/ sábado 7 de mayo de 2022

Éxito profesional

“Ninguno de nosotros es tan bueno, como todos nosotros juntos”. Así comenzaba la invitación que me llegó para asistir a un importante evento de inauguración.

No podía sintetizar de manera más elocuente la esencia de dicho proyecto donde diez profesionistas de diferentes áreas ponían su preparación académica, experiencia laboral, y en algunos casos reconocido prestigio, al servicio de un proyecto común cuya causa es el bienestar integral de las personas.

Esta frase atribuida a Ray Kroc, fundador de la famosa cadena Mc Donald, encierra dos (2) principios aplicables a cualquier trabajo en equipo que pretenda impactar la sociedad, uniendo voluntades por una misma causa, mismos que encuentran suficiente base en las Sagradas Escrituras.

El principio de la humildad. Estos profesionistas han apelado a uno de los secretos del éxito en cualquier área de desempeño: la humildad. Una palabra con muy poco “raiting”. Un principio que “no vende”. Un valor que va contra la cultura hiperindividualista y altamente egocéntrica en la que estamos inmersos y casi todos bastante “contaminados”. No puedo dejar de recordar la exhortación del apóstol: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás”. Filipenses 2:3-4 NVI.

El segundo principio tiene que ver con un término muy conocido para los ingenieros. “Sinergia” hace referencia a que cuando se trabaja en equipo el producto total es mayor a la suma de las partes. Esta también es una ley divina de la que hace eco el Rey Salomón: “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!” Eclesiastés 4:9-12 NVI

¿Qué queremos decir cuando hablamos de que alguien ha tenido éxito profesional? Muchos comienzan la carrera de sus sueños y logran terminarla, incluso con altos promedios y honores. Algunos privilegiados solamente logran dedicarse profesionalmente a aquello para lo cual se prepararon y en el camino descubren la mística de la vocación. Sólo unos pocos logran armar un equipo que está dispuesto a sacrificar el yo por el nos, porque descubrieron que: “Ninguno de nosotros es tan bueno, como todos nosotros juntos”.

Mail: leonardolombar@gmail.com


“Ninguno de nosotros es tan bueno, como todos nosotros juntos”. Así comenzaba la invitación que me llegó para asistir a un importante evento de inauguración.

No podía sintetizar de manera más elocuente la esencia de dicho proyecto donde diez profesionistas de diferentes áreas ponían su preparación académica, experiencia laboral, y en algunos casos reconocido prestigio, al servicio de un proyecto común cuya causa es el bienestar integral de las personas.

Esta frase atribuida a Ray Kroc, fundador de la famosa cadena Mc Donald, encierra dos (2) principios aplicables a cualquier trabajo en equipo que pretenda impactar la sociedad, uniendo voluntades por una misma causa, mismos que encuentran suficiente base en las Sagradas Escrituras.

El principio de la humildad. Estos profesionistas han apelado a uno de los secretos del éxito en cualquier área de desempeño: la humildad. Una palabra con muy poco “raiting”. Un principio que “no vende”. Un valor que va contra la cultura hiperindividualista y altamente egocéntrica en la que estamos inmersos y casi todos bastante “contaminados”. No puedo dejar de recordar la exhortación del apóstol: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás”. Filipenses 2:3-4 NVI.

El segundo principio tiene que ver con un término muy conocido para los ingenieros. “Sinergia” hace referencia a que cuando se trabaja en equipo el producto total es mayor a la suma de las partes. Esta también es una ley divina de la que hace eco el Rey Salomón: “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!” Eclesiastés 4:9-12 NVI

¿Qué queremos decir cuando hablamos de que alguien ha tenido éxito profesional? Muchos comienzan la carrera de sus sueños y logran terminarla, incluso con altos promedios y honores. Algunos privilegiados solamente logran dedicarse profesionalmente a aquello para lo cual se prepararon y en el camino descubren la mística de la vocación. Sólo unos pocos logran armar un equipo que está dispuesto a sacrificar el yo por el nos, porque descubrieron que: “Ninguno de nosotros es tan bueno, como todos nosotros juntos”.

Mail: leonardolombar@gmail.com