/ martes 7 de septiembre de 2021

Percepción ciudadana

Lo que se arregla con dinero sale barato es una de las premisas del gobierno clientelar, equilibrista y del cúmplase pero no se haga. Viejas reglas del prianismo de la habilidad, de la mediana y corrupción.

Decíamos que entre el gobierno del centro y el local hay paralelismos, y claro disparidades. El presidente rindió su 3er informe y como en muchos de sus actos no faltan ciudadanos protestando en el Zócalo, días antes los maestros de la CNTE lo detuvieron por dos horas en Oaxaca y no hubo alarde de fuerza o seguridad. Aquí el gobernador rindió su 5º informe de “logros” y cercaron el Congreso dos cuadras alrededor con exceso de policías, molestias a la ciudadanía, prepotencia, saciedad y ridículo.

Al informe lo precedieron dos eventos, la reforma a la ley orgánica del Congreso y el préstamo que el gobierno llama reestructura. Préstamo para elevar la deuda y pagarla a más costo y más plazo, o que el gobierno explique o informe cuánto salió ganando. No tiene dinero para lo necesario, sí para apoyos a grupos.

La reforma que la diputación saliente de Morena aprobó para tener la Junta de Coordinación Política y sus recursos, no se publicó. Todo lo que arregla con dinero sale barato, y los que se atribuyeron la negociación política de Morena negociaron se archivase dicha reforma sin informar. Otniel García e Iván Gurrola mintieron a militantes de Morena.

Lo mismo en el préstamo que también le aprobaron al gobierno, prohibido por la constitución en el art, 117 Frac VIII, que prohíbe préstamos que no estén dedicados a obra pública productiva. Aquí no saben ni en qué dedicarían los 900 de los 7000 que el Congreso les autorizó. Incluso bajo el enfoque de obligaciones, el registro único de la Secretaría de Hacienda puede impedirlo.

Morena carga con el descredito. Más disparidades, López Obrador no permite deuda pública, combate la corrupción con mayor énfasis, exige austeridad, y aquí es lo contrario. Aquí fue al revés con la simulación de Otoniel e Iván, y los conocidos servicios gobiernistas de Pablo Aguilar. El gobernador andaba de buen humor, decirle a Sandra Amaya que si tiene pruebas de corrupción que las denuncie, qué buena puntada eso de denunciar ante su Fiscalía. Ni la burla perdonan.

Del bullicio de los precandidatos hay que cuidarse de hacer analogías, dice Stefan Zweig que en política es un error costoso. Ningún proceso es igual a otro, nunca habían importado menos los precandidatos, la opinión es sobre partidos y corrientes. Morena debe aprovechar el affaire de Otniel e Iván para depurar y aumentar sus filas, para reorganizarse, formular una agenda social de urgencias y necesidades de Durango.

De sus posibles, Margarita Valdez tiene trabajo en la militancia, Marina Vitela se puede enredar en compromisos con Enríquez, el outsider M. Espino que sin J. Sherer en Palacio pierde toda posibilidad.

Enríquez que no se sabe por cuál partido quiere, un día se congracia con pequeños grupos y luego se le retiran. Gonzalo Yáñez, el que siempre le juntó gente a López Obrador en Durango, está en la jugada, depende de la relación que mantenga el PT con el presidente, de circunstancias y coyunturas inmediatas.

Cuidemos apoyarnos en analogías, hay un archipiélago de pequeños grupos mercuriales y aspirantes que se sienten terceros en discordia. Incertidumbre y vaciedad pueden ayudar a los precandidatos con capacidad de maniobra: Margarita, Lety, Gonzalo, García Barrón.

Al momento ganaría el que escoja el presidente.

Lo que se arregla con dinero sale barato es una de las premisas del gobierno clientelar, equilibrista y del cúmplase pero no se haga. Viejas reglas del prianismo de la habilidad, de la mediana y corrupción.

Decíamos que entre el gobierno del centro y el local hay paralelismos, y claro disparidades. El presidente rindió su 3er informe y como en muchos de sus actos no faltan ciudadanos protestando en el Zócalo, días antes los maestros de la CNTE lo detuvieron por dos horas en Oaxaca y no hubo alarde de fuerza o seguridad. Aquí el gobernador rindió su 5º informe de “logros” y cercaron el Congreso dos cuadras alrededor con exceso de policías, molestias a la ciudadanía, prepotencia, saciedad y ridículo.

Al informe lo precedieron dos eventos, la reforma a la ley orgánica del Congreso y el préstamo que el gobierno llama reestructura. Préstamo para elevar la deuda y pagarla a más costo y más plazo, o que el gobierno explique o informe cuánto salió ganando. No tiene dinero para lo necesario, sí para apoyos a grupos.

La reforma que la diputación saliente de Morena aprobó para tener la Junta de Coordinación Política y sus recursos, no se publicó. Todo lo que arregla con dinero sale barato, y los que se atribuyeron la negociación política de Morena negociaron se archivase dicha reforma sin informar. Otniel García e Iván Gurrola mintieron a militantes de Morena.

Lo mismo en el préstamo que también le aprobaron al gobierno, prohibido por la constitución en el art, 117 Frac VIII, que prohíbe préstamos que no estén dedicados a obra pública productiva. Aquí no saben ni en qué dedicarían los 900 de los 7000 que el Congreso les autorizó. Incluso bajo el enfoque de obligaciones, el registro único de la Secretaría de Hacienda puede impedirlo.

Morena carga con el descredito. Más disparidades, López Obrador no permite deuda pública, combate la corrupción con mayor énfasis, exige austeridad, y aquí es lo contrario. Aquí fue al revés con la simulación de Otoniel e Iván, y los conocidos servicios gobiernistas de Pablo Aguilar. El gobernador andaba de buen humor, decirle a Sandra Amaya que si tiene pruebas de corrupción que las denuncie, qué buena puntada eso de denunciar ante su Fiscalía. Ni la burla perdonan.

Del bullicio de los precandidatos hay que cuidarse de hacer analogías, dice Stefan Zweig que en política es un error costoso. Ningún proceso es igual a otro, nunca habían importado menos los precandidatos, la opinión es sobre partidos y corrientes. Morena debe aprovechar el affaire de Otniel e Iván para depurar y aumentar sus filas, para reorganizarse, formular una agenda social de urgencias y necesidades de Durango.

De sus posibles, Margarita Valdez tiene trabajo en la militancia, Marina Vitela se puede enredar en compromisos con Enríquez, el outsider M. Espino que sin J. Sherer en Palacio pierde toda posibilidad.

Enríquez que no se sabe por cuál partido quiere, un día se congracia con pequeños grupos y luego se le retiran. Gonzalo Yáñez, el que siempre le juntó gente a López Obrador en Durango, está en la jugada, depende de la relación que mantenga el PT con el presidente, de circunstancias y coyunturas inmediatas.

Cuidemos apoyarnos en analogías, hay un archipiélago de pequeños grupos mercuriales y aspirantes que se sienten terceros en discordia. Incertidumbre y vaciedad pueden ayudar a los precandidatos con capacidad de maniobra: Margarita, Lety, Gonzalo, García Barrón.

Al momento ganaría el que escoja el presidente.

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