/ lunes 10 de junio de 2019

La política es así

Partidos en crisis

De los resultados de las elecciones estatales del pasado 2 de junio, bien se podría reiterar la crisis concurrente en que de tiempo atrás viven inmersos los partidos políticos.

La señal más evidente de tal crisis, se considera que la constituye la baja votación (muy baja en 6 Estados) obtenida por los partidos nacionales contendientes, y la cual es indicativa que los ciudadanos electores no fueron atraídos y convencidos para votar ni por los candidatos y mucho menos por los partidos postulantes.

El caso más relevante, sin duda alguna, lo constituye el Partido Morena el cual arrasó en las elecciones del 2 de julio de 2018, pues si bien es cierto que obtuvo el triunfo en dos estados gobernados –Baja California y Puebla- por el Partido Acción Nacional (PAN), también lo es que la votación con la cual resultó vencedor, fue notoriamente inferior a la anterior, y más en el primero de dichos estados en el cual el porcentaje de electores rondó en alrededor del 22%, mientras que en el segundo la diferencia no fue apabullante tal y como se llegó a presagiar que se daría en atención a la división interna del partido en el poder y a que el candidato opositor no tenía antecedentes como candidato de algún partido en algún otro proceso.

Lo cierto es que los candidatos de Morena ganaron la gubernatura para que así se incrementara el número de entidades actualmente gobernadas por dicho Partido.

Al margen de tales triunfos estatales, Morena terminó ubicado en el tercer lugar por el número de votos recibidos en las elecciones municipales de Durango con sólo dos municipios ganados: Gómez Palacio y Otáez; mientras que en el Estado de Tamaulipas únicamente venció por mayoría relativa en uno de los distritos disputados. En Aguascalientes tampoco obtuvo resultados positivos. Sólo se alzó con la victoria en el número de distritos ganados en Quintana Roo.

De los anteriores resultados, se puede concluir que la votación de Morena decayó sensiblemente y que los resultados a su favor fueron muy precarios debido a dos circunstancias: Una, la más importante, que AMLO no tuvo injerencia electoral tal y como él mismo lo sostuvo, y dos, que Morena sólo es un movimiento que no se ha estructurado como partido político, de tal manera y a tal grado que carece de liderazgos sólidos y de hábiles operadores tal y como se demostró en Durango, sin pasar por alto que los morenistas con presencia y trayectoria, no estuvieron de acuerdo con los candidatos externos, tal y como lo fueron, entre otros, los candidatos a presidentes municipales de Durango, Gómez Palacio y Lerdo.

Ya se verá si para las elecciones intermedias de 2021, año que también se elegirán 13 gobernadores, si Morena alcanzara la estructura y operatividad para competir y para ganar, y, además, el grado de aceptación a la baja o a la alza que para ese año tendrá el titular del poder ejecutivo federal quien, por lo pronto, es sinónimo de Morena, puesto que, sin la presencia e influencia de AMLO, dicho partido tendería a debilitarse y tal vez a la extinción.

Por lo que se refiere al partido dominante en el siglo XX y el cual quedó sumamente debilitado en el proceso electoral de 2018, a tal grado que se ubicó en caída libre y sin red de protección, lo cual se reflejó en gran medida en las pasadas elecciones, puesto que en ninguna de ellas fue el partido mayoritario. Es más, en la mayoría se ubicó en el tercer lugar.

Al parecer, la salvación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) estaría en la renovación del presidente(a) y secretario(a) del Comité Ejecutivo Nacional cuyo proceso se acordó el día de ayer por el Consejo Político Nacional que iniciará el 22 de junio del año en curso con el registro de candidatos, para terminar con la elección el 11 de agosto y toma de posesión el 20 del mismo mes.

Con los dados cargados, y más que dados, con la cargada de los once (¿o doce?) gobernadores en el poder a favor de uno de ellos, en la reunión celebrada para tal efecto en el Estado de México, el resto de los aspirantes no tendrían ninguna posibilidad de ganar, y más si es cierto tal y como se ha rumorado que el presidente de la República estaría de acuerdo con tal elección.

Al margen del poder federal, con el gobierno en 12 de las 32 entidades federativas, con sectores y organizaciones carentes de operadores y con la membresía diezmada, por ahora se visualiza para el PRI la derrota en las elecciones por venir y que lo podrían conducir a colocarse en el borde de la extinción para caer en la cima de la nada (valga la expresión). El futuro del PRI dependerá de las élites que por ahora lo controlan.

Por lo que se refiere al Partido Acción Nacional, que ya tuvo la Presidencia en dos ocasiones, con una división creciente, con el éxodo de militantes de alta raigambre partidista, sin brújula y sin una dirección sólida, si bien es cierto que por ahora aparece como el principal partido opositor al partido el gobierno en atención a la votación electoral obtenida en 2018 y al número de gubernaturas que detenta, también lo es que si no comparte su dirección, si no promueve la unidad y si no evita la continuidad del éxodo, pero sobre todo, si no reestructura sus dirigencias nacionales y estatales con visos de credibilidad y legitimación partidista, no podrá conservar su posición de ser por ahora la principal fuerza opositora del partido en el poder.

Por otra parte, la presencia y el crecimiento del Partido Movimiento Ciudadano queda a cargo del único gobernador con que cuenta (Jalisco) y que tuvo la fuerza y la influencia de marginar a su creador en la designación del dirigente nacional, cuya actuación dependerá en mucho de los recursos aportados por el citado gobernador y por la fuerza de las acciones emanadas de su gobierno.

La extinción del partido de la Revolución Democrática sólo es cuestión de tiempo, mientras tanto, habrá que ver si se obtiene la constitución de los partidos en proceso: México Libre a cargo del ex presidente (2006-2012) y de su esposa y Fuerzas Sociales Progresistas cuya promoción corre a cargo de la ex dirigente del SNTE.

La existencia del Partido Verde Ecologista de México, fiel a su origen y trayectoria, dependerá del partido al cual se adhiera.

Lapsus.- En el numeral 9 de la colaboración publicada el pasado 4 de junio, se incurrió en un error, al afirmar que Morena había ganado el municipio de Durango con una candidata ex militante del PRI, lo cual no es cierto, puesto que en el municipio en el cual ganó Morena bajo las circunstancias anotadas, fue el de Gómez Palacio, tal y como me lo hizo saber el licenciado Rubén Favela.

Partidos en crisis

De los resultados de las elecciones estatales del pasado 2 de junio, bien se podría reiterar la crisis concurrente en que de tiempo atrás viven inmersos los partidos políticos.

La señal más evidente de tal crisis, se considera que la constituye la baja votación (muy baja en 6 Estados) obtenida por los partidos nacionales contendientes, y la cual es indicativa que los ciudadanos electores no fueron atraídos y convencidos para votar ni por los candidatos y mucho menos por los partidos postulantes.

El caso más relevante, sin duda alguna, lo constituye el Partido Morena el cual arrasó en las elecciones del 2 de julio de 2018, pues si bien es cierto que obtuvo el triunfo en dos estados gobernados –Baja California y Puebla- por el Partido Acción Nacional (PAN), también lo es que la votación con la cual resultó vencedor, fue notoriamente inferior a la anterior, y más en el primero de dichos estados en el cual el porcentaje de electores rondó en alrededor del 22%, mientras que en el segundo la diferencia no fue apabullante tal y como se llegó a presagiar que se daría en atención a la división interna del partido en el poder y a que el candidato opositor no tenía antecedentes como candidato de algún partido en algún otro proceso.

Lo cierto es que los candidatos de Morena ganaron la gubernatura para que así se incrementara el número de entidades actualmente gobernadas por dicho Partido.

Al margen de tales triunfos estatales, Morena terminó ubicado en el tercer lugar por el número de votos recibidos en las elecciones municipales de Durango con sólo dos municipios ganados: Gómez Palacio y Otáez; mientras que en el Estado de Tamaulipas únicamente venció por mayoría relativa en uno de los distritos disputados. En Aguascalientes tampoco obtuvo resultados positivos. Sólo se alzó con la victoria en el número de distritos ganados en Quintana Roo.

De los anteriores resultados, se puede concluir que la votación de Morena decayó sensiblemente y que los resultados a su favor fueron muy precarios debido a dos circunstancias: Una, la más importante, que AMLO no tuvo injerencia electoral tal y como él mismo lo sostuvo, y dos, que Morena sólo es un movimiento que no se ha estructurado como partido político, de tal manera y a tal grado que carece de liderazgos sólidos y de hábiles operadores tal y como se demostró en Durango, sin pasar por alto que los morenistas con presencia y trayectoria, no estuvieron de acuerdo con los candidatos externos, tal y como lo fueron, entre otros, los candidatos a presidentes municipales de Durango, Gómez Palacio y Lerdo.

Ya se verá si para las elecciones intermedias de 2021, año que también se elegirán 13 gobernadores, si Morena alcanzara la estructura y operatividad para competir y para ganar, y, además, el grado de aceptación a la baja o a la alza que para ese año tendrá el titular del poder ejecutivo federal quien, por lo pronto, es sinónimo de Morena, puesto que, sin la presencia e influencia de AMLO, dicho partido tendería a debilitarse y tal vez a la extinción.

Por lo que se refiere al partido dominante en el siglo XX y el cual quedó sumamente debilitado en el proceso electoral de 2018, a tal grado que se ubicó en caída libre y sin red de protección, lo cual se reflejó en gran medida en las pasadas elecciones, puesto que en ninguna de ellas fue el partido mayoritario. Es más, en la mayoría se ubicó en el tercer lugar.

Al parecer, la salvación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) estaría en la renovación del presidente(a) y secretario(a) del Comité Ejecutivo Nacional cuyo proceso se acordó el día de ayer por el Consejo Político Nacional que iniciará el 22 de junio del año en curso con el registro de candidatos, para terminar con la elección el 11 de agosto y toma de posesión el 20 del mismo mes.

Con los dados cargados, y más que dados, con la cargada de los once (¿o doce?) gobernadores en el poder a favor de uno de ellos, en la reunión celebrada para tal efecto en el Estado de México, el resto de los aspirantes no tendrían ninguna posibilidad de ganar, y más si es cierto tal y como se ha rumorado que el presidente de la República estaría de acuerdo con tal elección.

Al margen del poder federal, con el gobierno en 12 de las 32 entidades federativas, con sectores y organizaciones carentes de operadores y con la membresía diezmada, por ahora se visualiza para el PRI la derrota en las elecciones por venir y que lo podrían conducir a colocarse en el borde de la extinción para caer en la cima de la nada (valga la expresión). El futuro del PRI dependerá de las élites que por ahora lo controlan.

Por lo que se refiere al Partido Acción Nacional, que ya tuvo la Presidencia en dos ocasiones, con una división creciente, con el éxodo de militantes de alta raigambre partidista, sin brújula y sin una dirección sólida, si bien es cierto que por ahora aparece como el principal partido opositor al partido el gobierno en atención a la votación electoral obtenida en 2018 y al número de gubernaturas que detenta, también lo es que si no comparte su dirección, si no promueve la unidad y si no evita la continuidad del éxodo, pero sobre todo, si no reestructura sus dirigencias nacionales y estatales con visos de credibilidad y legitimación partidista, no podrá conservar su posición de ser por ahora la principal fuerza opositora del partido en el poder.

Por otra parte, la presencia y el crecimiento del Partido Movimiento Ciudadano queda a cargo del único gobernador con que cuenta (Jalisco) y que tuvo la fuerza y la influencia de marginar a su creador en la designación del dirigente nacional, cuya actuación dependerá en mucho de los recursos aportados por el citado gobernador y por la fuerza de las acciones emanadas de su gobierno.

La extinción del partido de la Revolución Democrática sólo es cuestión de tiempo, mientras tanto, habrá que ver si se obtiene la constitución de los partidos en proceso: México Libre a cargo del ex presidente (2006-2012) y de su esposa y Fuerzas Sociales Progresistas cuya promoción corre a cargo de la ex dirigente del SNTE.

La existencia del Partido Verde Ecologista de México, fiel a su origen y trayectoria, dependerá del partido al cual se adhiera.

Lapsus.- En el numeral 9 de la colaboración publicada el pasado 4 de junio, se incurrió en un error, al afirmar que Morena había ganado el municipio de Durango con una candidata ex militante del PRI, lo cual no es cierto, puesto que en el municipio en el cual ganó Morena bajo las circunstancias anotadas, fue el de Gómez Palacio, tal y como me lo hizo saber el licenciado Rubén Favela.

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