/ miércoles 5 de febrero de 2020

Dolor a flor de piel

La psoriasis se caracteriza por abultamientos rojizos en la piel, que a veces causan dolor, deterioran la autoestima y en ocasiones provocan ideación suicida, por lo que organizaciones académicas y civiles mantienen campaña de detección de este padecimiento que es una de las diez enfermedades dermatológicas más frecuentes en el país.

De esta manera, la pena y el dolor, manchas rojas abultadas sobre cualquier región de la piel es motivo para visitar al dermatólogo, ya que podría tratarse de psoriasis, enfermedad cutánea que en casos severos condiciona la existencia del paciente y deteriora su bienestar con dolor y deformación en las zonas afectadas.

Sin distinción de género o preferencia sexual, la psoriasis puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en personas que tengan antecedentes genéticos y repercute en todas las áreas sociales de la vida de quien la padece.

A nivel social, la psoriasis puede representar una carga económica considerable para el paciente y sus familias, así como para la sociedad, ya que se estima que hay más de dos millones de mexicanos con este trastorno cutáneo, que al estar emocionalmente afectados, les cuesta mucho trabajo responder a las demandas diarias, así como al fortalecimiento de su autoestima.

Esto es porque la psoriasis se asocia con una amplia variedad de problemas psicosociales, especialmente cuando se presenta en áreas visibles como la cara y las manos, dado que causa vergüenza, ansiedad y depresión, por lo que quienes viven con psoriasis experimentan ira, desesperanza y algunas personas llegan a desarrollar ideas suicidas.

De acuerdo con la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD), datos epidemiológicos apuntan a que hay un aumento en los casos de esta enfermedad, por lo que subraya la importancia de que la población pueda conocer e identificar este trastorno cutáneo cuando apenas esté iniciando, porque a pesar de ser una enfermedad que solo puede controlarse, existe una necesidad urgente de intervenirla y evitar la progresión de los síntomas.

Generalmente, las personas con psoriasis tardan en promedio entre seis y ocho años en recibir el diagnóstico certero de la enfermedad, pues antes de llegar con el médico dermatólogo, acuden con otros especialistas. Gran parte del sufrimiento provocado por este padecimiento puede evitarse mediante el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado.

Se requiere de un diagnóstico certero y oportuno, por lo que las personas que entre sus familias cuenten con casos de psoriasis, deberán estar atentas ante la posibilidad de presentar los signos de esta enfermedad, ya que el pronóstico y control del paciente dependerá del grado de severidad del mal.

Lo que ocurre con la psoriasis es que las células de la piel se renuevan cada tres o cuatro días en vez de cada veintiocho como ocurre con cualquier persona que no padece el trastorno, por lo que las células muertas se van acumulando en placas que posteriormente podrán causar comezón, dolor e incluso llegar a sangrar.

El diagnóstico de la enfermedad es relativamente sencillo para cualquier médico dermatólogo, ya que basta con realizar la historia clínica del paciente, así como la exploración visual, y en caso de que los signos y síntomas sean confusos, se podrá proceder a la biopsia cutánea, con lo que a través del microscopio el especialista podrá determinar la condición del paciente.

La mitad de los pacientes que tienen antecedentes genéticos están en riesgo de desarrollar la enfermedad, y aunado a esto recalcó que la psoriasis por lo general se manifiesta junto con otras enfermedades o trastornos como diabetes, obesidad, hipercolesterolemia, uveítis, entre otras, por lo que estos pacientes están en mayor riesgo cardiovascular en comparación con las personas que no tienen la enfermedad.

La psoriasis es una enfermedad que se puede controlar hasta por largos periodos, y el protocolo médico que se aplicaría dependerá de cada paciente, ya que no se pueden suministrar tratamientos o medicamentos como el propanolol, por lo que los derechohabientes de una institución de seguridad social podrán tener acceso a los fármacos.

Así, debemos estar atentos a las primeras señales de esta enfermedad, nos puede evitar llevar la pena y el dolor a flor de piel.

La psoriasis se caracteriza por abultamientos rojizos en la piel, que a veces causan dolor, deterioran la autoestima y en ocasiones provocan ideación suicida, por lo que organizaciones académicas y civiles mantienen campaña de detección de este padecimiento que es una de las diez enfermedades dermatológicas más frecuentes en el país.

De esta manera, la pena y el dolor, manchas rojas abultadas sobre cualquier región de la piel es motivo para visitar al dermatólogo, ya que podría tratarse de psoriasis, enfermedad cutánea que en casos severos condiciona la existencia del paciente y deteriora su bienestar con dolor y deformación en las zonas afectadas.

Sin distinción de género o preferencia sexual, la psoriasis puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en personas que tengan antecedentes genéticos y repercute en todas las áreas sociales de la vida de quien la padece.

A nivel social, la psoriasis puede representar una carga económica considerable para el paciente y sus familias, así como para la sociedad, ya que se estima que hay más de dos millones de mexicanos con este trastorno cutáneo, que al estar emocionalmente afectados, les cuesta mucho trabajo responder a las demandas diarias, así como al fortalecimiento de su autoestima.

Esto es porque la psoriasis se asocia con una amplia variedad de problemas psicosociales, especialmente cuando se presenta en áreas visibles como la cara y las manos, dado que causa vergüenza, ansiedad y depresión, por lo que quienes viven con psoriasis experimentan ira, desesperanza y algunas personas llegan a desarrollar ideas suicidas.

De acuerdo con la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD), datos epidemiológicos apuntan a que hay un aumento en los casos de esta enfermedad, por lo que subraya la importancia de que la población pueda conocer e identificar este trastorno cutáneo cuando apenas esté iniciando, porque a pesar de ser una enfermedad que solo puede controlarse, existe una necesidad urgente de intervenirla y evitar la progresión de los síntomas.

Generalmente, las personas con psoriasis tardan en promedio entre seis y ocho años en recibir el diagnóstico certero de la enfermedad, pues antes de llegar con el médico dermatólogo, acuden con otros especialistas. Gran parte del sufrimiento provocado por este padecimiento puede evitarse mediante el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado.

Se requiere de un diagnóstico certero y oportuno, por lo que las personas que entre sus familias cuenten con casos de psoriasis, deberán estar atentas ante la posibilidad de presentar los signos de esta enfermedad, ya que el pronóstico y control del paciente dependerá del grado de severidad del mal.

Lo que ocurre con la psoriasis es que las células de la piel se renuevan cada tres o cuatro días en vez de cada veintiocho como ocurre con cualquier persona que no padece el trastorno, por lo que las células muertas se van acumulando en placas que posteriormente podrán causar comezón, dolor e incluso llegar a sangrar.

El diagnóstico de la enfermedad es relativamente sencillo para cualquier médico dermatólogo, ya que basta con realizar la historia clínica del paciente, así como la exploración visual, y en caso de que los signos y síntomas sean confusos, se podrá proceder a la biopsia cutánea, con lo que a través del microscopio el especialista podrá determinar la condición del paciente.

La mitad de los pacientes que tienen antecedentes genéticos están en riesgo de desarrollar la enfermedad, y aunado a esto recalcó que la psoriasis por lo general se manifiesta junto con otras enfermedades o trastornos como diabetes, obesidad, hipercolesterolemia, uveítis, entre otras, por lo que estos pacientes están en mayor riesgo cardiovascular en comparación con las personas que no tienen la enfermedad.

La psoriasis es una enfermedad que se puede controlar hasta por largos periodos, y el protocolo médico que se aplicaría dependerá de cada paciente, ya que no se pueden suministrar tratamientos o medicamentos como el propanolol, por lo que los derechohabientes de una institución de seguridad social podrán tener acceso a los fármacos.

Así, debemos estar atentos a las primeras señales de esta enfermedad, nos puede evitar llevar la pena y el dolor a flor de piel.

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