios que se cometen cada año en México.

Cada nuevo titular del Poder Ejecutivo que asume el cargo, para distinguirse de sus antecesores, ya no da continuidad a la política de seguridad pública anterior, y lo poco o mucho alcanzado, lo tiran por la borda, sólo la intervención de la Fuerza Armada permanente en el ámbito de la seguridad pública es lo que ha permanecido continuo e incluso acrecentado.

Un ingrediente adicional que puede ayudar en la contención de la violencia, es la cooperación internacional. Por tal motivo, habrá que analizar con detalle el acuerdo al que llegaron el Estado mexicano y el estadounidense, el Entendimiento Bicentenario, y valorar las acciones que se emprenderán para saber si realmente servirá para controlar el problema.

Los colgados: Violencia y crueldad exacerbadas


Cada día que nos enteramos del aumento de la violencia y de la crueldad que se muestra en las privaciones de la vida de las personas víctimas de homicidio, se genera una preocupación grave por lo que sucede en nuestro país, pareciera una pesadilla, un mal sueño, pero por desgracia es realidad.

Las escenas de terror que se han visto en Zacatecas demuestran la afirmación antes realizada: cuerpos de personas sin vida que cuelgan de puentes, otros tirados en plena calle o en basureros, y hasta crucificados con muestras de tortura.

Con la tendencia mostrada en relación con el número de homicidios que se cometen diariamente en todo el país sin respetar edad ni sexo ni condición social, es probable que la cifra se mantenga similar a la del año pasado que fue de treinta y seis mil quinientos setenta y nueve personas privadas de su vida.

Por lo que ha acontecido en los últimos meses en la entidad federativa antes mencionada, como la crueldad con la que fueron privados de la vida los hoy occisos, se ha centrado la atención mediática en lo que pasa en su interior, sin embargo, no pasan inadvertidos otros hechos delictivos que son también muy preocupantes.

Me refiero a lo que aconteció en Tamaulipas a mediados de este año de 2021. En Reynosa un grupo armado realizó disparos en contra de las personas que encontraban a su paso y dejó un total de catorce civiles muertos, lo que, a primera vista, penalmente, pareciera terrorismo.

Las consecuencias de todos estos hechos delictivos son realmente traumatizantes para las personas que son familiares de quienes han perdido la vida por medios violentos, pero también para quienes nos enteramos de esos hechos delictivos, de ahí que haya quien afirme que se vive un trauma colectivo.

La violencia tiene que ser frenada, pues, de lo contrario, generará más y se extenderá a entidades federativas en las que había disminuido el nivel de violencia y, por ende, también bajado el índice delictivo.

Un problema serio que se ha generado por la violencia relatada y que a su vez es también causa de la misma, es la debilidad de ciertas instituciones encargadas de la seguridad pública, por ejemplo, algunas corporaciones de policía no cuentan con el número de elementos necesarios para hacer frente a la problemática actual y, en el peor de los casos, se quedaron sin ningún agente.

Es necesaria la revisión de las estrategias adoptadas y las acciones realizadas. Al analizarlas nos podemos percatar que se creó la Policía Federal a partir de la reestructuración de la Policía Federal Preventiva, luego se anunció la creación de la Gendarmería y ahora de la Guardia Nacional, pero hasta la fecha se siguen contando por miles los homicidios que se cometen cada año en México.

Cada nuevo titular del Poder Ejecutivo que asume el cargo, para distinguirse de sus antecesores, ya no da continuidad a la política de seguridad pública anterior, y lo poco o mucho alcanzado, lo tiran por la borda, sólo la intervención de la Fuerza Armada permanente en el ámbito de la seguridad pública es lo que ha permanecido continuo e incluso acrecentado.

Un ingrediente adicional que puede ayudar en la contención de la violencia, es la cooperación internacional. Por tal motivo, habrá que analizar con detalle el acuerdo al que llegaron el Estado mexicano y el estadounidense, el Entendimiento Bicentenario, y valorar las acciones que se emprenderán para saber si realmente servirá para controlar el problema.