/ jueves 14 de enero de 2021

Jóvenes volver a pensar

Y la vacuna rusa…


Ya comentamos sobre la vacuna de Pzifer y la de Astra-Zeneca, ahora la vacuna Sputnik V, desarrollada por el Instituto de Investigación Gamaleya de Rusia, demostró en estudios clínicos ser segura al no causar efectos adversos de gravedad y una eficacia superior al 91,4%, según resultados interinos de fase 3, con la autorización de “uso de emergencia” en algunos países.

Esta es una combinación de dos adenovirus diferentes, Ad26 y Ad5. La vacuna se usa en Rusia, Bielorrusia, Argentina y varios otros países. Sputnik V se basa en las instrucciones genéticas del virus para construir la proteína de pico. Pero a diferencia de las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna, que almacenan las instrucciones en ARN monocatenario, Sputnik V utiliza ADN bicatenario.

Esta vacuna que utiliza una plataforma (o tecnología) llamada de “vectores no replicantes”; los vectores son virus que se modifican genéticamente para que no tengan capacidad de reproducirse en el organismo (y por tanto inocuos) y se usan para transportar material genético del virus del que se quiere inmunizar.

Cuando se usa la vacuna Sputnik V, el coronavirus en sí no ingresa al cuerpo ya que la vacuna sólo contiene información genética sobre parte de su capa de proteína externa (la proteína espiga). Y mencionan que “esto elimina por completo la posibilidad de infectarse como resultado de la vacunación y al mismo tiempo provoca la respuesta inmune estable del cuerpo”.

Y continuó refiriendo la revista Lancet: “Hay que tener en cuenta que ninguna de las vacunas candidatas finalizó la fase 3 porque ésta requiere un seguimiento de mediano y largo plazo; lo que se están publicando son resultados preliminares en todos los casos que tienen un sustento suficiente como para permitir su uso de emergencia”.

Una ventaja de la Sputnik V sobre otras candidatas es que la forma liofilizada (seca) de la vacuna se puede almacenar a una temperatura de +2 a +8 grados Celsius, lo que hace más sencilla la logística para su traslado y almacenamiento. Mientras vivo, tengo esperanza.

Y la vacuna rusa…


Ya comentamos sobre la vacuna de Pzifer y la de Astra-Zeneca, ahora la vacuna Sputnik V, desarrollada por el Instituto de Investigación Gamaleya de Rusia, demostró en estudios clínicos ser segura al no causar efectos adversos de gravedad y una eficacia superior al 91,4%, según resultados interinos de fase 3, con la autorización de “uso de emergencia” en algunos países.

Esta es una combinación de dos adenovirus diferentes, Ad26 y Ad5. La vacuna se usa en Rusia, Bielorrusia, Argentina y varios otros países. Sputnik V se basa en las instrucciones genéticas del virus para construir la proteína de pico. Pero a diferencia de las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna, que almacenan las instrucciones en ARN monocatenario, Sputnik V utiliza ADN bicatenario.

Esta vacuna que utiliza una plataforma (o tecnología) llamada de “vectores no replicantes”; los vectores son virus que se modifican genéticamente para que no tengan capacidad de reproducirse en el organismo (y por tanto inocuos) y se usan para transportar material genético del virus del que se quiere inmunizar.

Cuando se usa la vacuna Sputnik V, el coronavirus en sí no ingresa al cuerpo ya que la vacuna sólo contiene información genética sobre parte de su capa de proteína externa (la proteína espiga). Y mencionan que “esto elimina por completo la posibilidad de infectarse como resultado de la vacunación y al mismo tiempo provoca la respuesta inmune estable del cuerpo”.

Y continuó refiriendo la revista Lancet: “Hay que tener en cuenta que ninguna de las vacunas candidatas finalizó la fase 3 porque ésta requiere un seguimiento de mediano y largo plazo; lo que se están publicando son resultados preliminares en todos los casos que tienen un sustento suficiente como para permitir su uso de emergencia”.

Una ventaja de la Sputnik V sobre otras candidatas es que la forma liofilizada (seca) de la vacuna se puede almacenar a una temperatura de +2 a +8 grados Celsius, lo que hace más sencilla la logística para su traslado y almacenamiento. Mientras vivo, tengo esperanza.

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