/ sábado 22 de diciembre de 2018

La cultura se pierde en los laberintos de la burocracia

Mientras la cultura sea manejada como hasta la fecha, por una elite, de la burocracia cultural a nivel federal y estatal, el derecho humano a la cultura como lo establece nuestra Constitución será letra muerta.

Se habla mucho de pacificar el país, rescatarlo de la violencia y las estrategias siempre son: más presupuesto para la Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional), Policía Federal, Estatal y Municipal. Pero no sólo es con una Ley de Seguridad Interior o reformar la Constitución para tener una Guardia Nacional y así garantizar que México vuelva a ser lo que fuimos. Habrá que buscar otras formas de salvar al país, así como estamos en este momento, el Ejército y las policías solo representan una parte de la solución.

¿Dónde ha habido más violencia por el narcotráfico: en Colombia o en México? La diferencia radica en que aquel país sudamericano encontró la fórmula para bajar los índices de inseguridad, crímenes y violencia. Uno de los ejes más importantes fueron grandes proyectos culturales, involucrando a sus intelectuales y artistas para que por medio de la cultura, los jóvenes tuvieran otra alternancia de vida. Es cierto, en nuestro país tenemos todos los años grandes festivales como el Cervantino. Lo mismo grandes festivales de cine como el de Morelia, Guadalajara y el de La Riviera Maya. La CDMX es sin duda sede de grandes eventos nacionales e internacionales, Guadalajara y Monterrey, pero por desgracia esa no es la solución a los grandes problemas estructurales de la cultura mexicana. Sólo unos pocos deciden qué se hace con el presupuesto de la cultura, es una élite, en sus escritorios y oficinas, quienes le han hecho mucho daño a la comunidad cultural de todo México.

El presupuesto de cultura para este año será de 12 mil 916 millones de pesos, cantidad similar a la que enviaran nuestros paisanos este año, a sus familias en el estado. En 2016 el presupuesto en este rubro fue de 15 mil 225 millones de pesos, casi 3 mil millones de pesos de diferencia. ¿Por qué, con estos recursos, la cultura no llega a donde debe llegar? Imaginamos que gran parte se va en las nóminas, gastos que nunca faltan, y lo que queda como a Bartola: Le dejan 2 pesos para que paguen la renta, el teléfono y la luz, a la comunidad cultural. Suponemos que con el nuevo estilo personal de gobernar, la austeridad republicana llegará a la Secretaría de Cultura federal, secretarías de Cultura de los estados o Institutos de Cultura como el ICED. Los Festivales no son cada año para con ello justificar los 365. De ninguna manera la cultura es cuestión de todos los días y no sólo cobrar las quincenas, hay que llevarla a todos lados, a los lugares a donde ni siquiera llegan los murmullos de Juan Rulfo.

Para que la cultura aporte su granito de arena al grave problema de la violencia que vive el país, es muy sencillo: más cultura y menos burocracia. Menos divos, intelectuales y artistas que se han apoderado de esta institución cultural, conocidos como la “mafia” de la Cultura Nacional. Ya es hora también, de que la cultura llegue a la 4a. Transformación. No vayamos a decir un día: Estábamos mejor, cuando estábamos peor.

Mientras la cultura sea manejada como hasta la fecha, por una elite, de la burocracia cultural a nivel federal y estatal, el derecho humano a la cultura como lo establece nuestra Constitución será letra muerta.

Se habla mucho de pacificar el país, rescatarlo de la violencia y las estrategias siempre son: más presupuesto para la Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional), Policía Federal, Estatal y Municipal. Pero no sólo es con una Ley de Seguridad Interior o reformar la Constitución para tener una Guardia Nacional y así garantizar que México vuelva a ser lo que fuimos. Habrá que buscar otras formas de salvar al país, así como estamos en este momento, el Ejército y las policías solo representan una parte de la solución.

¿Dónde ha habido más violencia por el narcotráfico: en Colombia o en México? La diferencia radica en que aquel país sudamericano encontró la fórmula para bajar los índices de inseguridad, crímenes y violencia. Uno de los ejes más importantes fueron grandes proyectos culturales, involucrando a sus intelectuales y artistas para que por medio de la cultura, los jóvenes tuvieran otra alternancia de vida. Es cierto, en nuestro país tenemos todos los años grandes festivales como el Cervantino. Lo mismo grandes festivales de cine como el de Morelia, Guadalajara y el de La Riviera Maya. La CDMX es sin duda sede de grandes eventos nacionales e internacionales, Guadalajara y Monterrey, pero por desgracia esa no es la solución a los grandes problemas estructurales de la cultura mexicana. Sólo unos pocos deciden qué se hace con el presupuesto de la cultura, es una élite, en sus escritorios y oficinas, quienes le han hecho mucho daño a la comunidad cultural de todo México.

El presupuesto de cultura para este año será de 12 mil 916 millones de pesos, cantidad similar a la que enviaran nuestros paisanos este año, a sus familias en el estado. En 2016 el presupuesto en este rubro fue de 15 mil 225 millones de pesos, casi 3 mil millones de pesos de diferencia. ¿Por qué, con estos recursos, la cultura no llega a donde debe llegar? Imaginamos que gran parte se va en las nóminas, gastos que nunca faltan, y lo que queda como a Bartola: Le dejan 2 pesos para que paguen la renta, el teléfono y la luz, a la comunidad cultural. Suponemos que con el nuevo estilo personal de gobernar, la austeridad republicana llegará a la Secretaría de Cultura federal, secretarías de Cultura de los estados o Institutos de Cultura como el ICED. Los Festivales no son cada año para con ello justificar los 365. De ninguna manera la cultura es cuestión de todos los días y no sólo cobrar las quincenas, hay que llevarla a todos lados, a los lugares a donde ni siquiera llegan los murmullos de Juan Rulfo.

Para que la cultura aporte su granito de arena al grave problema de la violencia que vive el país, es muy sencillo: más cultura y menos burocracia. Menos divos, intelectuales y artistas que se han apoderado de esta institución cultural, conocidos como la “mafia” de la Cultura Nacional. Ya es hora también, de que la cultura llegue a la 4a. Transformación. No vayamos a decir un día: Estábamos mejor, cuando estábamos peor.