/ jueves 13 de junio de 2019

En cartera


Desabasto de medicinas ante la corrupción

En busca de limpiar el sector salud de corrupción el gobierno de AMLO ha tomado medidas drásticas -igual que con los huachicoleros petrolero y los evasores de impuestos de cuello blanco- que implica la suspensión temporal de compras, generando un desabasto de medicinas. Una dolorosa terapia que ha sido causa de polémica.


Pero veamos el fondo: El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, inició una intensa y polémica estrategia para tratar de eliminar la corrupción en el sistema de salud. La estrategia, dejar de comprar medicamentos a sólo unas cuantas empresas caras, se afirma, ya ha generado desabasto, pero el mandatario ha adelantado que su gobierno “no se dejará chantajear”.

“Si no entienden vamos a abrir las licitaciones y se va a comprar la medicina en cualquier parte del mundo, pero no van a faltar ni nos vamos a dejar chantajear por los corruptos”.

Denunció que en el país existía un virtual monopolio en la venta de medicamentos al gobierno federal. Y es que sólo diez empresas abastecían al 80% de todas las adquisiciones gubernamentales, lo que ha generado sobreprecios en los productos. AMLO destacó que en los estados las partidas federales destinadas a la adquisición de medicinas se utilizaban como caja chica y se desviaban para otros rubros que no eran con fines médicos.

“Ahora tenemos presiones porque no les gusta lo que estamos decidiendo. Saben ustedes que se compraban de medicinas al año cerca de 90,000 millones de pesos y se compraba toda esa medicina sólo a 10 empresas. ¡Un gran negocio y no había medicinas! Bueno, ya se acabó eso”, arremetió el presidente desde Jilotepec.

López Obrador aseguró que existe una campaña por el “hampa del periodismo” para mentir a la población y asegurar que no hay medicamentos en los hospitales públicos. Sin embargo, dijo, se trata de una forma de presionar al gobierno federal para comprar medicamentos.

“Ahora también, como en el caso del huachicol, quieren jugar a las vencidas. Hay una campaña diciendo: no hay medicamentos. Ahora sí ya se dan cuenta de que no hay medicamentos porque quieren obligarnos, presionarnos a que les compremos a los mismos de manera arbitraria las medicinas y caras. ¡Pues no!”, señaló el Presidente.

En ese sentido, el Mandatario se comprometió a que en los próximos años, durante su administración, se mejorará el sistema de salud, desde la atención médica, la entrega de medicamentos gratuitos y la basificación del personal médico que en estos momentos está contratado por honorarios o eventuales.

Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) aseguran que 19 millones de mexicanos no cuentan con servicios médicos, por lo que el plan de federalización de los servicios de salud, propuesto por AMLO buscaría garantizar que todas las consultas, la atención de calidad y los medicamentos gratuitos para todas las personas.

En referencia a los reportes de prensa que señalan despidos en el sector salud en los estados, el Mandatario aseguró que “no se está despidiendo a nadie”. Es propaganda para afectarnos, “ya ven cómo es el hampa del periodismo”.

Recordó que una de sus encomiendas es la de revisar la situación de los hospitales que quedaron inconclusos en años pasados, en lo relativo a los contratos, “ya que se tienen indicios de que en ellos hay mucha corrupción”.

¿Qué hay detrás del desabasto? El gran negocio del binomio indisoluble de la corrupción: empresarios y politicastros. El gobierno federal se ahorró más de mil millones de pesos.

Ahora las medicinas son mejores y a mejor precio. Con presiones -de la mano de los medios, conductores y articulistas chayoteros- querían seguir robando con la adquisición de las medicinas. Lo bueno es que tenemos un Gobierno federal que no se queda callado.

Germán Martínez renunció al IMSS porque no pudo echar mano a la corrupción de la compra.

Y la transa era la siguiente: La adquisición de medicamentos se planea un año antes, la administración de Peña Nieto planeó las compras para el 2019. El negocio es planear mal y a mitad del ejercicio ya existe desabasto, y las compras urgentes se adquirían a un precio 55 veces más caro que el precio de las compras consolidadas erróneamente calculadas.

Ahora, a las entidades federativas se les solicita las requisiciones de los medicamentos que hay que surtir para realizar una compra consolidada y no urgente y eliminar la corrupción de los gobiernos estatales con los fondos del sector salud y que generalmente los destinan a otros rubros de tipo personal.

Para presionar al Gobierno, los proveedores llegaron al grado de no cotizar, no quisieron vender, para provocar desabasto y malestar en la población. El “hampa del periodismo” -iniciando con la lista de los periodistas corruptos dada a conocer, insistiendo en el caos y las consecuencias del desabasto de medicamentos.

Y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) no autorizaba el registro sanitario de medicinas mejores y a menor precio, evitando la sana competencia y protegiendo al monopolio. El importe de la compra de medicamentos asciende a un billón de pesos que se destinaba al uno por ciento (10 empresas) de la lista de proveedores.

La meta de los corruptos -proveedores, políticos y el hampa del periodismo- fue lograr el desabasto para provocar las compras de urgencia con el debido sobreprecio, inclusive provocando el robo de los medicamentos que se dirigían a las entidades federativas, hubo necesidad de recurrir para su traslado a la custodia del ejército.

Se terminó con las compras urgentes, se evitará la pésima planeación y se lograrán las compras consolidadas con medicamentos más efectivos, más modernos y más económicos. En cualquier campo de la administración pública federal, donde se le aplasta sale pus, de sexenios y sexenios de corrupción de los del PRIAN. Mucha limpieza hay que hacer, aún en contra de los politicastros, chayoteros del hampa del periodismo y los bandidos de cuello blanco nacionales y extranjeros.

Por otra parte, las órdenes de aprehensión giradas en contra del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, y el alto funcionario de Altos Hornos de México, Alonso Ancira, detenido ya en España, atienden un sentido reclamo de la población. Se le acusa a Lozoya de haber recibido 3.5 millones de dólares en sobornos por la compra de una fábrica de fertilizantes chatarra. Se le vincula también con presuntos sobornos de Odebrecht. Por este caso han pisado la cárcel expresidentes, por supuesto, de otros países.

México lleva medalla de oro en impunidad. No han atrapado a un solo funcionario de primer nivel y menos a empresarios o testaferros. Lo de Ancira y Lozoya constituyen el primer intento serio, desde que estalló este megaescándalo, por llevar a los hechos el discurso de combate a la corrupción. Bien por López Obrador. En tiempos de Peña Nieto se congeló la investigación, a pesar de que el entonces procurador, Raúl Cervantes, al presentar su renuncia en octubre de 2017, les dijo a miembros de la Jucopo en el Senado que la investigación sobre los sobornos de Odebrecht estaba concluida. A Cervantes, hay que destacarlo, se le vio hace unos días en Palacio Nacional.


Desabasto de medicinas ante la corrupción

En busca de limpiar el sector salud de corrupción el gobierno de AMLO ha tomado medidas drásticas -igual que con los huachicoleros petrolero y los evasores de impuestos de cuello blanco- que implica la suspensión temporal de compras, generando un desabasto de medicinas. Una dolorosa terapia que ha sido causa de polémica.


Pero veamos el fondo: El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, inició una intensa y polémica estrategia para tratar de eliminar la corrupción en el sistema de salud. La estrategia, dejar de comprar medicamentos a sólo unas cuantas empresas caras, se afirma, ya ha generado desabasto, pero el mandatario ha adelantado que su gobierno “no se dejará chantajear”.

“Si no entienden vamos a abrir las licitaciones y se va a comprar la medicina en cualquier parte del mundo, pero no van a faltar ni nos vamos a dejar chantajear por los corruptos”.

Denunció que en el país existía un virtual monopolio en la venta de medicamentos al gobierno federal. Y es que sólo diez empresas abastecían al 80% de todas las adquisiciones gubernamentales, lo que ha generado sobreprecios en los productos. AMLO destacó que en los estados las partidas federales destinadas a la adquisición de medicinas se utilizaban como caja chica y se desviaban para otros rubros que no eran con fines médicos.

“Ahora tenemos presiones porque no les gusta lo que estamos decidiendo. Saben ustedes que se compraban de medicinas al año cerca de 90,000 millones de pesos y se compraba toda esa medicina sólo a 10 empresas. ¡Un gran negocio y no había medicinas! Bueno, ya se acabó eso”, arremetió el presidente desde Jilotepec.

López Obrador aseguró que existe una campaña por el “hampa del periodismo” para mentir a la población y asegurar que no hay medicamentos en los hospitales públicos. Sin embargo, dijo, se trata de una forma de presionar al gobierno federal para comprar medicamentos.

“Ahora también, como en el caso del huachicol, quieren jugar a las vencidas. Hay una campaña diciendo: no hay medicamentos. Ahora sí ya se dan cuenta de que no hay medicamentos porque quieren obligarnos, presionarnos a que les compremos a los mismos de manera arbitraria las medicinas y caras. ¡Pues no!”, señaló el Presidente.

En ese sentido, el Mandatario se comprometió a que en los próximos años, durante su administración, se mejorará el sistema de salud, desde la atención médica, la entrega de medicamentos gratuitos y la basificación del personal médico que en estos momentos está contratado por honorarios o eventuales.

Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) aseguran que 19 millones de mexicanos no cuentan con servicios médicos, por lo que el plan de federalización de los servicios de salud, propuesto por AMLO buscaría garantizar que todas las consultas, la atención de calidad y los medicamentos gratuitos para todas las personas.

En referencia a los reportes de prensa que señalan despidos en el sector salud en los estados, el Mandatario aseguró que “no se está despidiendo a nadie”. Es propaganda para afectarnos, “ya ven cómo es el hampa del periodismo”.

Recordó que una de sus encomiendas es la de revisar la situación de los hospitales que quedaron inconclusos en años pasados, en lo relativo a los contratos, “ya que se tienen indicios de que en ellos hay mucha corrupción”.

¿Qué hay detrás del desabasto? El gran negocio del binomio indisoluble de la corrupción: empresarios y politicastros. El gobierno federal se ahorró más de mil millones de pesos.

Ahora las medicinas son mejores y a mejor precio. Con presiones -de la mano de los medios, conductores y articulistas chayoteros- querían seguir robando con la adquisición de las medicinas. Lo bueno es que tenemos un Gobierno federal que no se queda callado.

Germán Martínez renunció al IMSS porque no pudo echar mano a la corrupción de la compra.

Y la transa era la siguiente: La adquisición de medicamentos se planea un año antes, la administración de Peña Nieto planeó las compras para el 2019. El negocio es planear mal y a mitad del ejercicio ya existe desabasto, y las compras urgentes se adquirían a un precio 55 veces más caro que el precio de las compras consolidadas erróneamente calculadas.

Ahora, a las entidades federativas se les solicita las requisiciones de los medicamentos que hay que surtir para realizar una compra consolidada y no urgente y eliminar la corrupción de los gobiernos estatales con los fondos del sector salud y que generalmente los destinan a otros rubros de tipo personal.

Para presionar al Gobierno, los proveedores llegaron al grado de no cotizar, no quisieron vender, para provocar desabasto y malestar en la población. El “hampa del periodismo” -iniciando con la lista de los periodistas corruptos dada a conocer, insistiendo en el caos y las consecuencias del desabasto de medicamentos.

Y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) no autorizaba el registro sanitario de medicinas mejores y a menor precio, evitando la sana competencia y protegiendo al monopolio. El importe de la compra de medicamentos asciende a un billón de pesos que se destinaba al uno por ciento (10 empresas) de la lista de proveedores.

La meta de los corruptos -proveedores, políticos y el hampa del periodismo- fue lograr el desabasto para provocar las compras de urgencia con el debido sobreprecio, inclusive provocando el robo de los medicamentos que se dirigían a las entidades federativas, hubo necesidad de recurrir para su traslado a la custodia del ejército.

Se terminó con las compras urgentes, se evitará la pésima planeación y se lograrán las compras consolidadas con medicamentos más efectivos, más modernos y más económicos. En cualquier campo de la administración pública federal, donde se le aplasta sale pus, de sexenios y sexenios de corrupción de los del PRIAN. Mucha limpieza hay que hacer, aún en contra de los politicastros, chayoteros del hampa del periodismo y los bandidos de cuello blanco nacionales y extranjeros.

Por otra parte, las órdenes de aprehensión giradas en contra del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, y el alto funcionario de Altos Hornos de México, Alonso Ancira, detenido ya en España, atienden un sentido reclamo de la población. Se le acusa a Lozoya de haber recibido 3.5 millones de dólares en sobornos por la compra de una fábrica de fertilizantes chatarra. Se le vincula también con presuntos sobornos de Odebrecht. Por este caso han pisado la cárcel expresidentes, por supuesto, de otros países.

México lleva medalla de oro en impunidad. No han atrapado a un solo funcionario de primer nivel y menos a empresarios o testaferros. Lo de Ancira y Lozoya constituyen el primer intento serio, desde que estalló este megaescándalo, por llevar a los hechos el discurso de combate a la corrupción. Bien por López Obrador. En tiempos de Peña Nieto se congeló la investigación, a pesar de que el entonces procurador, Raúl Cervantes, al presentar su renuncia en octubre de 2017, les dijo a miembros de la Jucopo en el Senado que la investigación sobre los sobornos de Odebrecht estaba concluida. A Cervantes, hay que destacarlo, se le vio hace unos días en Palacio Nacional.

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