/ martes 24 de noviembre de 2020

La política es así

Agotados

Después de ocho meses de haberse dictado medidas preventivas para hacer frente a la pandemia del Covid-19 que mina la salud y siega vidas, dentro de las cuales se destaca la restrictiva de libertad de quedarse en casa, el rector de la Universidad Panamericano, en el programa semanal televisivo de Telefórmula, el doctor José Antonio Lozano Díez, el pasado martes, expuso que la población daba muestras de agotamiento derivadas de la pandemia que asuela el territorio mexicano.

En efecto, las medidas restrictivas aludidas se implantaron después de más de un mes de haberse detectado el primer caso del Covid-19 y menos de un mes después del primer deceso.

Las medidas preventivas son muy conocidas. No todos las han observado plenamente, como serían la de quedarse en casa, la de guardar la sana distancia y la de utilizar el cubrebocas.

Para la observancia de la primera medida se requiere establecer tres grupos de población: los que pueden quedarse en casa porque no tienen necesidad de salir, los que tienen que salir para poder subsistir y los que sin necesidad eluden el aislamiento para salir y convivir.

Lo cierto es que los integrantes de los tres grupos, en especial el primero, están o se sienten agotados porque la viva, su vida, transcurre, se podría decir, sin vivirla tal y como les gustaría vivir.

El doctor Lozano Díez cada semana ofrece opciones para atenuar los efectos del asilamiento y, por ende, el agotamiento.

Sin embargo, las cifras globales, regionales y nacionales que se difunden en tiempo real por la Universidad Johns Hopkins de EUA nos abruman y generan vivir en la incertidumbre acerca del fin de la pandemia, o bien de la inmunidad que habrá de adquirirse vía la aplicación de alguna vacuna disponible para los mexicanos realmente efectiva y sin efectos colaterales dañinos para la salud.

Las cifras, se insiste, nos abruman. Más de un millón de contagiados y más de cien mil decesos en el país generan preocupación, y aún más, porque implican un alto grado de letalidad, el cual está en relación directa de los primeros con los segundos.

La preocupación se acrecienta en tanto que se informa que el país se ubica en el cuarto lugar de los fallecidos, sin que constituya un alivio que los tres primeros países tienen más población, pero aquélla se incrementa aún más al saber que los tres tienen menor tasa de letalidad, lo cual indica que su sistema de salud está mejor preparado para enfrentar la pandemia que México.

En el número de los fallecidos, la misma universidad consigna que el país se ubica en el lugar 11 en el entendido de que de los diez primeros, sólo cuatro tienen una población mayor que la mexicana.

Los números están ahí. Diariamente se difunden. El discurso oficial en forma constante pregona que “vamos bien”, discurso que conserva un alto grado de credibilidad, y más cuando se hace referencia que los regímenes anteriores dejaron un sistema de salud y desmantelado para hacer frente a la crisis sanitaria.

Para superar el agotamiento y el aislamiento se podría decir que la solución está a cargo de nosotros mismos y de las personas cercanas, pero sobre todo, observar las medidas preventivas. En el primer caso, la imaginación y la voluntad de salir indemnes de la pandemia son y serán factores esenciales.

La crisis económica derivada de la pandemia y los efectos de ésta en la educación, habrán de ser analizadas en la dimensión y la oportunidad adecuadas.

Adendum.- El dirigente de Morena exhorta a los diputados federales que busquen la reelección, lo cual indica que no están agotados de la ardua tarea que han tenido de apoyar y de votar a favor, sin restricciones relevantes, la voluntad legislativa presidencial.

Agotados

Después de ocho meses de haberse dictado medidas preventivas para hacer frente a la pandemia del Covid-19 que mina la salud y siega vidas, dentro de las cuales se destaca la restrictiva de libertad de quedarse en casa, el rector de la Universidad Panamericano, en el programa semanal televisivo de Telefórmula, el doctor José Antonio Lozano Díez, el pasado martes, expuso que la población daba muestras de agotamiento derivadas de la pandemia que asuela el territorio mexicano.

En efecto, las medidas restrictivas aludidas se implantaron después de más de un mes de haberse detectado el primer caso del Covid-19 y menos de un mes después del primer deceso.

Las medidas preventivas son muy conocidas. No todos las han observado plenamente, como serían la de quedarse en casa, la de guardar la sana distancia y la de utilizar el cubrebocas.

Para la observancia de la primera medida se requiere establecer tres grupos de población: los que pueden quedarse en casa porque no tienen necesidad de salir, los que tienen que salir para poder subsistir y los que sin necesidad eluden el aislamiento para salir y convivir.

Lo cierto es que los integrantes de los tres grupos, en especial el primero, están o se sienten agotados porque la viva, su vida, transcurre, se podría decir, sin vivirla tal y como les gustaría vivir.

El doctor Lozano Díez cada semana ofrece opciones para atenuar los efectos del asilamiento y, por ende, el agotamiento.

Sin embargo, las cifras globales, regionales y nacionales que se difunden en tiempo real por la Universidad Johns Hopkins de EUA nos abruman y generan vivir en la incertidumbre acerca del fin de la pandemia, o bien de la inmunidad que habrá de adquirirse vía la aplicación de alguna vacuna disponible para los mexicanos realmente efectiva y sin efectos colaterales dañinos para la salud.

Las cifras, se insiste, nos abruman. Más de un millón de contagiados y más de cien mil decesos en el país generan preocupación, y aún más, porque implican un alto grado de letalidad, el cual está en relación directa de los primeros con los segundos.

La preocupación se acrecienta en tanto que se informa que el país se ubica en el cuarto lugar de los fallecidos, sin que constituya un alivio que los tres primeros países tienen más población, pero aquélla se incrementa aún más al saber que los tres tienen menor tasa de letalidad, lo cual indica que su sistema de salud está mejor preparado para enfrentar la pandemia que México.

En el número de los fallecidos, la misma universidad consigna que el país se ubica en el lugar 11 en el entendido de que de los diez primeros, sólo cuatro tienen una población mayor que la mexicana.

Los números están ahí. Diariamente se difunden. El discurso oficial en forma constante pregona que “vamos bien”, discurso que conserva un alto grado de credibilidad, y más cuando se hace referencia que los regímenes anteriores dejaron un sistema de salud y desmantelado para hacer frente a la crisis sanitaria.

Para superar el agotamiento y el aislamiento se podría decir que la solución está a cargo de nosotros mismos y de las personas cercanas, pero sobre todo, observar las medidas preventivas. En el primer caso, la imaginación y la voluntad de salir indemnes de la pandemia son y serán factores esenciales.

La crisis económica derivada de la pandemia y los efectos de ésta en la educación, habrán de ser analizadas en la dimensión y la oportunidad adecuadas.

Adendum.- El dirigente de Morena exhorta a los diputados federales que busquen la reelección, lo cual indica que no están agotados de la ardua tarea que han tenido de apoyar y de votar a favor, sin restricciones relevantes, la voluntad legislativa presidencial.