/ lunes 31 de agosto de 2020

La política es así

El día de hoy el presidente Andrés López Obrador rinde por escrito ante el Congreso de la Unión su segundo informe de gobierno. Después emitirá un mensaje a la Nación.

Como reflejo del discurso sostenido día a día, con ligeras variantes en las conferencias mañaneras que bien se podría decirse que constituyen tribuna y tribunal, es fácil concluir que el presidente, fiel a su estilo y ad hoc a su discurso, el contenido de su informe no variará mucho al usual desde que se hizo del poder.

O sea, el día de hoy el informe será su sitial utilizado como tribuna y al igual que siempre en las “mañaneras”, también constituirá un tribunal tanto para señalar como condenar a priori a sus adversarios.

La esencia de su mensaje-discurso no será otro más que aquella que le permitió llegar a la presidencia y conservar un alto porcentaje de aceptación: La corrupción, adicionado con su lema de campaña en el sentido de que en su gobierno estarán siempre primero los pobres.

Los planes y aspectos programáticos de su gobierno pasarán a su segundo plano, y más que ahora tiene el respaldo de la crisis sanitaria que acentuó la tendencia a la baja del PIB que se había dado en su primer año de gobierno.

Sin embargo, fiel a su línea de gobierno, adoptada en los primeros meses de la pandemia, resaltará su confianza optimista de que su gobierno pudo enfrentar con relativo éxito a la pandemia, y más si se le compara con otros países.

Mientras que en el terreno económico, a pesar de los augurios no muy favorables en el corto plazo, insiste en que el país superará la crisis económica en los tiempos por venir, y con ello, pasar por alto las proyecciones de organismos calificados en el sentido de que el país regresará a los niveles que tenía en 2019 hasta el lejano año de 2025 ya cuando el presidente haya sido relevado del cargo por la votación que habrá de darse en junio de 2024.

El secretario de Hacienda, en días recientes, hizo notar que el año que viene el Presupuesto de Egresos será menor para el año que viene que el aprobado para este año y el cual fue menoscabado en varios rubros, y además, agregó que ya se habrían agotado los fondos de reserva tendientes a estabilizar las finanzas tanto de la Federación como de las entidades federativas.

Por otra parte, fiel a su convicción relativa a la política financiera de su gobierno, se sostiene no al endeudamiento, de tal suerte que con un presupuesto de egresos disminuido y que repercutirá a los estados y a los municipios, sólo quedarían como disponibles para apoyar las finanzas nacionales, los remanentes que el Banxico, por ley, tiene que entregar anualmente a la Secretaría de Hacienda..

Por otra parte, no obstante que el presidente dijo en fecha reciente que tenía buenas relaciones con la iniciativa privada, a la fecha no ha cumplido con la promesa reiterada en diversas ocasiones, en forma especial el 5 de abril pasado cuando se dictaron los lineamientos económicos por seguir en tiempos de pandemia, puesto que no ha dado a conocer el Plan Nacional de Infraestructura prometido y comprometido, de tal suerte que la inversión privada a la fecha no ha fluido hacia las áreas que la demandan, y sin aquélla, la economía no podrá crecer en la forma requerida para salvar la crisis económica.

Con certeza, el presidente insistirá en los programas sociales que forman parte ya del entramado constitucional, a través de los cuales se elevaría el consumo que se traduciría en mayor demanda de bienes y servicios que podría beneficiar a los oferentes.

Lo anterior es visto grosso modo. Seguramente ya con documento en mano tanto del mensaje como del informe mismo, se podrían saber los verdaderos alcances y la proyección de los planes y programas para los tiempos por venir. Claro está, todos ellos sujetos a la superación de la crisis sanitaria y a la recuperación de la economía de los EUA a la cual fatalmente el país ha estado, está y estará ligado.

Finalmente, en el terreno del tribunal, el presidente reiterará hoy y en los tiempos por venir, los actos de corrupción, señalará a los responsables de su comisión y los condenará a priori, dentro de los cuales están varios ex presidentes para quienes ha demandado consulta popular para llevarlos a juicio. Con ello se olvida que sólo el Ministerio Público puede ejercer acción y penal y que únicamente el Poder Judicial puede vincularlos a proceso y, en su caso, sentenciarlos.

Tal es la esencia discursiva del presidente, mientras que la oposición no tiene futuro porque ni tiene narrativa, o sea propuestas, y tampoco líder, tal y como lo señaló el pasado domingo 30 de agosto Sabina Berman en su colaboración en el periódico El Universal titulado “Una oposición sin futuro”.

El día de hoy el presidente Andrés López Obrador rinde por escrito ante el Congreso de la Unión su segundo informe de gobierno. Después emitirá un mensaje a la Nación.

Como reflejo del discurso sostenido día a día, con ligeras variantes en las conferencias mañaneras que bien se podría decirse que constituyen tribuna y tribunal, es fácil concluir que el presidente, fiel a su estilo y ad hoc a su discurso, el contenido de su informe no variará mucho al usual desde que se hizo del poder.

O sea, el día de hoy el informe será su sitial utilizado como tribuna y al igual que siempre en las “mañaneras”, también constituirá un tribunal tanto para señalar como condenar a priori a sus adversarios.

La esencia de su mensaje-discurso no será otro más que aquella que le permitió llegar a la presidencia y conservar un alto porcentaje de aceptación: La corrupción, adicionado con su lema de campaña en el sentido de que en su gobierno estarán siempre primero los pobres.

Los planes y aspectos programáticos de su gobierno pasarán a su segundo plano, y más que ahora tiene el respaldo de la crisis sanitaria que acentuó la tendencia a la baja del PIB que se había dado en su primer año de gobierno.

Sin embargo, fiel a su línea de gobierno, adoptada en los primeros meses de la pandemia, resaltará su confianza optimista de que su gobierno pudo enfrentar con relativo éxito a la pandemia, y más si se le compara con otros países.

Mientras que en el terreno económico, a pesar de los augurios no muy favorables en el corto plazo, insiste en que el país superará la crisis económica en los tiempos por venir, y con ello, pasar por alto las proyecciones de organismos calificados en el sentido de que el país regresará a los niveles que tenía en 2019 hasta el lejano año de 2025 ya cuando el presidente haya sido relevado del cargo por la votación que habrá de darse en junio de 2024.

El secretario de Hacienda, en días recientes, hizo notar que el año que viene el Presupuesto de Egresos será menor para el año que viene que el aprobado para este año y el cual fue menoscabado en varios rubros, y además, agregó que ya se habrían agotado los fondos de reserva tendientes a estabilizar las finanzas tanto de la Federación como de las entidades federativas.

Por otra parte, fiel a su convicción relativa a la política financiera de su gobierno, se sostiene no al endeudamiento, de tal suerte que con un presupuesto de egresos disminuido y que repercutirá a los estados y a los municipios, sólo quedarían como disponibles para apoyar las finanzas nacionales, los remanentes que el Banxico, por ley, tiene que entregar anualmente a la Secretaría de Hacienda..

Por otra parte, no obstante que el presidente dijo en fecha reciente que tenía buenas relaciones con la iniciativa privada, a la fecha no ha cumplido con la promesa reiterada en diversas ocasiones, en forma especial el 5 de abril pasado cuando se dictaron los lineamientos económicos por seguir en tiempos de pandemia, puesto que no ha dado a conocer el Plan Nacional de Infraestructura prometido y comprometido, de tal suerte que la inversión privada a la fecha no ha fluido hacia las áreas que la demandan, y sin aquélla, la economía no podrá crecer en la forma requerida para salvar la crisis económica.

Con certeza, el presidente insistirá en los programas sociales que forman parte ya del entramado constitucional, a través de los cuales se elevaría el consumo que se traduciría en mayor demanda de bienes y servicios que podría beneficiar a los oferentes.

Lo anterior es visto grosso modo. Seguramente ya con documento en mano tanto del mensaje como del informe mismo, se podrían saber los verdaderos alcances y la proyección de los planes y programas para los tiempos por venir. Claro está, todos ellos sujetos a la superación de la crisis sanitaria y a la recuperación de la economía de los EUA a la cual fatalmente el país ha estado, está y estará ligado.

Finalmente, en el terreno del tribunal, el presidente reiterará hoy y en los tiempos por venir, los actos de corrupción, señalará a los responsables de su comisión y los condenará a priori, dentro de los cuales están varios ex presidentes para quienes ha demandado consulta popular para llevarlos a juicio. Con ello se olvida que sólo el Ministerio Público puede ejercer acción y penal y que únicamente el Poder Judicial puede vincularlos a proceso y, en su caso, sentenciarlos.

Tal es la esencia discursiva del presidente, mientras que la oposición no tiene futuro porque ni tiene narrativa, o sea propuestas, y tampoco líder, tal y como lo señaló el pasado domingo 30 de agosto Sabina Berman en su colaboración en el periódico El Universal titulado “Una oposición sin futuro”.

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