/ viernes 8 de febrero de 2019

En cartera

Las inmensidades norteñas estuvieron casi incomunicadas durante muchos años, y el aislamiento produjo un modo particular de vida del hombre de Durango. “Tierra Adentro” se decía de aquel baluarte que era Durango, levantado frente a los indígenas que aquí crecieron de la asombrosa cultura que en otras regiones hizo natural la fusión de las razas.

Desde la fundación de la Villa de Durango y aún después de la sangrienta batalla contra millares de Tepehuanes en 1616, los durangueños tuvieron que permanecer vigilantes frente a los indios salvajes. La incomunicación que gravitaba sobre el grupo hizo fluir la esencial ternura de la solidaridad humana, de la cual, el estatuto de hospitalidad se mantiene todavía vivo entre nosotros, sin que los embates de la vida moderna consigan borrarlo de estas latitudes, por las que parece que debiera pasar el soplo de todos los vientos sanos de la tierra.

Pastor Rouaix afirma que el combate de 1616 que tuvo lugar en la llanura de Cacaria, “puso en peligro a la Colonia”. Este político y escritor de claro estilo, nació en Tehuacán, Puebla, llegó a la ciudad de Durango en 1898 y permaneció aquí 16 años. Como Gobernador expidió en esta ciudad la primera Ley Agraria del país, el tres de octubre de 1913, para crear Villa Madero –Francisco I. Madero- en terrenos de la Hacienda de San Gabriel; y todavía son de obligada consulta sus libros: “Geografía de Durango” y el “Diccionario Geográfico, Histórico y Biográfico del Estado de Durango”.

Los primeros años de la incipiente Villa fueron difíciles y azarosos, sin embargo perseveró en su existencia: En 1575 se fundó la primera parroquia; en 1595 el primer hospital; en 1610 la primera escuela de gramática y en 1620 el primer obispado. A los 66 años de la fundación de Durango, con la categoría de Villa, en 1629 por Real Orden del primero de abril se concedió el título de ciudad con su respectivo escudo de armas.

En el año de 1734, los actuales estados de Sonora y Sinaloa por Cédula Real se separaron de la Nueva Vizcaya. Lo mismo sucedió con fecha de nueve de diciembre de 1787, con la parte sur de Coahuila, que comprendía las ciudades de Saltillo y Parras. En junio de 1823 a nuestra entidad se le dio el nombre de Durango y después de consumada la Independencia nacional fue decretada la segregación del estado de Chihuahua.

En el siglo XVI, las ambiciones por encontrar riquezas y expandir sus dominios condujeron a los españoles a trazar una ruta de más de 2,500 km partiendo de la Ciudad de México hasta la Villa de Santa Fe, en el actual estado de Nuevo México, Estados Unidos. En ese arduo proceso de colonización y evangelización –con su consecuente impacto cultural- fundaron pueblos que hoy son grandes ciudades y levantaron edificaciones que aún se conservan como testimonio de aquella proeza histórica, misma que, por un gran valor cultural, ha sido declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Además de Durango, la Ciudad de México y Nuevo México, el nombramiento de la Unesco incluye sitios del Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, San Luis Potosí, Chihuahua y Zacatecas.

La también llamada Ruta de Plata dejó en el estado de Durango el mayor legado, compuesto por 19 sitios, entre los que se hallan el Centro Histórico de la capital, la ex Hacienda de San Diego y el Puente del Diablo, en Navacoyán; los templos de Puente de Dios y los conjuntos arquitectónicos de Nazas y Mapimí.

Su nombramiento, además de otorgarle a cada lugar una categoría universal, es una invitación para todos los mexicanos a reflexionar sobre el pasado que nos ha dado identidad; y para los visitantes a Durango, la oportunidad de conocer las razones que arraigan a sus habitantes, la Durangueñeidad.

El domingo 12 de agosto de 2012 se develó la placa de declaratoria como patrimonio cultural de la humanidad de esta ruta histórica “Camino Real de Tierra Adentro” por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO) en el Corredor Turístico Constitución, precisamente donde está el mirador de la monja de Catedral, ruta con más de 400 años de existencia, con un recorrido por 11 estados, 48 municipios y 60 sitios históricos entre templos, haciendas y otros edificios, bien por el rescate del Camino Real de Tierra Adentro, teniendo como base la doctrina de la Durangueñeidad, deben formar parte del cumplimiento de los objetivos de los ejes rectores de la política cultural estatal y municipal. Bueno sería que este Camino Real se considerara en la celebración del 456 aniversario de nuestra ciudad, al igual que otros eventos de trascendencia.

A vuela máquina, podemos citar eventos que se pueden considerar en el 456 aniversario de fundación de la ciudad de Durango por los diversos organismos culturales de los Gobiernos estatal y municipal: Dirección de Ferias, Espectáculos y Paseos Turísticos de Durango, el Patronato de la Feria Nacional Durango (Fenadu), Patronato de los Festejos por Aniversario, inclusive por los institutos de cultura como son el IMAC y el ICED, que organizan los Festivales Ricardo Castro y Silvestre Revueltas, respectivamente. Dada su relevancia, proponemos: convocar a los Juegos Florales Nacionales, convocar al Concurso Nacional de Oratoria en coordinación con el periódico El Universal, diario que ha realizado los concursos nacionales de mayor trascendencia en México. Convocar a un Ciclo de Conferencias “Francisco Zarco” con prestigiados escritores, periodistas y comentaristas. Convocar a un Ciclo de Conferencias “Silvestre Revueltas” con prestigiados musicólogos.

Invitación a los países de mayor riqueza cultural para que presenten sus orquestas, ballets, artesanías y más. Emisión de la moneda conmemorativa en oro y plata, con la efigie de Francisco de Ibarra, por un lado, y el emblema representativo del aniversario de Durango, por el otro. Igualmente, hacer los trámites ante la SCT para la emisión del timbre de conmemoración correspondiente, al igual la emisión conmemorativa de la Lotería Nacional del lunes 8 de julio. Invitar a que patrocinen un evento las casas trasnacionales y nacionales de mayor representación en nuestro país (las automotrices, de productos alimenticios, de servicios turísticos, de aerolíneas, hoteleras, Pemex, Telmex, CFE, cerveceras, sector salud, de computación, electrónica, agropecuarias, educativas, etc.)

Invitar a los gobiernos estatales con tradición cultural, para que presenten su mayor representatividad: Oaxaca, Estado de México, Veracruz, Distrito Federal, Jalisco, etc. Invitar a las instituciones y organismos de mayor prestigio en México: UNAM, INBA, Conaculta, con solicitudes específicas, de conformidad a los objetivos a lograr. Invitar a la Orquesta Sinfónica Nacional para que sea dirigida por la durangueña Alondra de la Parra con música de Silvestre Revueltas y Ricardo Castro. Invitar al tradicional Ballet Nacional del INBA que dirigió Amalia Hernández. Desarrollar un programa atractivo nacional e internacional en la Zona del Silencio, inclusive considerar la Reserva de la Biósfera así como Mapimí.

Extender las atenciones como “invitados especiales” a todos los corresponsales extranjeros de los diversos medios de comunicación acreditados en México, para lograr una difusión y cobertura internacional.

Las inmensidades norteñas estuvieron casi incomunicadas durante muchos años, y el aislamiento produjo un modo particular de vida del hombre de Durango. “Tierra Adentro” se decía de aquel baluarte que era Durango, levantado frente a los indígenas que aquí crecieron de la asombrosa cultura que en otras regiones hizo natural la fusión de las razas.

Desde la fundación de la Villa de Durango y aún después de la sangrienta batalla contra millares de Tepehuanes en 1616, los durangueños tuvieron que permanecer vigilantes frente a los indios salvajes. La incomunicación que gravitaba sobre el grupo hizo fluir la esencial ternura de la solidaridad humana, de la cual, el estatuto de hospitalidad se mantiene todavía vivo entre nosotros, sin que los embates de la vida moderna consigan borrarlo de estas latitudes, por las que parece que debiera pasar el soplo de todos los vientos sanos de la tierra.

Pastor Rouaix afirma que el combate de 1616 que tuvo lugar en la llanura de Cacaria, “puso en peligro a la Colonia”. Este político y escritor de claro estilo, nació en Tehuacán, Puebla, llegó a la ciudad de Durango en 1898 y permaneció aquí 16 años. Como Gobernador expidió en esta ciudad la primera Ley Agraria del país, el tres de octubre de 1913, para crear Villa Madero –Francisco I. Madero- en terrenos de la Hacienda de San Gabriel; y todavía son de obligada consulta sus libros: “Geografía de Durango” y el “Diccionario Geográfico, Histórico y Biográfico del Estado de Durango”.

Los primeros años de la incipiente Villa fueron difíciles y azarosos, sin embargo perseveró en su existencia: En 1575 se fundó la primera parroquia; en 1595 el primer hospital; en 1610 la primera escuela de gramática y en 1620 el primer obispado. A los 66 años de la fundación de Durango, con la categoría de Villa, en 1629 por Real Orden del primero de abril se concedió el título de ciudad con su respectivo escudo de armas.

En el año de 1734, los actuales estados de Sonora y Sinaloa por Cédula Real se separaron de la Nueva Vizcaya. Lo mismo sucedió con fecha de nueve de diciembre de 1787, con la parte sur de Coahuila, que comprendía las ciudades de Saltillo y Parras. En junio de 1823 a nuestra entidad se le dio el nombre de Durango y después de consumada la Independencia nacional fue decretada la segregación del estado de Chihuahua.

En el siglo XVI, las ambiciones por encontrar riquezas y expandir sus dominios condujeron a los españoles a trazar una ruta de más de 2,500 km partiendo de la Ciudad de México hasta la Villa de Santa Fe, en el actual estado de Nuevo México, Estados Unidos. En ese arduo proceso de colonización y evangelización –con su consecuente impacto cultural- fundaron pueblos que hoy son grandes ciudades y levantaron edificaciones que aún se conservan como testimonio de aquella proeza histórica, misma que, por un gran valor cultural, ha sido declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Además de Durango, la Ciudad de México y Nuevo México, el nombramiento de la Unesco incluye sitios del Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, San Luis Potosí, Chihuahua y Zacatecas.

La también llamada Ruta de Plata dejó en el estado de Durango el mayor legado, compuesto por 19 sitios, entre los que se hallan el Centro Histórico de la capital, la ex Hacienda de San Diego y el Puente del Diablo, en Navacoyán; los templos de Puente de Dios y los conjuntos arquitectónicos de Nazas y Mapimí.

Su nombramiento, además de otorgarle a cada lugar una categoría universal, es una invitación para todos los mexicanos a reflexionar sobre el pasado que nos ha dado identidad; y para los visitantes a Durango, la oportunidad de conocer las razones que arraigan a sus habitantes, la Durangueñeidad.

El domingo 12 de agosto de 2012 se develó la placa de declaratoria como patrimonio cultural de la humanidad de esta ruta histórica “Camino Real de Tierra Adentro” por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO) en el Corredor Turístico Constitución, precisamente donde está el mirador de la monja de Catedral, ruta con más de 400 años de existencia, con un recorrido por 11 estados, 48 municipios y 60 sitios históricos entre templos, haciendas y otros edificios, bien por el rescate del Camino Real de Tierra Adentro, teniendo como base la doctrina de la Durangueñeidad, deben formar parte del cumplimiento de los objetivos de los ejes rectores de la política cultural estatal y municipal. Bueno sería que este Camino Real se considerara en la celebración del 456 aniversario de nuestra ciudad, al igual que otros eventos de trascendencia.

A vuela máquina, podemos citar eventos que se pueden considerar en el 456 aniversario de fundación de la ciudad de Durango por los diversos organismos culturales de los Gobiernos estatal y municipal: Dirección de Ferias, Espectáculos y Paseos Turísticos de Durango, el Patronato de la Feria Nacional Durango (Fenadu), Patronato de los Festejos por Aniversario, inclusive por los institutos de cultura como son el IMAC y el ICED, que organizan los Festivales Ricardo Castro y Silvestre Revueltas, respectivamente. Dada su relevancia, proponemos: convocar a los Juegos Florales Nacionales, convocar al Concurso Nacional de Oratoria en coordinación con el periódico El Universal, diario que ha realizado los concursos nacionales de mayor trascendencia en México. Convocar a un Ciclo de Conferencias “Francisco Zarco” con prestigiados escritores, periodistas y comentaristas. Convocar a un Ciclo de Conferencias “Silvestre Revueltas” con prestigiados musicólogos.

Invitación a los países de mayor riqueza cultural para que presenten sus orquestas, ballets, artesanías y más. Emisión de la moneda conmemorativa en oro y plata, con la efigie de Francisco de Ibarra, por un lado, y el emblema representativo del aniversario de Durango, por el otro. Igualmente, hacer los trámites ante la SCT para la emisión del timbre de conmemoración correspondiente, al igual la emisión conmemorativa de la Lotería Nacional del lunes 8 de julio. Invitar a que patrocinen un evento las casas trasnacionales y nacionales de mayor representación en nuestro país (las automotrices, de productos alimenticios, de servicios turísticos, de aerolíneas, hoteleras, Pemex, Telmex, CFE, cerveceras, sector salud, de computación, electrónica, agropecuarias, educativas, etc.)

Invitar a los gobiernos estatales con tradición cultural, para que presenten su mayor representatividad: Oaxaca, Estado de México, Veracruz, Distrito Federal, Jalisco, etc. Invitar a las instituciones y organismos de mayor prestigio en México: UNAM, INBA, Conaculta, con solicitudes específicas, de conformidad a los objetivos a lograr. Invitar a la Orquesta Sinfónica Nacional para que sea dirigida por la durangueña Alondra de la Parra con música de Silvestre Revueltas y Ricardo Castro. Invitar al tradicional Ballet Nacional del INBA que dirigió Amalia Hernández. Desarrollar un programa atractivo nacional e internacional en la Zona del Silencio, inclusive considerar la Reserva de la Biósfera así como Mapimí.

Extender las atenciones como “invitados especiales” a todos los corresponsales extranjeros de los diversos medios de comunicación acreditados en México, para lograr una difusión y cobertura internacional.

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