/ domingo 17 de octubre de 2021

El discurso de Tsai y la independencia de Taiwán

Tsai Ing-Wen, presidenta de Taiwán, ha dejado claro que el país no se subordinará a las aspiraciones de reunificación de Pekín cueste lo que cueste. Fue el 10 de octubre que Taipéi celebró su Día Nacional y mismo en que la presidenta manifestó que éste es un país libre, democrático e independiente a China.

Si bien Taiwán en algunos años se esforzó por obtener un reconocimiento internacional como el gobierno legítimo de China, hoy su presidenta Tsai Ing-Wen ha dejado claro que el país prefiere su soberanía y autodeterminación. Las elecciones a las que se enfrentó la actual mandataria contra el candidato del Kuomintang, Han Kou-yu, emitieron un claro mensaje acerca del rechazo de “un país, dos sistemas”. Los taiwaneses manifestaron que la democracia y la libertad de la que gozan en su país es un mejor sistema político al que China tiene.

Asimismo, no es sólo el agresivo discurso que Xi Jinping, presidente de China, ha dado acerca de las aspiraciones de reunificación lo que ha llevado a los taiwaneses a oponerse más a esta idea, sino la injerencia que ha tenido en los asuntos políticos de Hong Kong. Desde marzo de 2019 se han reportado múltiples protestas al interior del territorio las cuales han sido reprimidas violentamente por el gobierno de Xi. Esto llevó a los electores de Taipéi en la pasada carrera presidencial a votar en contra Han Hou-yu, candidato del Kuomintang, el cual promueve las ideas de reunificación con China para mejores ganancias económicas.

De esta manera, al ver la represión del gobierno chino contra los ciudadanos de Hong Kong y darse cuenta de que el modelo de doble sistema no es respetado, las elecciones de Taiwán llevaron a la independentista Tsai a la victoria. El sistema político democrático que el país ha logrado construir les ha distanciado aún más de Pekín. La mandataria incluso señaló que, en vista de los resultados de las elecciones presidenciales en enero del año pasado, el pueblo taiwanés adquiere más motivos para levantarse cuando la soberanía y autodeterminación del Estado se ve amenazada.

“La gente de Hong Kong ha utilizado sus vidas, así como su sangre y lágrimas, para demostrarnos a nosotros que un “país, dos sistemas” no puede funcionar, […] dejemos a los jóvenes de Taiwán demostrarles a ellos que los valores de la democracia y la libertad superarán todas las dificultades”, expresó.

Dichos sucesos, así como el reconocimiento internacional de Taiwán como un Estado independiente por parte de algunos países, ha incrementado las tensiones con Pekín. El mandatario chino ha declarado que “Taiwán debe reunirse y se reunirá con China. La independencia sólo traerá dificultades y la unificación con el continente es un requisito inevitable para el gran rejuvenecimiento chino”. El gobierno de Xi evidentemente ve la independencia y reconocimiento de Taipéi como un evento inadmisible que socava la influencia del país en la región con respecto a Estados Unidos, aliado de la isla. El mandatario chino tampoco se ha reservado a decir que se hará uso de la fuerza con tal de que China recuperé su autonomía y control sobre el territorio.

Por último, el problema al que la isla se enfrenta ya no es una pelea por definir cuál es el asiento del gobierno legítimo de China, a pesar de lo que la historia diga, sino evitar que su identidad nacional sea borrada del sistema internacional. Aunque Tsai emite un discurso que se aferra a la independencia de Taipéi, se opone a ser un Hong Kong 2.0 y cuenta con el apoyo de Washington. Sin duda Pekín no es un contrincante fácil de ignorar.

*Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Anáhuac en la Ciudad de México

Tsai Ing-Wen, presidenta de Taiwán, ha dejado claro que el país no se subordinará a las aspiraciones de reunificación de Pekín cueste lo que cueste. Fue el 10 de octubre que Taipéi celebró su Día Nacional y mismo en que la presidenta manifestó que éste es un país libre, democrático e independiente a China.

Si bien Taiwán en algunos años se esforzó por obtener un reconocimiento internacional como el gobierno legítimo de China, hoy su presidenta Tsai Ing-Wen ha dejado claro que el país prefiere su soberanía y autodeterminación. Las elecciones a las que se enfrentó la actual mandataria contra el candidato del Kuomintang, Han Kou-yu, emitieron un claro mensaje acerca del rechazo de “un país, dos sistemas”. Los taiwaneses manifestaron que la democracia y la libertad de la que gozan en su país es un mejor sistema político al que China tiene.

Asimismo, no es sólo el agresivo discurso que Xi Jinping, presidente de China, ha dado acerca de las aspiraciones de reunificación lo que ha llevado a los taiwaneses a oponerse más a esta idea, sino la injerencia que ha tenido en los asuntos políticos de Hong Kong. Desde marzo de 2019 se han reportado múltiples protestas al interior del territorio las cuales han sido reprimidas violentamente por el gobierno de Xi. Esto llevó a los electores de Taipéi en la pasada carrera presidencial a votar en contra Han Hou-yu, candidato del Kuomintang, el cual promueve las ideas de reunificación con China para mejores ganancias económicas.

De esta manera, al ver la represión del gobierno chino contra los ciudadanos de Hong Kong y darse cuenta de que el modelo de doble sistema no es respetado, las elecciones de Taiwán llevaron a la independentista Tsai a la victoria. El sistema político democrático que el país ha logrado construir les ha distanciado aún más de Pekín. La mandataria incluso señaló que, en vista de los resultados de las elecciones presidenciales en enero del año pasado, el pueblo taiwanés adquiere más motivos para levantarse cuando la soberanía y autodeterminación del Estado se ve amenazada.

“La gente de Hong Kong ha utilizado sus vidas, así como su sangre y lágrimas, para demostrarnos a nosotros que un “país, dos sistemas” no puede funcionar, […] dejemos a los jóvenes de Taiwán demostrarles a ellos que los valores de la democracia y la libertad superarán todas las dificultades”, expresó.

Dichos sucesos, así como el reconocimiento internacional de Taiwán como un Estado independiente por parte de algunos países, ha incrementado las tensiones con Pekín. El mandatario chino ha declarado que “Taiwán debe reunirse y se reunirá con China. La independencia sólo traerá dificultades y la unificación con el continente es un requisito inevitable para el gran rejuvenecimiento chino”. El gobierno de Xi evidentemente ve la independencia y reconocimiento de Taipéi como un evento inadmisible que socava la influencia del país en la región con respecto a Estados Unidos, aliado de la isla. El mandatario chino tampoco se ha reservado a decir que se hará uso de la fuerza con tal de que China recuperé su autonomía y control sobre el territorio.

Por último, el problema al que la isla se enfrenta ya no es una pelea por definir cuál es el asiento del gobierno legítimo de China, a pesar de lo que la historia diga, sino evitar que su identidad nacional sea borrada del sistema internacional. Aunque Tsai emite un discurso que se aferra a la independencia de Taipéi, se opone a ser un Hong Kong 2.0 y cuenta con el apoyo de Washington. Sin duda Pekín no es un contrincante fácil de ignorar.

*Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Anáhuac en la Ciudad de México