/ viernes 31 de julio de 2020

México no quiere el aborto

La pasada semana, los legisladores del gobierno de la Ciudad de México en sesión extraordinaria aprobaron el dictamen que tipifica las llamadas “terapias de conversión”.

En términos prácticos, eso significa que en la capital del país, se considerará un delito sancionable con hasta cinco años de cárcel, el ayudar a una persona a encontrar el camino de retorno a su identidad sexual según el orden natural. ¡Increíble pero cierto!

Por otro lado, esta misma semana se abordó en el seno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación la “despenalización” del aborto. Cosa que, gracias a Dios fue desestimada. Los jueces del máximo tribunal tendrían en sus manos la decisión de considerar si es delito o no el aborto hasta la semana doce. Esto, so pretexto de la defensa de los derechos de la madre, ignorando así los derechos del niño por nacer.

¡Es increíble cómo una pandemia puede fungir como el perfecto distractor para que un pequeño grupo de personas nos quieran imponer una ideología de la perversión y de la muerte! ¡Es increíble cómo, ante la inminente aparición de una vacuna que salvará a miles de personas de no morir en manos del Covid 19, se abogue por la promoción del asesinato de aproximadamente un millón de mexicanos que aún no nacen!

¡México no está a favor de la ideología de género ni tampoco quiere el aborto! Son un pequeño grupo de personas militantes extremistas que gritan más fuerte que la mayoría. ¡Necesitamos hacer algo! Te invito a ser protagonista y hacer oír tu voz en medio de esta pretendida nueva realidad. Utiliza las redes sociales, promoviendo los valores de la vida y la familia a través de las diversas páginas que existen. Si existe la posibilidad de hacerlo presencialmente, manifestémonos siempre de forma pacífica. Recordemos a los legisladores de nuestras entidades los valores que sostenemos quienes les votamos y exijamos que los respeten.

No permitamos que en nombre de un progresismo falaz se destruyan los valores cristianos que caracterizaron desde su fundación a esta gran nación.

La pasada semana, los legisladores del gobierno de la Ciudad de México en sesión extraordinaria aprobaron el dictamen que tipifica las llamadas “terapias de conversión”.

En términos prácticos, eso significa que en la capital del país, se considerará un delito sancionable con hasta cinco años de cárcel, el ayudar a una persona a encontrar el camino de retorno a su identidad sexual según el orden natural. ¡Increíble pero cierto!

Por otro lado, esta misma semana se abordó en el seno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación la “despenalización” del aborto. Cosa que, gracias a Dios fue desestimada. Los jueces del máximo tribunal tendrían en sus manos la decisión de considerar si es delito o no el aborto hasta la semana doce. Esto, so pretexto de la defensa de los derechos de la madre, ignorando así los derechos del niño por nacer.

¡Es increíble cómo una pandemia puede fungir como el perfecto distractor para que un pequeño grupo de personas nos quieran imponer una ideología de la perversión y de la muerte! ¡Es increíble cómo, ante la inminente aparición de una vacuna que salvará a miles de personas de no morir en manos del Covid 19, se abogue por la promoción del asesinato de aproximadamente un millón de mexicanos que aún no nacen!

¡México no está a favor de la ideología de género ni tampoco quiere el aborto! Son un pequeño grupo de personas militantes extremistas que gritan más fuerte que la mayoría. ¡Necesitamos hacer algo! Te invito a ser protagonista y hacer oír tu voz en medio de esta pretendida nueva realidad. Utiliza las redes sociales, promoviendo los valores de la vida y la familia a través de las diversas páginas que existen. Si existe la posibilidad de hacerlo presencialmente, manifestémonos siempre de forma pacífica. Recordemos a los legisladores de nuestras entidades los valores que sostenemos quienes les votamos y exijamos que los respeten.

No permitamos que en nombre de un progresismo falaz se destruyan los valores cristianos que caracterizaron desde su fundación a esta gran nación.