/ lunes 11 de febrero de 2019

Percepción ciudadana

Nosotros sabemos a la vez probar una audacia extrema y no emprender nada sin reflexión detenida. En los demás el atrevimiento es efecto de la ignorancia y la reflexión implica indecisión.- Pericles.

El pasaje anterior contenido en La Guerra del Peloponeso, de Tucidides, toda proporción guardada, la transcribimos por las determinaciones administrativas y la nueva relación política que el gobierno de la cuarta transformación implementa.

Hay quien afirma que López Obrador tiene abiertas varias confrontaciones, y que Gustavo Gordillo las analiza dentro de tres directrices de la 4T: Centralización administrativa, concentración política y cambios en el quehacer político.

Los críticos inconformes con las acciones de López Obrador, connotados editorialistas o comentaristas, excluyendo de una mayoría a Gustavo Gordillo, Rivapalacio, Sarmiento, Rolando Cordera, Mauricio Merino, Macario Schettino y otros, una mayoría que discute medidas que no van al fondo de la estructura económica ni a los fundamentos políticos, acusan autoritarismo y empoderamiento excesivo en López Obrador, le reprochan menosprecio a las instituciones y le endilgan el mayoriteo en el Congreso en réplica de gobiernos postulados por el aparato oficial del PRI.

Al estilo personal de López Obrador le achacan maniqueísmo porque dicen que reacciona con desprecio a quien no comparte sus ideas. Uno que otro intelectual lo refuta con objetividad y terminan supliendo tal vez sin proponérselo, cuestionamientos que corresponden a Partidos de la oposición al gobierno.

El PAN sin retomar rumbo y contenido, sin discurso de oposición, defiende el pingüe negocio de las guarderías o se desgañita a favor de la oposición a Maduro en Venezuela. El PRI no tiene nada que hacer salvo esperar que la suerte, o errores de López Obrador o del PAN, le ofrezcan coyunturas ilusorias para persistir en lo que queda.

30 años de neoliberalismo, de mercado laboral barato con los peores salarios de mundo, con un 90% de la población que compone el polo mayoritario de la desigualdad, que casi erosiona a una clase media pauperizada que hoy aplaude con el resto de los habitantes las acciones de López Obrador, es causa de su respaldo, apoyo popular que demanda castigo a la corrupción permisiva y cómplice de la presidencia de Peña Nieto, que ubicó a México en los primeros lugares de corrupción mundial.

López Obrador crece en apoyo ciudadano con lenguaje sencillo y con la permanente denuncia contra la corrupción que ya debe de tener resultados concretos. Sin la parafernalia del poder, sin retírica triunfalista, casi mofándose del protocolo oficialista, sin el glamour y la etiqueta de la autoridad, de esa formalidad hueca con Estado de Derecho derruido por la cínica corrupción oficial desparramada en empresas alcahuetes, son unas de las razones que fortalecen al presidente.

La conferencia mañanera del presidente dejó a un lado a las costosas oficinas de prensa, y pareciera que televisoras y comentaristas por lo pronto no han recibido los pagos denunciados en redes sociales e impresos. Las televisoras ahora sí difunden errores del gobierno, a Peña le encubrieron todo, hoy al presidente todo le cuestionan, y qué bueno que así sea. Lo poco que llegaron a informar de la corrupción de Peña fue por la difusión masiva de la prensa y gobiernos del extranjero.

Hoy tachan al presidente de autoritario. No se recuerda a ningún legislador o gobernador del PRI, cuestionar a Peña. Actualmente a López Obrador lo han refutado, Tania Clouthier, Fernández Noroña, Ricardo Monreal, Muñoz Ledo o Pablo Gómez, todos de Morena. Y los gobernadores de oposición de Nuevo León, Jalisco, Chihuahua y Michoacán. ¿Es tanto pues el autoritarismo?

Que la presidencia de la república en México tiene más facultades legales y de hecho que el rey de España, es cierto. Que es una presidencia muy fuerte de la que dependen hasta las élites económicas, quedó demostrado cuando un ignorante y corrupto como Peña Nieto casi vende a México como dijera el famoso director de cine.

Que las instituciones autónomas por ley no eran tales que ni la de Derechos, Humanos, el INE, o incluso ni la Suprema Corte de Justicia tenían la supuesta autonomía presumida. De que traemos el autoritarismo y sumisión en la base del nuestra idiosincrasia es verdad. Pero son temas que merecen otro espacio, ya veremos.

Nosotros sabemos a la vez probar una audacia extrema y no emprender nada sin reflexión detenida. En los demás el atrevimiento es efecto de la ignorancia y la reflexión implica indecisión.- Pericles.

El pasaje anterior contenido en La Guerra del Peloponeso, de Tucidides, toda proporción guardada, la transcribimos por las determinaciones administrativas y la nueva relación política que el gobierno de la cuarta transformación implementa.

Hay quien afirma que López Obrador tiene abiertas varias confrontaciones, y que Gustavo Gordillo las analiza dentro de tres directrices de la 4T: Centralización administrativa, concentración política y cambios en el quehacer político.

Los críticos inconformes con las acciones de López Obrador, connotados editorialistas o comentaristas, excluyendo de una mayoría a Gustavo Gordillo, Rivapalacio, Sarmiento, Rolando Cordera, Mauricio Merino, Macario Schettino y otros, una mayoría que discute medidas que no van al fondo de la estructura económica ni a los fundamentos políticos, acusan autoritarismo y empoderamiento excesivo en López Obrador, le reprochan menosprecio a las instituciones y le endilgan el mayoriteo en el Congreso en réplica de gobiernos postulados por el aparato oficial del PRI.

Al estilo personal de López Obrador le achacan maniqueísmo porque dicen que reacciona con desprecio a quien no comparte sus ideas. Uno que otro intelectual lo refuta con objetividad y terminan supliendo tal vez sin proponérselo, cuestionamientos que corresponden a Partidos de la oposición al gobierno.

El PAN sin retomar rumbo y contenido, sin discurso de oposición, defiende el pingüe negocio de las guarderías o se desgañita a favor de la oposición a Maduro en Venezuela. El PRI no tiene nada que hacer salvo esperar que la suerte, o errores de López Obrador o del PAN, le ofrezcan coyunturas ilusorias para persistir en lo que queda.

30 años de neoliberalismo, de mercado laboral barato con los peores salarios de mundo, con un 90% de la población que compone el polo mayoritario de la desigualdad, que casi erosiona a una clase media pauperizada que hoy aplaude con el resto de los habitantes las acciones de López Obrador, es causa de su respaldo, apoyo popular que demanda castigo a la corrupción permisiva y cómplice de la presidencia de Peña Nieto, que ubicó a México en los primeros lugares de corrupción mundial.

López Obrador crece en apoyo ciudadano con lenguaje sencillo y con la permanente denuncia contra la corrupción que ya debe de tener resultados concretos. Sin la parafernalia del poder, sin retírica triunfalista, casi mofándose del protocolo oficialista, sin el glamour y la etiqueta de la autoridad, de esa formalidad hueca con Estado de Derecho derruido por la cínica corrupción oficial desparramada en empresas alcahuetes, son unas de las razones que fortalecen al presidente.

La conferencia mañanera del presidente dejó a un lado a las costosas oficinas de prensa, y pareciera que televisoras y comentaristas por lo pronto no han recibido los pagos denunciados en redes sociales e impresos. Las televisoras ahora sí difunden errores del gobierno, a Peña le encubrieron todo, hoy al presidente todo le cuestionan, y qué bueno que así sea. Lo poco que llegaron a informar de la corrupción de Peña fue por la difusión masiva de la prensa y gobiernos del extranjero.

Hoy tachan al presidente de autoritario. No se recuerda a ningún legislador o gobernador del PRI, cuestionar a Peña. Actualmente a López Obrador lo han refutado, Tania Clouthier, Fernández Noroña, Ricardo Monreal, Muñoz Ledo o Pablo Gómez, todos de Morena. Y los gobernadores de oposición de Nuevo León, Jalisco, Chihuahua y Michoacán. ¿Es tanto pues el autoritarismo?

Que la presidencia de la república en México tiene más facultades legales y de hecho que el rey de España, es cierto. Que es una presidencia muy fuerte de la que dependen hasta las élites económicas, quedó demostrado cuando un ignorante y corrupto como Peña Nieto casi vende a México como dijera el famoso director de cine.

Que las instituciones autónomas por ley no eran tales que ni la de Derechos, Humanos, el INE, o incluso ni la Suprema Corte de Justicia tenían la supuesta autonomía presumida. De que traemos el autoritarismo y sumisión en la base del nuestra idiosincrasia es verdad. Pero son temas que merecen otro espacio, ya veremos.

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