/ jueves 18 de febrero de 2021

El gran don y poder de la profecía y sus operadores

Desde los lejanos tiempos que se registran en la lejana obscuridad de la noche del acontecer humano, se tienen registros de seres que han dejado constancia de esas predicciones con que guiaron a sus pueblos y más aún, que profetizaron acontecimientos a realizarse en siglos y hasta en milenios por venir.

Esos seres tan especiales traían ya en sí ese poder sobrenatural y otros los adquirían luego de pertenecer a ciertas escuelas iniciáticas luego de practicar especiales disciplinas y amalgamar vedados conocimientos, mas dejemos claramente establecido que todos tenemos esa y muchas capacidades más, sólo que las exigencias de una sociedad consumista en que vivimos nos hacen sentir que hay otras cosas más importantes en la lucha por la subsistencia.

Echando una ojeada a la Biblia nos encontramos con una serie de esos privilegiados seres y sin lugar a dudas el más notable fue el gran Kabir, quien tanto en lo inmediato como hasta en un futuro lejano, sabía de los acontecimientos venideros. Supo que iba a ser entregado por uno de sus discípulos, de otro que lo iba a negar tres veces y finalmente pudo verse crucificado y muchos hechos más que predijo para el futuro de la humanidad.

Aquí cabe una duda a la vez que reflexión; si alguien sabe los futuros acontecimientos inclusive dados para su persona o su familia o su pueblo ¿entonces por qué no actúa en consecuencia? luego ahondaremos en ello; Jesús el Cristo sabía de su trágico destino y tenía las capacidades para evitarlo más sin embargo lo aceptó. Recordemos si no sus grandes facultades ya que estando en el templo entraron los soldados para aprenderlo y poniendo en práctica el poder de la invisibilidad escapó.

Nostradamus es otro ejemplo del poder de la profecía de esos seres privilegiados que luego de pertenecer a una escuela iniciática muy reconocida de todos los tiempos, nos dejó valiosa información para con la humanidad. Aquí el sello distintivo de esos seres es que, así como con los sanadores místicos, es que no comercializan sus acciones, no tienen tarifa porque no les es permitido corromper es actividad; están por ejemplo los nazarenos, mayas, aztecas, kabalistas, budistas etcétera.

Otros muchos acudieron al Oráculo de Delfos los nobles de antaño tenían sus consejeros adivinos como aquel a quien acudía el rey de España cuando estaba por realizar alguna acción importante como en la ocasión en que contando con la mayor flota de guerra del mundo se dispuso invadir Inglaterra y el consejero le recomendó el día, con tan mala suerte que no pudo prever que esa noche se desataría una gran tormenta que destruyó todos los barcos frente a las costas inglesas. Ni nos pregunten el destino del consejero.

Para quienes no son escépticos les diremos en qué consiste asomarse al futuro. Existe un plano espiritual llamado Astral, a ese lugar llegan todas las ideas y pensamientos nuestros que se conciben vehementemente en nuestro ser y mágicamente salen hacia el éter o Astral. Ahí existen o pueblan ese lugar los espíritus elementales, los verdaderos dueños de este plano terrestre, verdad escrita en varias citas de la biblia, sólo recordemos la inscripción a la entrada de los antiguos templos iniciáticos de los griegos donde se leía “Soy un niño de la tierra pero mi raza es de los cielos estrellados”.

Ellos, los elementales, son quienes crean y dan forma a esos deseos, fantasías o pensamientos materializados a su debido tiempo; pues bien, los profetas tenían la fórmula para acceder al Astral dónde conocían los hechos venideros, fue ahí donde se dieron las grandes batallas entre los magos blancos y magos negros y la batalla final que marcaría el destino de la segunda guerra mundial y los resultados materiales ya sólo fue consecuencia de ese previo encuentro y que en Europa también la masonería se encargaría de la ejecución en los hechos con los generales Eisenhower, Montgomery, De Gaulle y Patón, masones por supuesto los cuatro. Existen sí personas que de vez en cuando y en sueños han tenido la fortuna de ingresar su mente a ese plano y conocido hechos para un acontecer casi inmediato.

Desde los lejanos tiempos que se registran en la lejana obscuridad de la noche del acontecer humano, se tienen registros de seres que han dejado constancia de esas predicciones con que guiaron a sus pueblos y más aún, que profetizaron acontecimientos a realizarse en siglos y hasta en milenios por venir.

Esos seres tan especiales traían ya en sí ese poder sobrenatural y otros los adquirían luego de pertenecer a ciertas escuelas iniciáticas luego de practicar especiales disciplinas y amalgamar vedados conocimientos, mas dejemos claramente establecido que todos tenemos esa y muchas capacidades más, sólo que las exigencias de una sociedad consumista en que vivimos nos hacen sentir que hay otras cosas más importantes en la lucha por la subsistencia.

Echando una ojeada a la Biblia nos encontramos con una serie de esos privilegiados seres y sin lugar a dudas el más notable fue el gran Kabir, quien tanto en lo inmediato como hasta en un futuro lejano, sabía de los acontecimientos venideros. Supo que iba a ser entregado por uno de sus discípulos, de otro que lo iba a negar tres veces y finalmente pudo verse crucificado y muchos hechos más que predijo para el futuro de la humanidad.

Aquí cabe una duda a la vez que reflexión; si alguien sabe los futuros acontecimientos inclusive dados para su persona o su familia o su pueblo ¿entonces por qué no actúa en consecuencia? luego ahondaremos en ello; Jesús el Cristo sabía de su trágico destino y tenía las capacidades para evitarlo más sin embargo lo aceptó. Recordemos si no sus grandes facultades ya que estando en el templo entraron los soldados para aprenderlo y poniendo en práctica el poder de la invisibilidad escapó.

Nostradamus es otro ejemplo del poder de la profecía de esos seres privilegiados que luego de pertenecer a una escuela iniciática muy reconocida de todos los tiempos, nos dejó valiosa información para con la humanidad. Aquí el sello distintivo de esos seres es que, así como con los sanadores místicos, es que no comercializan sus acciones, no tienen tarifa porque no les es permitido corromper es actividad; están por ejemplo los nazarenos, mayas, aztecas, kabalistas, budistas etcétera.

Otros muchos acudieron al Oráculo de Delfos los nobles de antaño tenían sus consejeros adivinos como aquel a quien acudía el rey de España cuando estaba por realizar alguna acción importante como en la ocasión en que contando con la mayor flota de guerra del mundo se dispuso invadir Inglaterra y el consejero le recomendó el día, con tan mala suerte que no pudo prever que esa noche se desataría una gran tormenta que destruyó todos los barcos frente a las costas inglesas. Ni nos pregunten el destino del consejero.

Para quienes no son escépticos les diremos en qué consiste asomarse al futuro. Existe un plano espiritual llamado Astral, a ese lugar llegan todas las ideas y pensamientos nuestros que se conciben vehementemente en nuestro ser y mágicamente salen hacia el éter o Astral. Ahí existen o pueblan ese lugar los espíritus elementales, los verdaderos dueños de este plano terrestre, verdad escrita en varias citas de la biblia, sólo recordemos la inscripción a la entrada de los antiguos templos iniciáticos de los griegos donde se leía “Soy un niño de la tierra pero mi raza es de los cielos estrellados”.

Ellos, los elementales, son quienes crean y dan forma a esos deseos, fantasías o pensamientos materializados a su debido tiempo; pues bien, los profetas tenían la fórmula para acceder al Astral dónde conocían los hechos venideros, fue ahí donde se dieron las grandes batallas entre los magos blancos y magos negros y la batalla final que marcaría el destino de la segunda guerra mundial y los resultados materiales ya sólo fue consecuencia de ese previo encuentro y que en Europa también la masonería se encargaría de la ejecución en los hechos con los generales Eisenhower, Montgomery, De Gaulle y Patón, masones por supuesto los cuatro. Existen sí personas que de vez en cuando y en sueños han tenido la fortuna de ingresar su mente a ese plano y conocido hechos para un acontecer casi inmediato.