/ martes 24 de mayo de 2022

El llanto de una candidata

Uno de los muchos estribillos de la cultura popular mexicana dice que la política es el arte de comer sapos y no hacer gestos, en referencia a que los políticos deben aceptar hechos, circunstancias y lo que de ellos se diga sin hacer mayores aspavientos que los necesarios para desmarcarse del hecho, circunstancia, o lo que de ellos se diga.

Pues bien, hace unos días “El Universal” publicó que tiene documentos que acreditan una presunta triangulación de contratos en la que estarían involucrados los hijos de Alma Marina Vitela, candidata a la gubernatura de Durango por Morena, quienes guardan una supuesta relación societaria con quien fuera su tesorero, cuando ella fue presidenta municipal de Gómez Palacio.

No sé si nadie asesoró a la candidata de la coalición “Juntos haremos historia”, le aconsejó mal o de plano le ganó la novatez, el caso es que tuvo una sobre reacción al señalamiento, parece que nadie le dijo eso de que había que comer sapos sin hacer gestos, el llanto le ha generado mayores rechazos que empatía, la hizo ver como una persona de poco carácter ante el tamaño del cargo que disputa.

Para muchos opinólogos el llanto de la candidata representa algo más que la defensa de su familia, es el anuncio anticipado de su derrota, hay encuestas que colocan a Esteban Villegas muy adelante, y lo peor para Marina Vitela, hay encuestas que señalan que Patricia Flores ha crecido gracias a sus buenas actuaciones en los debates. En una de esas le arrebata el segundo lugar.

Los factores por los que la campaña de Marina Vitela no despegó pueden ser muchos y variados, pero el que más llama la atención es que nunca se vio una conjunción de esfuerzos con Gonzalo Yáñez, candidato a la presidencia municipal, quien por cierto sigue obsesionado en hacer campaña como lo hacía en la década de los noventas: Eventos masivos, gritos, promesas, etc., formato ya superado desde hace muchos años.

Hagamos un pequeño paréntesis para incorporar dos preguntas: ¿La coalición juntos haremos historia analizaría la conveniencia de incluir al abogado Hugo Rosales como candidato suplente de Gonzalo?, ¿Valoraría qué tantos votos le puede aportar a cambio de los que le puede restar? Se cierra el paréntesis.

Sin duda que la nota periodística fue un golpe seco y contundente para la imagen que intenta manejar Marina Vitela, el problema para ella es que no es el primer indicio de que su vida no es tan austera y transparente como lo dice.


Uno de los muchos estribillos de la cultura popular mexicana dice que la política es el arte de comer sapos y no hacer gestos, en referencia a que los políticos deben aceptar hechos, circunstancias y lo que de ellos se diga sin hacer mayores aspavientos que los necesarios para desmarcarse del hecho, circunstancia, o lo que de ellos se diga.

Pues bien, hace unos días “El Universal” publicó que tiene documentos que acreditan una presunta triangulación de contratos en la que estarían involucrados los hijos de Alma Marina Vitela, candidata a la gubernatura de Durango por Morena, quienes guardan una supuesta relación societaria con quien fuera su tesorero, cuando ella fue presidenta municipal de Gómez Palacio.

No sé si nadie asesoró a la candidata de la coalición “Juntos haremos historia”, le aconsejó mal o de plano le ganó la novatez, el caso es que tuvo una sobre reacción al señalamiento, parece que nadie le dijo eso de que había que comer sapos sin hacer gestos, el llanto le ha generado mayores rechazos que empatía, la hizo ver como una persona de poco carácter ante el tamaño del cargo que disputa.

Para muchos opinólogos el llanto de la candidata representa algo más que la defensa de su familia, es el anuncio anticipado de su derrota, hay encuestas que colocan a Esteban Villegas muy adelante, y lo peor para Marina Vitela, hay encuestas que señalan que Patricia Flores ha crecido gracias a sus buenas actuaciones en los debates. En una de esas le arrebata el segundo lugar.

Los factores por los que la campaña de Marina Vitela no despegó pueden ser muchos y variados, pero el que más llama la atención es que nunca se vio una conjunción de esfuerzos con Gonzalo Yáñez, candidato a la presidencia municipal, quien por cierto sigue obsesionado en hacer campaña como lo hacía en la década de los noventas: Eventos masivos, gritos, promesas, etc., formato ya superado desde hace muchos años.

Hagamos un pequeño paréntesis para incorporar dos preguntas: ¿La coalición juntos haremos historia analizaría la conveniencia de incluir al abogado Hugo Rosales como candidato suplente de Gonzalo?, ¿Valoraría qué tantos votos le puede aportar a cambio de los que le puede restar? Se cierra el paréntesis.

Sin duda que la nota periodística fue un golpe seco y contundente para la imagen que intenta manejar Marina Vitela, el problema para ella es que no es el primer indicio de que su vida no es tan austera y transparente como lo dice.