/ lunes 1 de noviembre de 2021

Las ruinas del PRD

Qué mejores fechas que éstas, para darle el pésame a los perredistas, por la inevitable muerte de su partido, del que todavía no supero la vergüenza de haber votado algunas veces por él.

Qué bueno que sus padrotes se están dando prisa a ayudarlo a bien morir, porque la pena ajena que causan, irrita hasta los más apáticos cuando los laceran las lástimas de sus pantomimas; porque no les cabe en la cabeza que después de haber sido alegorías de la dignidad, ahora se rebajen a ser letrinas de la derecha.

Los vivales han hecho de todo; desde reorganización hasta refundación como extremos recursos de salvación. Pero no conformes con el fracaso de dichos ensayos, aceptaron la invitación a ser pajes del Pacto por México y de ahí mascotas de la coalición “Va por México”. Lo que sumó para sus socios y restó para ellos, ya que sus males se potenciaron y la parálisis de medio cuerpo les está dando el aviso de una muerte pronta y segura.

Y ya con medio cuerpo en el ataúd, el PRD aspira a ser sepultado en el basurero de la historia, del cual está seguro ser merecedor, porque debe ser devorado por las águilas que lo elevaron a las alturas y ahora son aves cazadoras de carroña.

Tiempos aquellos, cuando el partido del Sol Azteca fuera capaz de ganar la Presidencia de la República y poner de rodillas a la élite invencible del poder, ahora es el pordiosero número uno de aquellos que a la mala lo derrotaron.

Perder el registro en 16 estados es el epitafio que se anticipa para la inhumación de sus ruinas miserables, las que seguramente la derecha seguirá utilizando como trofeo, y mandar el mensaje a propios y extraños, para que no les quede duda, de cómo acaban aquellos que se le atraviesan en el camino real de sus latrocinios.

Aliarse con la derecha aceleró su caída, porque el clavo ardiendo que ésta le facilitó, no fue para que se salvara, sino para que se fundiera más y la enseñanza del Ave Fénix deje de aplicarse en éstos, porque el fuego que los arropa es tan fuerte que ni cenizas del PRD van a quedar.

Cómo olvidar aquel partido de izquierda, por el que algunas veces votara, y cómo valorarlo ahora, cuando observo a sus gerentes royendo cáscaras de las nueces que le pelan a la derecha y que ésta se da por satisfecha, porque al fin ha conseguido que a los perredistas se les cayera la máscara de la rebelión y dejara al descubierto la cara de la sumisión, donde confluyen la lealtad perruna y el servilismo rastrero.

Cómo borrar de nuestra memoria aquella lengua perredista, que lanzaba fuego para fustigar la explotación ancestral de la derecha en contra de los trabajadores, y cómo rescatarla ahora cuando la vemos comprometida y entregada, lamiendo la mano de los patrones y de paso justificando los abusos que éstos han cometido siempre.

Aquí en Durango, cómo eludir de sus líderes la lectura de aquellos discursos incendiarios, que no han perdido vigencia pero ahora en sentido contrario, denostando a quien atiende la pobreza y ensalzando a quienes la provocan. Y ahí está el secretario del Trabajo con la manguera puesta para sofocar cualquier señal de fuego que amenace los intereses de sus patrones.

Así, yacen de rodillas ante un gobierno de derecha, y no hacen ruido porque ya le tomaron sabor a las sobras y a los desperdicios, aunque se indigesten aseguran que es mejor, a que los pongan de patitas en la calle. De ahí que se comporten como perras bravas aunque las amarren y las dejen dormir afuera.

Así los vemos y así les gusta verse, cual rémoras de la derecha o bufones que han sido capaces de hacer de todo, con tal de obtener la gracia de aquellos, que han contribuido a que se ganen el escupitajo del desprecio y el odio de la ciudadanía, la que sin duda al momento de su extinción les negará la tierra que han deshonrado para inhumar su cascajo.

Qué mejores fechas que éstas, para darle el pésame a los perredistas, por la inevitable muerte de su partido, del que todavía no supero la vergüenza de haber votado algunas veces por él.

Qué bueno que sus padrotes se están dando prisa a ayudarlo a bien morir, porque la pena ajena que causan, irrita hasta los más apáticos cuando los laceran las lástimas de sus pantomimas; porque no les cabe en la cabeza que después de haber sido alegorías de la dignidad, ahora se rebajen a ser letrinas de la derecha.

Los vivales han hecho de todo; desde reorganización hasta refundación como extremos recursos de salvación. Pero no conformes con el fracaso de dichos ensayos, aceptaron la invitación a ser pajes del Pacto por México y de ahí mascotas de la coalición “Va por México”. Lo que sumó para sus socios y restó para ellos, ya que sus males se potenciaron y la parálisis de medio cuerpo les está dando el aviso de una muerte pronta y segura.

Y ya con medio cuerpo en el ataúd, el PRD aspira a ser sepultado en el basurero de la historia, del cual está seguro ser merecedor, porque debe ser devorado por las águilas que lo elevaron a las alturas y ahora son aves cazadoras de carroña.

Tiempos aquellos, cuando el partido del Sol Azteca fuera capaz de ganar la Presidencia de la República y poner de rodillas a la élite invencible del poder, ahora es el pordiosero número uno de aquellos que a la mala lo derrotaron.

Perder el registro en 16 estados es el epitafio que se anticipa para la inhumación de sus ruinas miserables, las que seguramente la derecha seguirá utilizando como trofeo, y mandar el mensaje a propios y extraños, para que no les quede duda, de cómo acaban aquellos que se le atraviesan en el camino real de sus latrocinios.

Aliarse con la derecha aceleró su caída, porque el clavo ardiendo que ésta le facilitó, no fue para que se salvara, sino para que se fundiera más y la enseñanza del Ave Fénix deje de aplicarse en éstos, porque el fuego que los arropa es tan fuerte que ni cenizas del PRD van a quedar.

Cómo olvidar aquel partido de izquierda, por el que algunas veces votara, y cómo valorarlo ahora, cuando observo a sus gerentes royendo cáscaras de las nueces que le pelan a la derecha y que ésta se da por satisfecha, porque al fin ha conseguido que a los perredistas se les cayera la máscara de la rebelión y dejara al descubierto la cara de la sumisión, donde confluyen la lealtad perruna y el servilismo rastrero.

Cómo borrar de nuestra memoria aquella lengua perredista, que lanzaba fuego para fustigar la explotación ancestral de la derecha en contra de los trabajadores, y cómo rescatarla ahora cuando la vemos comprometida y entregada, lamiendo la mano de los patrones y de paso justificando los abusos que éstos han cometido siempre.

Aquí en Durango, cómo eludir de sus líderes la lectura de aquellos discursos incendiarios, que no han perdido vigencia pero ahora en sentido contrario, denostando a quien atiende la pobreza y ensalzando a quienes la provocan. Y ahí está el secretario del Trabajo con la manguera puesta para sofocar cualquier señal de fuego que amenace los intereses de sus patrones.

Así, yacen de rodillas ante un gobierno de derecha, y no hacen ruido porque ya le tomaron sabor a las sobras y a los desperdicios, aunque se indigesten aseguran que es mejor, a que los pongan de patitas en la calle. De ahí que se comporten como perras bravas aunque las amarren y las dejen dormir afuera.

Así los vemos y así les gusta verse, cual rémoras de la derecha o bufones que han sido capaces de hacer de todo, con tal de obtener la gracia de aquellos, que han contribuido a que se ganen el escupitajo del desprecio y el odio de la ciudadanía, la que sin duda al momento de su extinción les negará la tierra que han deshonrado para inhumar su cascajo.