/ lunes 26 de julio de 2021

La controversial despedida de Lichita

De ahí que le prefabrique las faltas más graves y deleznables para que ante los estertores de la ley, la acusada no pueda desmentir ni echar por tierra.

El caso que viene a cuento es atípico, porque la autora del delito sin prejuicios lo ha reconocido y se ha comprometido a reparar. Ante la confesión de parte, al patrón ya no le quedaba de otra más que despedirla, pero las cosas se complicaron, cuando la clemencia del afectado fue secundada por la familia, al aducir que por derecho de antigüedad la sirvienta debería seguir cocinando los sagrados alimentos, aunque ya no los tolerara el fino paladar del agraviado.

Así que, mientras se ponen de acuerdo, la señora de la casa sigue por la libre con la sartén por el mango, atizada por aquellos que les gusta como guisa los huevos, de los que ahora el patrón tendrá que seguir oliendo aunque no le guste el olor. Con el sazón que Lichita pone a los blanquillos, las golondrinas no han servido para que se marche, sino para que se amache. Por lo que su destitución se ha tornado muy controversial y lleva días sacudiendo a la opinión pública, que da por hecho que de esa cama ya no se levanta, pero sus seguidores aún insisten que pese a todos los males que le endilgan, la enferma goza de cabal salud.

En esa gresca de tirones entre contrarios y a favor de la susodicha, se han cruzado infinidad de pronósticos, sobre el desenlace y sus consecuencias. Hasta el día de hoy el patrón ha dado una de cal y otra de arena: Urde despedir a una presunta delincuente, pero está mostrando su lado rudo al enfrentar a las bases, mediante el porrismo del que presume estar distante.

En ese juego de vencidas donde no hay árbitro que pueda dar un veredicto, el ganador pudiera ser aquel que le apuesta a dividir al sindicato y los errores de su lideresa le han hecho la peor fisura, por donde el adversario se ha filtrado y bajo una medida estrictamente política, ha dosificado los daños que en esa agenda tenía que ajustar, pero el recuento no le cuadra para lograrlo.

Pese a todas las explicaciones oficiales no hay manera de ocultar que la decisión fue política, hasta ahora pésimamente montada, pero política al final de cuentas. Era un secreto a voces que bastaba una mínima mirada a las finanzas sindicales y personales de la lideresa, para encontrar evidencias con valor jurídico suficiente, no para despedirla, sino para encarcelarla. Sin embargo, por arreglijos y cochupos, le rebajaron los cargos y se le aplicó el mínimo a pagar en módicos y cómodos abonos.

Señalada por delitos graves y aceptados de su parte. Sin duda que la acción primera fue para exhibirla y la mea culpa para reivindicarse. Cosas que confundieron a la opinión pública, porque se percibía que seguía siendo útil al poder, al que ella no quería soltar. Con las cosas así, enviaba un mensaje a sus opositores, donde se leía que la fuerza que los energizaba ya había sido sometida a su voluntad; pero el que aparentemente había doblado las manitas, sorprendió a todos con una pésima jugada para despedirla.

Y ahí están las consecuencias de una destitución fallida, donde pesa más el imperativo de fustigar a una persona que simboliza a un pájaro de cuenta y que por lo mismo chamaqueo a su cazador. Ahora para salir airoso de ese pésimo día, tendrá que poner su casa aparte para entrenar bien a aquellos que por ahora sólo le han quitado unas cuantas plumas a la “Licha”, pero que serán suficientes para abrir otro agujero sindical, donde los aprendices de ratón ahora sean cabeza.

A nadie le queda duda que la Licha ha sido miembro activo de la mafia en el poder, apoyó a todos sus ex jefes que no eran una perita en dulce. Bailó siempre al son que le tocaban. Pero ahora quizá no le llegaron al precio, por lo tanto el sindicato no fue corporativo del que el patrón quería disponer, porque había que entender que la lideresa podría ser éticamente maloliente, pero era políticamente funcional, cosa que dejó de ser a cambio de una retirada poco discreta y un perdón a modo, que le costarán muy caro a su redentor.

De ahí que le prefabrique las faltas más graves y deleznables para que ante los estertores de la ley, la acusada no pueda desmentir ni echar por tierra.

El caso que viene a cuento es atípico, porque la autora del delito sin prejuicios lo ha reconocido y se ha comprometido a reparar. Ante la confesión de parte, al patrón ya no le quedaba de otra más que despedirla, pero las cosas se complicaron, cuando la clemencia del afectado fue secundada por la familia, al aducir que por derecho de antigüedad la sirvienta debería seguir cocinando los sagrados alimentos, aunque ya no los tolerara el fino paladar del agraviado.

Así que, mientras se ponen de acuerdo, la señora de la casa sigue por la libre con la sartén por el mango, atizada por aquellos que les gusta como guisa los huevos, de los que ahora el patrón tendrá que seguir oliendo aunque no le guste el olor. Con el sazón que Lichita pone a los blanquillos, las golondrinas no han servido para que se marche, sino para que se amache. Por lo que su destitución se ha tornado muy controversial y lleva días sacudiendo a la opinión pública, que da por hecho que de esa cama ya no se levanta, pero sus seguidores aún insisten que pese a todos los males que le endilgan, la enferma goza de cabal salud.

En esa gresca de tirones entre contrarios y a favor de la susodicha, se han cruzado infinidad de pronósticos, sobre el desenlace y sus consecuencias. Hasta el día de hoy el patrón ha dado una de cal y otra de arena: Urde despedir a una presunta delincuente, pero está mostrando su lado rudo al enfrentar a las bases, mediante el porrismo del que presume estar distante.

En ese juego de vencidas donde no hay árbitro que pueda dar un veredicto, el ganador pudiera ser aquel que le apuesta a dividir al sindicato y los errores de su lideresa le han hecho la peor fisura, por donde el adversario se ha filtrado y bajo una medida estrictamente política, ha dosificado los daños que en esa agenda tenía que ajustar, pero el recuento no le cuadra para lograrlo.

Pese a todas las explicaciones oficiales no hay manera de ocultar que la decisión fue política, hasta ahora pésimamente montada, pero política al final de cuentas. Era un secreto a voces que bastaba una mínima mirada a las finanzas sindicales y personales de la lideresa, para encontrar evidencias con valor jurídico suficiente, no para despedirla, sino para encarcelarla. Sin embargo, por arreglijos y cochupos, le rebajaron los cargos y se le aplicó el mínimo a pagar en módicos y cómodos abonos.

Señalada por delitos graves y aceptados de su parte. Sin duda que la acción primera fue para exhibirla y la mea culpa para reivindicarse. Cosas que confundieron a la opinión pública, porque se percibía que seguía siendo útil al poder, al que ella no quería soltar. Con las cosas así, enviaba un mensaje a sus opositores, donde se leía que la fuerza que los energizaba ya había sido sometida a su voluntad; pero el que aparentemente había doblado las manitas, sorprendió a todos con una pésima jugada para despedirla.

Y ahí están las consecuencias de una destitución fallida, donde pesa más el imperativo de fustigar a una persona que simboliza a un pájaro de cuenta y que por lo mismo chamaqueo a su cazador. Ahora para salir airoso de ese pésimo día, tendrá que poner su casa aparte para entrenar bien a aquellos que por ahora sólo le han quitado unas cuantas plumas a la “Licha”, pero que serán suficientes para abrir otro agujero sindical, donde los aprendices de ratón ahora sean cabeza.

A nadie le queda duda que la Licha ha sido miembro activo de la mafia en el poder, apoyó a todos sus ex jefes que no eran una perita en dulce. Bailó siempre al son que le tocaban. Pero ahora quizá no le llegaron al precio, por lo tanto el sindicato no fue corporativo del que el patrón quería disponer, porque había que entender que la lideresa podría ser éticamente maloliente, pero era políticamente funcional, cosa que dejó de ser a cambio de una retirada poco discreta y un perdón a modo, que le costarán muy caro a su redentor.

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lunes 26 de julio de 2021

La controversial despedida de Lichita

Cuando la sirvienta ya no es útil al patrón, éste se vale de todos los medios para despedirla.

Jesús Mier Flores

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