/ sábado 6 de febrero de 2021

El poder del ‘like’

El cuadro “Pollice Verso” (Pulgar Girado) del pintor francés Jean-León Gérome, ilustra la escena de un anfiteatro en el que un gladiador espera la decisión del emperador: “Muerte” o “vida” del gladiador caído.

El pueblo, sediento de sangre, saca el puño y extiende el dedo pulgar hacia abajo. La interpretación que se hizo del cuadro es que este gesto significaba “muerte”. Incluso el cineasta Ridley Scott reconoció que tuvo en mente este cuadro cuando dirigió la película Gladiador. La realidad es que esta creencia popular es errónea. La historia dice que el pulgar hacia arriba significaba “muerte”, refiriéndose al degollamiento del gladiador, mientras que el pulgar oculto significaba “vida”.

Las redes sociales, encabezadas por la emblemática “Facebook”, ha captado a los usuarios vendiéndonos “el poder del like”, es decir; la prerrogativa de juzgar un contenido o publicación con un dedo hacia arriba para expresar aprobación o “me gusta” y por el contrario, uno hacia abajo para expresar desagrado.

Además; los encargados del marketing de estas grandes firmas dieron “en el clavo”: apuntando a los adolescentes en plena formación de su identidad, y a una sociedad “adolescente” extremadamente “hedonista”, que propone el “sentirse bien” como el estado máximo de “felicidad”; en todo sentido, han logrado cautivarnos.

La realidad es que detrás de esa inocente acción de aprobar algo o desaprobarlo, se fomenta la cultura de una sociedad que basa su valía en el “me gusta”. Promoviendo una juventud cada vez más desprovista de ideales y sueños, una generación de adolescentes tan debilitada en su identidad, producto de la desintegración familiar y la desconexión con sus padres, que son capaces incluso, de atentar contra su vida en virtud de un “like”. Lo que tenemos al final, es una sociedad cada vez más dividida y enfrentada; debilitada y narcotizada por la búsqueda insaciable de la valoración y la aprobación constante.

La propuesta de hoy es que no te dejes atraer por lo bien que se siente el “me gusta”. Porque detrás del mismo está el sutil acto de entregarle el poder a quien te juzga para bien de juzgarte también para mal. Está el macabro acto de entregarle a los demás el poder de avalar o vetar un sueño, de aprobar o desaprobar una opinión, y con ellos el de darle valor o no a tu existencia, máxime cuando esto sucede en nuestro ámbito latino donde es tan fácil separar las ideas de las personas.

Hagamos como en la historia verídica de Roma donde la vida de la persona estaba asegurada cuando se escondía el pulgar: “No juzguen para que no sean juzgados”, por ninguna causa, por ningún motivo, Jesús tenía razón.


leonardolombar@gmail.com

El cuadro “Pollice Verso” (Pulgar Girado) del pintor francés Jean-León Gérome, ilustra la escena de un anfiteatro en el que un gladiador espera la decisión del emperador: “Muerte” o “vida” del gladiador caído.

El pueblo, sediento de sangre, saca el puño y extiende el dedo pulgar hacia abajo. La interpretación que se hizo del cuadro es que este gesto significaba “muerte”. Incluso el cineasta Ridley Scott reconoció que tuvo en mente este cuadro cuando dirigió la película Gladiador. La realidad es que esta creencia popular es errónea. La historia dice que el pulgar hacia arriba significaba “muerte”, refiriéndose al degollamiento del gladiador, mientras que el pulgar oculto significaba “vida”.

Las redes sociales, encabezadas por la emblemática “Facebook”, ha captado a los usuarios vendiéndonos “el poder del like”, es decir; la prerrogativa de juzgar un contenido o publicación con un dedo hacia arriba para expresar aprobación o “me gusta” y por el contrario, uno hacia abajo para expresar desagrado.

Además; los encargados del marketing de estas grandes firmas dieron “en el clavo”: apuntando a los adolescentes en plena formación de su identidad, y a una sociedad “adolescente” extremadamente “hedonista”, que propone el “sentirse bien” como el estado máximo de “felicidad”; en todo sentido, han logrado cautivarnos.

La realidad es que detrás de esa inocente acción de aprobar algo o desaprobarlo, se fomenta la cultura de una sociedad que basa su valía en el “me gusta”. Promoviendo una juventud cada vez más desprovista de ideales y sueños, una generación de adolescentes tan debilitada en su identidad, producto de la desintegración familiar y la desconexión con sus padres, que son capaces incluso, de atentar contra su vida en virtud de un “like”. Lo que tenemos al final, es una sociedad cada vez más dividida y enfrentada; debilitada y narcotizada por la búsqueda insaciable de la valoración y la aprobación constante.

La propuesta de hoy es que no te dejes atraer por lo bien que se siente el “me gusta”. Porque detrás del mismo está el sutil acto de entregarle el poder a quien te juzga para bien de juzgarte también para mal. Está el macabro acto de entregarle a los demás el poder de avalar o vetar un sueño, de aprobar o desaprobar una opinión, y con ellos el de darle valor o no a tu existencia, máxime cuando esto sucede en nuestro ámbito latino donde es tan fácil separar las ideas de las personas.

Hagamos como en la historia verídica de Roma donde la vida de la persona estaba asegurada cuando se escondía el pulgar: “No juzguen para que no sean juzgados”, por ninguna causa, por ningún motivo, Jesús tenía razón.


leonardolombar@gmail.com