/ lunes 8 de marzo de 2021

¿Convencerá la oposición?

El PRIAN que representa la oposición, ahora orquestada y financiada por los empresarios, para entrarle al juego tendrá que fingir que es honesta y sus seguidores que son ingenuos.

Para ser parte de dicha jugada, ambos bandos deben fantasear que el país alguna vez fue distinto. Que en dicha tierra azteca, los funcionarios del gobierno jamás robaron ni mataron. Aceptada esa ceguera voluntaria por ambas partes, los jugadores podrán pasar a la cancha y gozar de las emociones y pasiones que genera la guerra sucia, donde los hampones de la perversidad, obtienen la carta de la heroicidad.

Y así, bajo ese valor entendido entre candidatos prianistas y seguidores, no se verán los recursos públicos; mucho menos las cortesías de los poderes fácticos, que correrán a discreción, con el simple ánimo de convencer a los electores externos para lograr la mayoría de diputados y así servir holgadamente a sus patrones y a quienes a ultranza los financien.

La emoción ha iniciado y los agraciados se sienten felices con su candidatura y el privilegio, que los eleva cinco centímetros sobre cualquier otro ciudadano o cinco millones de pesos, según sean las entradas que les proporcionen los damnificados, que han declarado al país en estado de emergencia.

La alianza del PRIAN cree que le será suficiente descalificar y satanizar al presidente y a quienes votaron por él. Piensan que mostrar los males del presente y ocultar el terror del pasado les favorecerá, o en el peor de los casos neutralizar a sus contrarios. Como sí decir “México Va” fuera suficiente para borrar el punto de la corrupción en que se encuentran. Como si apelar al olvido de esa página vergonzosa fuera el punto final de sus atrocidades. Así actuarán los candidatos del PRIAN: asumiendo una posición de seguridad y fuerza que revela su gran debilidad.

Y helos ahí, ante un futuro incómodo y peligroso. Un presente incierto y azaroso, donde no basta la presencia de una fauna parasitaria, cuyo oportunismo es superado sólo por su aferramiento al erario. Cada partido en su planeta diferente, con cada vez menos habitantes. Con su voto duro, comprado o coaccionado y algo más. Pero cómo presentarse ante el electorado externo y romper el silencio que lo atosiga sobre sus veleidades y componendas? Cómo explicar y convencer a los votantes que no son pus del mismo tumor que tanto ha dañado al país?

Sin duda que el discurso de la oposición tendrá problemas para convencer y reconquistar el voto de sus otrora simpatizantes. Dado su cinismo no tendrá dificultades para darles la cara, pero sí para que asimilen las promesas que derribaran el peso de las mentiras. De ahí que quepa la pregunta: Cómo plantear la estrategia que venga a resarcir el mal que ha dañado la credibilidad de aquellos que les perdieron la confianza?

Cómo acoplar su nuevo discurso a las mayorías que en los procesos electorales avasallan a las minorías rapaces? Desde luego que la cuestión no necesita respuesta, ya que en la actualidad siguen siendo personeros y cabilderos de los empresarios, sosteniendo siempre que en el campo legal de los bienes nacionales son ellos los dueños legítimos; mientras que en lo espiritual los responsables de administrar la pobreza son los miserables.

Qué argumentar para arrebatar el poder y popularidad de los programas sociales que ha impulsado el presidente de la República, si los legisladores prianistas satanizaron y votaron en contra para que no se elevara a rango constitucional la pensión de los adultos mayores?. Seguramente aducirán ramplonamente que no era necesario, porque ellos son hombres de fiar y de palabra, que no se sostendría ante el dicho de Vicente Fox, cuando manifestó que eso “sería la ruina del país”.

Con qué palabras cortejarían a los “ninis” si toda la oposición en el Congreso de la Unión, así como la derecha los ha denostado como la parte inútil e improductiva del país? Sin duda que cualquier respuesta exigida a esta cuestión sería intrascendente, porque para ellos lo único que tiene sentido son los negocios y los grupos vulnerables, son uno de ellos en los tiempos de elecciones. Ahora que tanto los necesitan ¿los convencerán?

El PRIAN que representa la oposición, ahora orquestada y financiada por los empresarios, para entrarle al juego tendrá que fingir que es honesta y sus seguidores que son ingenuos.

Para ser parte de dicha jugada, ambos bandos deben fantasear que el país alguna vez fue distinto. Que en dicha tierra azteca, los funcionarios del gobierno jamás robaron ni mataron. Aceptada esa ceguera voluntaria por ambas partes, los jugadores podrán pasar a la cancha y gozar de las emociones y pasiones que genera la guerra sucia, donde los hampones de la perversidad, obtienen la carta de la heroicidad.

Y así, bajo ese valor entendido entre candidatos prianistas y seguidores, no se verán los recursos públicos; mucho menos las cortesías de los poderes fácticos, que correrán a discreción, con el simple ánimo de convencer a los electores externos para lograr la mayoría de diputados y así servir holgadamente a sus patrones y a quienes a ultranza los financien.

La emoción ha iniciado y los agraciados se sienten felices con su candidatura y el privilegio, que los eleva cinco centímetros sobre cualquier otro ciudadano o cinco millones de pesos, según sean las entradas que les proporcionen los damnificados, que han declarado al país en estado de emergencia.

La alianza del PRIAN cree que le será suficiente descalificar y satanizar al presidente y a quienes votaron por él. Piensan que mostrar los males del presente y ocultar el terror del pasado les favorecerá, o en el peor de los casos neutralizar a sus contrarios. Como sí decir “México Va” fuera suficiente para borrar el punto de la corrupción en que se encuentran. Como si apelar al olvido de esa página vergonzosa fuera el punto final de sus atrocidades. Así actuarán los candidatos del PRIAN: asumiendo una posición de seguridad y fuerza que revela su gran debilidad.

Y helos ahí, ante un futuro incómodo y peligroso. Un presente incierto y azaroso, donde no basta la presencia de una fauna parasitaria, cuyo oportunismo es superado sólo por su aferramiento al erario. Cada partido en su planeta diferente, con cada vez menos habitantes. Con su voto duro, comprado o coaccionado y algo más. Pero cómo presentarse ante el electorado externo y romper el silencio que lo atosiga sobre sus veleidades y componendas? Cómo explicar y convencer a los votantes que no son pus del mismo tumor que tanto ha dañado al país?

Sin duda que el discurso de la oposición tendrá problemas para convencer y reconquistar el voto de sus otrora simpatizantes. Dado su cinismo no tendrá dificultades para darles la cara, pero sí para que asimilen las promesas que derribaran el peso de las mentiras. De ahí que quepa la pregunta: Cómo plantear la estrategia que venga a resarcir el mal que ha dañado la credibilidad de aquellos que les perdieron la confianza?

Cómo acoplar su nuevo discurso a las mayorías que en los procesos electorales avasallan a las minorías rapaces? Desde luego que la cuestión no necesita respuesta, ya que en la actualidad siguen siendo personeros y cabilderos de los empresarios, sosteniendo siempre que en el campo legal de los bienes nacionales son ellos los dueños legítimos; mientras que en lo espiritual los responsables de administrar la pobreza son los miserables.

Qué argumentar para arrebatar el poder y popularidad de los programas sociales que ha impulsado el presidente de la República, si los legisladores prianistas satanizaron y votaron en contra para que no se elevara a rango constitucional la pensión de los adultos mayores?. Seguramente aducirán ramplonamente que no era necesario, porque ellos son hombres de fiar y de palabra, que no se sostendría ante el dicho de Vicente Fox, cuando manifestó que eso “sería la ruina del país”.

Con qué palabras cortejarían a los “ninis” si toda la oposición en el Congreso de la Unión, así como la derecha los ha denostado como la parte inútil e improductiva del país? Sin duda que cualquier respuesta exigida a esta cuestión sería intrascendente, porque para ellos lo único que tiene sentido son los negocios y los grupos vulnerables, son uno de ellos en los tiempos de elecciones. Ahora que tanto los necesitan ¿los convencerán?