/ viernes 7 de junio de 2019

En Cartera

Sigue PRI en la peor crisis de su historia

Y vienen las reflexiones a toro pasado: “Necesario reconstruir a Morena, Otniel”: “Urge la reconstrucción del PRI: Yáñez”: “Asciende el PRI a segunda fuerza: Benítez”.

Buenos deseos, verdades a medias. Morena el gran perdedor. El PAN el gran ganador con 18 alcaldías, no obstante que en Durango, Gómez Palacio y Lerdo disminuye su votación. El de mayor crecimiento MC con más de 70 mil votos que lo coloca en la cuarta fuerza electoral cuando inicia el proceso con casi nula presencia estatal, a nivel municipio Durango en segundo lugar con alrededor de 50 mil votos superando con mucho a Morena que logró 17,880 sufragios. El gran reto para la mayoría de los partidos: Crear su estructura organizacional y eliminar la simulación.

Sólo en Durango -de las 6 elecciones realizadas en otras entidades- avanzó el PRI no obstante en disminuir a 16 los municipios ganados. El PRI sigue perdiendo hegemonía. En Puebla por la gubernatura quedó en tercera posición. En Baja California por la gubernatura logra el 4.6 por ciento de la votación, lo que significa que de 558 mil 765 votos logró tan sólo 35 mil 500.

En Aguascalientes, hace tres años el PRI obtuvo 118 mil 451 votos, y el 2 de junio pasado obtuvo 31 mil 850 votos, 73 por ciento de votos menos. En Tamaulipas apenas obtuvo el 10.03 por ciento de los votos emitidos, al grado que en las dos elecciones locales perdió más de 430 mil votos, la mitad de sus diputados, y hoy se colocó como la tercera fuerza política en importancia, de sus 11 diputaciones tiene la posibilidad de obtener 6 en la próxima Legislatura.

En Quintana Roo, el PRI obtuvo sólo una diputación de las 15 en disputa por el principio de mayoría relativa, al obtener apenas el 12.2 por ciento de la votación. El único caso donde avanza ocurrió en Durango, que no obstante perder la capital y Gómez Palacio, gana 16 de los 39 municipios que integran el estado.

A nivel nacional. Morena arrasó: Ganó las gubernaturas de Baja California con carro completo y de Puebla también con mucha ventaja. Morena suma dos estados más a su haber después de conquistar cinco de las 32 entidades federativas en los comicios de 2018 (Ciudad de México, Morelos, Tabasco, Veracruz y Chiapas).

Pero no obstante que Morena sumó otras dos gubernaturas, el abstencionismo fue mayor en todos los estados. Durango registró la mayor participación ciudadana con un poco más del 45 por ciento; en Puebla y Tamaulipas apenas se superó el 32 por ciento y en Baja california un 29%, Quintana Roo un 22%, en Aguascalientes un 39%. El abstencionismo fue mayor al 50% en todas las seis entidades que llevaron a cabo su jornada electoral.

Sus causas son diversas: crisis de identidad de los partidos, falta de compromiso del electorado, hartazgo, campañas que no motivan, propuestas de candidatos ajenas a lo que la ciudadanía requiere, la característica apatía de los jóvenes, para casi todo: el estudio, el deporte, el trabajo, la participación ciudadana, la solidaridad…

Señala Enrique Aranda en su artículo titulado “Elección y CEN provisional…”, que convencidos de que el Revolucionario Institucional (PRI) atraviesa por la más grave crisis de su historia que, incluso, podría derivar en su extinción, dirigentes y liderazgos de prácticamente todas las corrientes priistas reasumieron ya, apenas cerradas las urnas el domingo, la tarea de avanzar en la definición del programa, calendario, procedimientos, detalles de organización y costo del proceso interno a realizar para elegir una nueva dirigencia nacional.

Urgidos a tomar decisiones en un entorno que no parece favorecer a su causa, los tricolores insisten en ir adelante -“sin pausas que entorpezcan, pero sin prisas que descarrilen”- con un proceso que, en las próximas semanas, deberá dar paso a una nueva reunión de su Consejo Político Nacional para que sea éste el que determine tiempos y condiciones de la elección de su nueva dirigencia que, insistamos, bien podría ser pospuesta a abril de 2020 -“una vez que se cuente con un padrón de afiliados validado y confiable”- y, en su caso, designar una dirigencia provisional al término, en agosto, del periodo que en forma interina cubren Claudia Ruiz Massieu y Arturo Zamora.

Y esto, no sólo porque así lo consideren uno o varios de los grupos o candidatos involucrados en el proceso, sino, fundamentalmente, porque ni el PRI ni ninguna otra fuerza podrá ir a una elección interna vía consulta a la base si no es con base en “un padrón de militantes actualizado”, como el 2 de mayo determinó la Comisión de Prerrogativas o, en otras palabras, (sólo podrán hacerlo) “siempre y cuando cuenten con padrones de militantes definitivos y actualizados, así como con las cédulas de respaldo de las afiliaciones de cada una de las personas que los integran”.

En marcha ahora el proceso de verificación de los padrones de afiliados de los partidos orientado a detectar y subsanar el problema de las afiliaciones indebidas que dio paso ya, en el caso del tricolor por ejemplo, a la presentación de más de 8,000 demandas de ciudadanos agraviados por haber sido incorporados al mismo sin mediar su aceptación, nadie puede garantizar que se pueda contar con un padrón validado y confiable que cancele toda suerte de suspicacias y dote de plena credibilidad a la elección, sino hasta el término del mismo.

Asumir en unidad, la mejor decisión, argumentan ahora no pocos de sus liderazgos, permitirá dar paso a un partido “fortalecido en su democracia interna, refundado a partir de la fidelidad a su proyecto ideológico, (y que) podrá ser un efectivo contrapeso frente a los despropósitos del gobierno emanado de Morena”.

Independientemente de los resultados de los comicios, de las impugnaciones, reconteos y de lo que los representantes jurídicos de los partidos y candidatos que con todo derecho decidan, esta es la hora de que todos, como sociedad, mostremos unidad. Es irrelevante la preferencia política, los colores, en estos momentos se trata de la unidad y el apoyo que le debemos al municipio, al estado y al país y a las autoridades que los encabezan. Dialogar no significa debilidad, negociar no es igual a sometimiento, avanzar en los consensos con respeto en los disensos.

Debemos ajustar nuestro reloj a los nuevos tiempos. No permitamos que nada ni nadie cierre los caminos de la enorme esperanza que la democracia ha abierto hoy para México. Debemos hacer nuestro el Durango de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas. Necesitamos poner Durango al día. Al día en materia económica, en materia de desarrollo social y humano, en materia de orden y respeto, en materia de buen gobierno y finanzas públicas sanas, pero sobre todo combatir la impunidad y corrupción. La corrupción permea cada rincón de México.

Sigue PRI en la peor crisis de su historia

Y vienen las reflexiones a toro pasado: “Necesario reconstruir a Morena, Otniel”: “Urge la reconstrucción del PRI: Yáñez”: “Asciende el PRI a segunda fuerza: Benítez”.

Buenos deseos, verdades a medias. Morena el gran perdedor. El PAN el gran ganador con 18 alcaldías, no obstante que en Durango, Gómez Palacio y Lerdo disminuye su votación. El de mayor crecimiento MC con más de 70 mil votos que lo coloca en la cuarta fuerza electoral cuando inicia el proceso con casi nula presencia estatal, a nivel municipio Durango en segundo lugar con alrededor de 50 mil votos superando con mucho a Morena que logró 17,880 sufragios. El gran reto para la mayoría de los partidos: Crear su estructura organizacional y eliminar la simulación.

Sólo en Durango -de las 6 elecciones realizadas en otras entidades- avanzó el PRI no obstante en disminuir a 16 los municipios ganados. El PRI sigue perdiendo hegemonía. En Puebla por la gubernatura quedó en tercera posición. En Baja California por la gubernatura logra el 4.6 por ciento de la votación, lo que significa que de 558 mil 765 votos logró tan sólo 35 mil 500.

En Aguascalientes, hace tres años el PRI obtuvo 118 mil 451 votos, y el 2 de junio pasado obtuvo 31 mil 850 votos, 73 por ciento de votos menos. En Tamaulipas apenas obtuvo el 10.03 por ciento de los votos emitidos, al grado que en las dos elecciones locales perdió más de 430 mil votos, la mitad de sus diputados, y hoy se colocó como la tercera fuerza política en importancia, de sus 11 diputaciones tiene la posibilidad de obtener 6 en la próxima Legislatura.

En Quintana Roo, el PRI obtuvo sólo una diputación de las 15 en disputa por el principio de mayoría relativa, al obtener apenas el 12.2 por ciento de la votación. El único caso donde avanza ocurrió en Durango, que no obstante perder la capital y Gómez Palacio, gana 16 de los 39 municipios que integran el estado.

A nivel nacional. Morena arrasó: Ganó las gubernaturas de Baja California con carro completo y de Puebla también con mucha ventaja. Morena suma dos estados más a su haber después de conquistar cinco de las 32 entidades federativas en los comicios de 2018 (Ciudad de México, Morelos, Tabasco, Veracruz y Chiapas).

Pero no obstante que Morena sumó otras dos gubernaturas, el abstencionismo fue mayor en todos los estados. Durango registró la mayor participación ciudadana con un poco más del 45 por ciento; en Puebla y Tamaulipas apenas se superó el 32 por ciento y en Baja california un 29%, Quintana Roo un 22%, en Aguascalientes un 39%. El abstencionismo fue mayor al 50% en todas las seis entidades que llevaron a cabo su jornada electoral.

Sus causas son diversas: crisis de identidad de los partidos, falta de compromiso del electorado, hartazgo, campañas que no motivan, propuestas de candidatos ajenas a lo que la ciudadanía requiere, la característica apatía de los jóvenes, para casi todo: el estudio, el deporte, el trabajo, la participación ciudadana, la solidaridad…

Señala Enrique Aranda en su artículo titulado “Elección y CEN provisional…”, que convencidos de que el Revolucionario Institucional (PRI) atraviesa por la más grave crisis de su historia que, incluso, podría derivar en su extinción, dirigentes y liderazgos de prácticamente todas las corrientes priistas reasumieron ya, apenas cerradas las urnas el domingo, la tarea de avanzar en la definición del programa, calendario, procedimientos, detalles de organización y costo del proceso interno a realizar para elegir una nueva dirigencia nacional.

Urgidos a tomar decisiones en un entorno que no parece favorecer a su causa, los tricolores insisten en ir adelante -“sin pausas que entorpezcan, pero sin prisas que descarrilen”- con un proceso que, en las próximas semanas, deberá dar paso a una nueva reunión de su Consejo Político Nacional para que sea éste el que determine tiempos y condiciones de la elección de su nueva dirigencia que, insistamos, bien podría ser pospuesta a abril de 2020 -“una vez que se cuente con un padrón de afiliados validado y confiable”- y, en su caso, designar una dirigencia provisional al término, en agosto, del periodo que en forma interina cubren Claudia Ruiz Massieu y Arturo Zamora.

Y esto, no sólo porque así lo consideren uno o varios de los grupos o candidatos involucrados en el proceso, sino, fundamentalmente, porque ni el PRI ni ninguna otra fuerza podrá ir a una elección interna vía consulta a la base si no es con base en “un padrón de militantes actualizado”, como el 2 de mayo determinó la Comisión de Prerrogativas o, en otras palabras, (sólo podrán hacerlo) “siempre y cuando cuenten con padrones de militantes definitivos y actualizados, así como con las cédulas de respaldo de las afiliaciones de cada una de las personas que los integran”.

En marcha ahora el proceso de verificación de los padrones de afiliados de los partidos orientado a detectar y subsanar el problema de las afiliaciones indebidas que dio paso ya, en el caso del tricolor por ejemplo, a la presentación de más de 8,000 demandas de ciudadanos agraviados por haber sido incorporados al mismo sin mediar su aceptación, nadie puede garantizar que se pueda contar con un padrón validado y confiable que cancele toda suerte de suspicacias y dote de plena credibilidad a la elección, sino hasta el término del mismo.

Asumir en unidad, la mejor decisión, argumentan ahora no pocos de sus liderazgos, permitirá dar paso a un partido “fortalecido en su democracia interna, refundado a partir de la fidelidad a su proyecto ideológico, (y que) podrá ser un efectivo contrapeso frente a los despropósitos del gobierno emanado de Morena”.

Independientemente de los resultados de los comicios, de las impugnaciones, reconteos y de lo que los representantes jurídicos de los partidos y candidatos que con todo derecho decidan, esta es la hora de que todos, como sociedad, mostremos unidad. Es irrelevante la preferencia política, los colores, en estos momentos se trata de la unidad y el apoyo que le debemos al municipio, al estado y al país y a las autoridades que los encabezan. Dialogar no significa debilidad, negociar no es igual a sometimiento, avanzar en los consensos con respeto en los disensos.

Debemos ajustar nuestro reloj a los nuevos tiempos. No permitamos que nada ni nadie cierre los caminos de la enorme esperanza que la democracia ha abierto hoy para México. Debemos hacer nuestro el Durango de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas. Necesitamos poner Durango al día. Al día en materia económica, en materia de desarrollo social y humano, en materia de orden y respeto, en materia de buen gobierno y finanzas públicas sanas, pero sobre todo combatir la impunidad y corrupción. La corrupción permea cada rincón de México.

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