/ martes 20 de abril de 2021

Estamos en problemas

México se encuentra en una difícil disyuntiva; el primer domingo de junio de 2021 tendrá que decidir entre refrendarle la confianza a MORENA y sus aliados para que mantenga la mayoría en el Congreso, o quitársela votando por el bloque de la oposición.

El primero de los escenarios sería convalidar el gobierno de la autodenominada cuarta trasformación, además de un contundente mensaje rumbo a 2024 de que el pueblo bueno y sabio no quiere de regreso a la triada de partidos (PRI, PAN, PRD).

Veríamos sin duda una exacerbación de las prácticas autoritarias del presidente, una cruenta persecución política y judicial fraguada desde los mismos sótanos de Palacio Nacional contra los adversarios del presidente -los de antes y los de ahora- y seguramente se moverán los hilos pensando, si no en una reelección, sí en una extensión de su mandato, el ensayo ya se echó a andar en la Suprema Corte.

Si por el contrario la oposición gana la elección, viviremos una especie de parálisis de gobierno, el Congreso bloqueará todo intento que provenga de la presidencia y MORENA hará lo propio cuando el intento sea de la oposición. Volveremos a los tiempos de los gobiernos panistas -2000 a 2012- cuando sin importar si la propuesta era buena o mala se rechazaba en automático.

Usted dirá, la mejor opción es razonar las cosas y votar por la persona, no por el partido, pero cuando se analiza la baraja de candidatos, incluyendo la lista de plurinominales, y luego reflexiona en las propuestas, en su forma de comunicación política y en los ridículos que hacen los candidatos por llamar la atención, subestimando la inteligencia del ciudadano, no queda más que decir: Estamos en problemas.

México se encuentra en una difícil disyuntiva; el primer domingo de junio de 2021 tendrá que decidir entre refrendarle la confianza a MORENA y sus aliados para que mantenga la mayoría en el Congreso, o quitársela votando por el bloque de la oposición.

El primero de los escenarios sería convalidar el gobierno de la autodenominada cuarta trasformación, además de un contundente mensaje rumbo a 2024 de que el pueblo bueno y sabio no quiere de regreso a la triada de partidos (PRI, PAN, PRD).

Veríamos sin duda una exacerbación de las prácticas autoritarias del presidente, una cruenta persecución política y judicial fraguada desde los mismos sótanos de Palacio Nacional contra los adversarios del presidente -los de antes y los de ahora- y seguramente se moverán los hilos pensando, si no en una reelección, sí en una extensión de su mandato, el ensayo ya se echó a andar en la Suprema Corte.

Si por el contrario la oposición gana la elección, viviremos una especie de parálisis de gobierno, el Congreso bloqueará todo intento que provenga de la presidencia y MORENA hará lo propio cuando el intento sea de la oposición. Volveremos a los tiempos de los gobiernos panistas -2000 a 2012- cuando sin importar si la propuesta era buena o mala se rechazaba en automático.

Usted dirá, la mejor opción es razonar las cosas y votar por la persona, no por el partido, pero cuando se analiza la baraja de candidatos, incluyendo la lista de plurinominales, y luego reflexiona en las propuestas, en su forma de comunicación política y en los ridículos que hacen los candidatos por llamar la atención, subestimando la inteligencia del ciudadano, no queda más que decir: Estamos en problemas.