/ domingo 28 de abril de 2019

Por desprestigio de partidos se pronostican triunfos pírricos

Se acrecenta la desconfianza y el descrédito de los partidos políticos, a causa del beligerante escenario electoral que “sufre” Durango, lo que genera pronósticos pesimistas de que los porcentajes de votación serán bajos el próximo dos de junio en que se lleve a cabo la jornada “democrática” para renovar los 39 ayuntamientos del estado.

Hay confusión no solamente en los ciudadanos sin partido, que al final son los que deciden los resultados, sino en los propios militantes por los pleitos que escenifican directivos y personajes que creen ser poseedores de la verdad y facultades de hacer y deshacer al interior de sus institutos políticos, por el solo hecho de haberse encumbrado en el poder.

“Los poderosos” solamente acuden a sus bases cuando sienten el peligro de perder los privilegios que ostentan, situación que aviva la opinión negativa que hay en contra de los partidos y quienes los “administran”.

Y no se trata de opiniones sesgadas, esas a las que los políticos anteponen como pretexto de que les vaya mal a sus candidatos en los procesos constitucionales, sino de comentarios de boca en boca que están generalizados en Durango, sin que los que manejan las “empresas electorales”, en algunos casos con objetivos familiares y de grupo, se sonrojen siquiera, e insistan en mantener sus soterradas peleas en busca del “poder por el poder”.

Y ahora resulta que dirigentes partidistas “vivos”, de esos que tratan de que la atención se desvíe hacia los otros partidos para continuar con sus “fachadas” de auténticos demócratas, le apuesten a varios frentes, y jueguen sus fichas en dos direcciones, “que al cabo de antemano estamos perdidos”, y entregan el Rey para ayudar a supuestos adversarios.

Los pleitos internos de los partidos, según dicen los politólogos, son azuzados por intereses extramuros con el propósito de crear escenarios de inestabilidad y crispación política, y con ello llevar agua a sus respectivos molinos, con objetivos ocultos casi siempre, de llegar al poder solamente para obtener dividendos económicos, sociales y políticos.

En cada partido hay ejemplos de la lucha intestina por influir en las decisiones que se toman durante los procesos electorales, desde la designación de los candidatos, hasta convenir o no alianzas electorales con otros partidos sin importar promover ideologías contrarias.

El PAN, al ser el partido en el poder local, pese a los intentos de unidad por parte de la dirigencia nacional, aún presenta escisiones que si no son arregladas a tiempo, les puede generar problemas en los resultados de las votaciones.

Hasta el momento el candidato panista a Presidente Municipal de Durango es el que proyecta mayor seriedad, pero, tal vez por su perfil de arrogancia y exclusión que le antecede, no ha podido agrupar en su entorno a los personajes con peso político que hay dentro y fuera de las huestes blanquiazules.

El PAN tiene su fortaleza en el voto duro de la ciudad de Durango, pero si no hay una conexión adecuada del abanderado con la sociedad, existe el riesgo de que la preferencia en la intención se oriente hacia otra candidatura.

En Morena, a estas alturas cuando han transcurrido más de 20 días de las campañas de proselitismo, aún no hay claridad en las candidaturas de Durango, Gómez Palacio y Lerdo, por el litigio en los tribunales.

Y aunque directivos y militantes creen que el bono de López Obrador aún les dará para triunfar en las elecciones de este año, lo cierto es que han dado mucha ventaja a los adversarios y el resultado que les beneficie no está garantizado. Cualquiera que sea la determinación, tendrá que conllevar un intenso operativo de cicatrización, y aunque sea de boca para afuera “fumar la pipa de la paz” para sacar adelante a los candidatos.

Mientras el doctor José Ramón Enríquez, “pian panito”, se posiciona en el ánimo de los duranguenses con acciones de proselitismo que buscan fortalecer su candidatura en busca de la reelección. Hasta ahora el galeno se ha dedicado a lo suyo, mientras no se metan con él, parece decir, seguirá su trabajo de atraer a su causa al mayor número de electores.

La pesada losa que trae el candidato priista Arturo Yáñez, a pesar del entusiasmo y actividad proselitista que desarrolla, le obstaculiza el objetivo de mostrarse atractivo ante los electores. Sin embargo, su juventud lo impulsa a luchar, aún en contra del dirigente estatal del PRI que siempre ha mostrado “simpatía” por otro de los adversarios.

En el Verde Ecologista al menos así lo ha declarado su dirigente estatal, de ratificarse la decisión del Tribunal de echar abajo la candidatura común con Morena y PT (como se dice sucederá), postularían su propio candidato, que según trascendió sería una mujer (Verónica Fragoso), aunque hay quienes empujan por Francisco Franco.

Y en el PT, que recurrió a la instancia superior del Tribunal Electoral para que reconsidere la resolución de la Sala en Guadalajara, y permita la candidatura común, lo único cierto que tienen es que Gonzalo Yáñez será el candidato, e incluso los spots que no dejaron de transmitirse en los medios electrónicos así lo confirman.

Ahí está el escenario que genera incertidumbre y sobre todo confunde a los ciudadanos por los pleitos y las indefiniciones en las candidaturas.

Se acrecenta la desconfianza y el descrédito de los partidos políticos, a causa del beligerante escenario electoral que “sufre” Durango, lo que genera pronósticos pesimistas de que los porcentajes de votación serán bajos el próximo dos de junio en que se lleve a cabo la jornada “democrática” para renovar los 39 ayuntamientos del estado.

Hay confusión no solamente en los ciudadanos sin partido, que al final son los que deciden los resultados, sino en los propios militantes por los pleitos que escenifican directivos y personajes que creen ser poseedores de la verdad y facultades de hacer y deshacer al interior de sus institutos políticos, por el solo hecho de haberse encumbrado en el poder.

“Los poderosos” solamente acuden a sus bases cuando sienten el peligro de perder los privilegios que ostentan, situación que aviva la opinión negativa que hay en contra de los partidos y quienes los “administran”.

Y no se trata de opiniones sesgadas, esas a las que los políticos anteponen como pretexto de que les vaya mal a sus candidatos en los procesos constitucionales, sino de comentarios de boca en boca que están generalizados en Durango, sin que los que manejan las “empresas electorales”, en algunos casos con objetivos familiares y de grupo, se sonrojen siquiera, e insistan en mantener sus soterradas peleas en busca del “poder por el poder”.

Y ahora resulta que dirigentes partidistas “vivos”, de esos que tratan de que la atención se desvíe hacia los otros partidos para continuar con sus “fachadas” de auténticos demócratas, le apuesten a varios frentes, y jueguen sus fichas en dos direcciones, “que al cabo de antemano estamos perdidos”, y entregan el Rey para ayudar a supuestos adversarios.

Los pleitos internos de los partidos, según dicen los politólogos, son azuzados por intereses extramuros con el propósito de crear escenarios de inestabilidad y crispación política, y con ello llevar agua a sus respectivos molinos, con objetivos ocultos casi siempre, de llegar al poder solamente para obtener dividendos económicos, sociales y políticos.

En cada partido hay ejemplos de la lucha intestina por influir en las decisiones que se toman durante los procesos electorales, desde la designación de los candidatos, hasta convenir o no alianzas electorales con otros partidos sin importar promover ideologías contrarias.

El PAN, al ser el partido en el poder local, pese a los intentos de unidad por parte de la dirigencia nacional, aún presenta escisiones que si no son arregladas a tiempo, les puede generar problemas en los resultados de las votaciones.

Hasta el momento el candidato panista a Presidente Municipal de Durango es el que proyecta mayor seriedad, pero, tal vez por su perfil de arrogancia y exclusión que le antecede, no ha podido agrupar en su entorno a los personajes con peso político que hay dentro y fuera de las huestes blanquiazules.

El PAN tiene su fortaleza en el voto duro de la ciudad de Durango, pero si no hay una conexión adecuada del abanderado con la sociedad, existe el riesgo de que la preferencia en la intención se oriente hacia otra candidatura.

En Morena, a estas alturas cuando han transcurrido más de 20 días de las campañas de proselitismo, aún no hay claridad en las candidaturas de Durango, Gómez Palacio y Lerdo, por el litigio en los tribunales.

Y aunque directivos y militantes creen que el bono de López Obrador aún les dará para triunfar en las elecciones de este año, lo cierto es que han dado mucha ventaja a los adversarios y el resultado que les beneficie no está garantizado. Cualquiera que sea la determinación, tendrá que conllevar un intenso operativo de cicatrización, y aunque sea de boca para afuera “fumar la pipa de la paz” para sacar adelante a los candidatos.

Mientras el doctor José Ramón Enríquez, “pian panito”, se posiciona en el ánimo de los duranguenses con acciones de proselitismo que buscan fortalecer su candidatura en busca de la reelección. Hasta ahora el galeno se ha dedicado a lo suyo, mientras no se metan con él, parece decir, seguirá su trabajo de atraer a su causa al mayor número de electores.

La pesada losa que trae el candidato priista Arturo Yáñez, a pesar del entusiasmo y actividad proselitista que desarrolla, le obstaculiza el objetivo de mostrarse atractivo ante los electores. Sin embargo, su juventud lo impulsa a luchar, aún en contra del dirigente estatal del PRI que siempre ha mostrado “simpatía” por otro de los adversarios.

En el Verde Ecologista al menos así lo ha declarado su dirigente estatal, de ratificarse la decisión del Tribunal de echar abajo la candidatura común con Morena y PT (como se dice sucederá), postularían su propio candidato, que según trascendió sería una mujer (Verónica Fragoso), aunque hay quienes empujan por Francisco Franco.

Y en el PT, que recurrió a la instancia superior del Tribunal Electoral para que reconsidere la resolución de la Sala en Guadalajara, y permita la candidatura común, lo único cierto que tienen es que Gonzalo Yáñez será el candidato, e incluso los spots que no dejaron de transmitirse en los medios electrónicos así lo confirman.

Ahí está el escenario que genera incertidumbre y sobre todo confunde a los ciudadanos por los pleitos y las indefiniciones en las candidaturas.