/ jueves 28 de mayo de 2020

Observatorio Internacional

Bután, México. FNB, PIB Felicidad… buena intención


Entre los vaivenes y entramados de la pandemia del Covid-19 estimado lector, me inquietó el tema de la desaparición o quizá mejor dicho desconsideración de la medición de la economía de nuestro país México a través del Producto interno Bruto (PIB), por la adopción de la medición a través de la Felicidad Nacional Bruta (FNB).

El tema es complejo, pero hare un intento por explicarlo de una manera coloquial y dar mi opinión dentro de mis muy modestas posibilidades.

Bueno, la primera idea que llegó a mi mente fue la Filosofía Budista que se basa, según concebí, en la búsqueda de la felicidad. Y al leer sobre el budismo la connotación inmediata es el Tíbet. Me sorprendió enterarme, por cierto, que este pueblo milenario fue un pueblo guerrero y feroz y que al cabo de varios miles de años se convirtió al Budismo adoptándolo primero como filosofía y después como religión. Imagine usted amable lector todo el proceso que se dio para dar el impulso de la violencia a la no violencia… y como fin la búsqueda de la felicidad.

Bien, la cosa es que dentro de este amplísimo contexto esta un pequeño país llamado Bután y este país tiene como fin primordial precisamente la búsqueda y el mantenimiento de la felicidad de sus habitantes. El país que es hoy Bután ha sido ocupado por siglos principalmente por pobladores tibetanos.

Dando un enorme salto histórico, por el año 747 arribó al Tíbet y parte del actual Bután, un santo budista llamado Padmasabhava y es entonces cuando se consolida la doctrina budista en el territorio. Es este un primitivo esbozo de los principios de la incipiente Bután, los tibetanos y el budismo.

Oficialmente el Reino de Bután es un país del sur de Asia localizado en la cordillera del Himalaya y sin salida al mar. Limita al norte con la República Popular China y al sur con la India.

Tiene una superficie de 38,394 kms2. Es uno de los países más pequeños del mundo. Lo pueblan 754,394 personas, con una densidad de población de 20 habitantes por km2. Su capital se llama Timbu y su moneda es el Ngultrum.

Hasta hace más de medio siglo, Bután era un mosaico de pequeñas poblaciones que se dedicaban a la agricultura esencialmente y con muchas comunidades religiosas dispersas por todo su territorio, con vías de comunicación y estilos de vida poco desarrollados. El grado de descentralización y autonomía de estas comunidades en la gestión de su territorio y de sus recursos ha sido históricamente muy alto.

Según los datos de la Organización de Transparencia Internacional, en Bután prácticamente no hay corrupción. Bután es el único país del mundo que ha prohibido por completo el cultivo, cosecha, producción y venta del tabaco y derivados desde 2010. No comen carne y está prohibida la caza. No usan bolsas de plástico. Está prohibida la tala de árboles, ya que éstos simbolizan larga vida, belleza y compasión.

En una página de la historia del místico país de Bután, cuando el cuarto Rey Dragón enfrentaba su primer año de reinado, Bután era un pequeño estado que había sido dependiente de India hasta 1949.

Actualmente, a diferencia de los demás países del orbe que se miden por su economía a través del indicador del Producto Interno Bruto, Bután es medido por la Felicidad Nacional Bruta por sus siglas conocidas como FNB. El concepto fue acuñado por el rey Jigme Singye Wangchuck, que es el padre del actual monarca.

Se comenta que lo hizo con el intento de conciliar la modernización que avanza a pasos vertiginosos, con el crecimiento económico, respetando el medio ambiente y preservación de la identidad cultural. En Bután existe el Ministerio de la Felicidad y se realiza un censo anual para ver si el objetivo y las metas se han logrado. En este sentido y según los datos oficiales de este país, el 35% de la población expresó que se siente muy feliz, el 48 % manifestó estar feliz y el 9% no son muy felices, empero de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la ONU, los datos colocan a Bután en el lugar 95 de los 156 países en el estudio de la felicidad realizado de 2016 a 2018.

Desde el punto de vista de medición económica, Bután es la economía numero 169 por volumen del PIB, su deuda pública en 2018 fue de 2,237 millones de euros, con una deuda del 102.38% del PIB, según estos datos, lo hace estar entre los países con más deuda respecto al PIB del mundo. El PIB per cápita de Bután en 2018 fue de 2.898 euros.

Pues bien, con una centralización del poder soberano en el territorio, este país decidió medir su PIB con la felicidad de sus habitantes con la premisa… “el dinero no nos hace más felices”.

Pero ojo, no es sino hasta mediados del siglo XX que se puede hablar como políticas públicas activas del Gobierno de Bután que están orientadas a la búsqueda de un fin… ¡la felicidad!.

Si para los occidentales es muy complejo comprender los componentes claves del progreso y de la búsqueda de la felicidad como objetivo político, para México no hay parangón. No veo a México en este tenor por su contexto cultural, económico, político y social.

¿Pero que la intención es buena? ¡Ni dudarlo! ¡Lo es!

¡Hasta la próxima!

Bután, México. FNB, PIB Felicidad… buena intención


Entre los vaivenes y entramados de la pandemia del Covid-19 estimado lector, me inquietó el tema de la desaparición o quizá mejor dicho desconsideración de la medición de la economía de nuestro país México a través del Producto interno Bruto (PIB), por la adopción de la medición a través de la Felicidad Nacional Bruta (FNB).

El tema es complejo, pero hare un intento por explicarlo de una manera coloquial y dar mi opinión dentro de mis muy modestas posibilidades.

Bueno, la primera idea que llegó a mi mente fue la Filosofía Budista que se basa, según concebí, en la búsqueda de la felicidad. Y al leer sobre el budismo la connotación inmediata es el Tíbet. Me sorprendió enterarme, por cierto, que este pueblo milenario fue un pueblo guerrero y feroz y que al cabo de varios miles de años se convirtió al Budismo adoptándolo primero como filosofía y después como religión. Imagine usted amable lector todo el proceso que se dio para dar el impulso de la violencia a la no violencia… y como fin la búsqueda de la felicidad.

Bien, la cosa es que dentro de este amplísimo contexto esta un pequeño país llamado Bután y este país tiene como fin primordial precisamente la búsqueda y el mantenimiento de la felicidad de sus habitantes. El país que es hoy Bután ha sido ocupado por siglos principalmente por pobladores tibetanos.

Dando un enorme salto histórico, por el año 747 arribó al Tíbet y parte del actual Bután, un santo budista llamado Padmasabhava y es entonces cuando se consolida la doctrina budista en el territorio. Es este un primitivo esbozo de los principios de la incipiente Bután, los tibetanos y el budismo.

Oficialmente el Reino de Bután es un país del sur de Asia localizado en la cordillera del Himalaya y sin salida al mar. Limita al norte con la República Popular China y al sur con la India.

Tiene una superficie de 38,394 kms2. Es uno de los países más pequeños del mundo. Lo pueblan 754,394 personas, con una densidad de población de 20 habitantes por km2. Su capital se llama Timbu y su moneda es el Ngultrum.

Hasta hace más de medio siglo, Bután era un mosaico de pequeñas poblaciones que se dedicaban a la agricultura esencialmente y con muchas comunidades religiosas dispersas por todo su territorio, con vías de comunicación y estilos de vida poco desarrollados. El grado de descentralización y autonomía de estas comunidades en la gestión de su territorio y de sus recursos ha sido históricamente muy alto.

Según los datos de la Organización de Transparencia Internacional, en Bután prácticamente no hay corrupción. Bután es el único país del mundo que ha prohibido por completo el cultivo, cosecha, producción y venta del tabaco y derivados desde 2010. No comen carne y está prohibida la caza. No usan bolsas de plástico. Está prohibida la tala de árboles, ya que éstos simbolizan larga vida, belleza y compasión.

En una página de la historia del místico país de Bután, cuando el cuarto Rey Dragón enfrentaba su primer año de reinado, Bután era un pequeño estado que había sido dependiente de India hasta 1949.

Actualmente, a diferencia de los demás países del orbe que se miden por su economía a través del indicador del Producto Interno Bruto, Bután es medido por la Felicidad Nacional Bruta por sus siglas conocidas como FNB. El concepto fue acuñado por el rey Jigme Singye Wangchuck, que es el padre del actual monarca.

Se comenta que lo hizo con el intento de conciliar la modernización que avanza a pasos vertiginosos, con el crecimiento económico, respetando el medio ambiente y preservación de la identidad cultural. En Bután existe el Ministerio de la Felicidad y se realiza un censo anual para ver si el objetivo y las metas se han logrado. En este sentido y según los datos oficiales de este país, el 35% de la población expresó que se siente muy feliz, el 48 % manifestó estar feliz y el 9% no son muy felices, empero de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la ONU, los datos colocan a Bután en el lugar 95 de los 156 países en el estudio de la felicidad realizado de 2016 a 2018.

Desde el punto de vista de medición económica, Bután es la economía numero 169 por volumen del PIB, su deuda pública en 2018 fue de 2,237 millones de euros, con una deuda del 102.38% del PIB, según estos datos, lo hace estar entre los países con más deuda respecto al PIB del mundo. El PIB per cápita de Bután en 2018 fue de 2.898 euros.

Pues bien, con una centralización del poder soberano en el territorio, este país decidió medir su PIB con la felicidad de sus habitantes con la premisa… “el dinero no nos hace más felices”.

Pero ojo, no es sino hasta mediados del siglo XX que se puede hablar como políticas públicas activas del Gobierno de Bután que están orientadas a la búsqueda de un fin… ¡la felicidad!.

Si para los occidentales es muy complejo comprender los componentes claves del progreso y de la búsqueda de la felicidad como objetivo político, para México no hay parangón. No veo a México en este tenor por su contexto cultural, económico, político y social.

¿Pero que la intención es buena? ¡Ni dudarlo! ¡Lo es!

¡Hasta la próxima!

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