/ miércoles 13 de febrero de 2019

Reconocen Inmunoterapia del cáncer con el Premio Nobel

La inmunoterapia del cáncer que ha revolucionado el tratamiento y mejorado el pronóstico de múltiples tumores en los últimos cinco años ha sido reconocida con el Premio Nobel de Medicina de 2018 para los doctores James Allison, del hospital M.D. Anderson de Texas, y el japonés Tasuku Honjo de la Universidad de Kioto.

Las investigaciones han abierto la vía a dirigir células inmunitarias del cuerpo humano contra las células tumorales, lo que ha cambiado el pronóstico de cánceres para los que no había tratamiento posible como el melanoma metastásico y, en menor medida, de cánceres renales y de pulmón, entre otros.

Esta técnica se basa en la idea de que el sistema inmunitario tiene la capacidad de reconocer y destruir las células tumorales, sin embargo, con el cáncer se desarrollan mecanismos que frenan el sistema inmunitario, por lo que si se consiguen eliminar estos frenos, se restaura la capacidad de las células inmunitarias de destruir los tumores.

De ahí que la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, reconociera que las investigaciones de los doctores Allison y Honjo han establecido un principio completamente nuevo para la terapia oncológica y que sus descubrimientos pioneros constituyen un hito en nuestra lucha contra el cáncer.

Las investigaciones del doctor Tasuku Honjo se centraron en la proteína PD1, que algunas células inmunitarias despliegan en sus membranas a modo de antena para reconocer a las células del propio organismo que no deben destruir, y las células tumorales se aprovechan de este mecanismo para exhibir en sus membranas otra proteína llamada PDL1, que indica a las células inmunitarias que no deben atacar. Una nueva generación de fármacos de inmunoterapia ataca precisamente las proteínas PD1 y PDL1 para desmontar este sistema de defensa del tumor.

Por otra parte, las investigaciones del doctor James Allison se centraron en la proteína CTLA-4, que también modula el sistema inmunitario para no atacar tejidos del propio organismo, lo que permitió el desarrollo del fármaco ipilimumab, que inhibe la proteína CTLA-4 y en el 2010 demostró su eficacia en pacientes con melanoma metastásico, un estado que anteriormente se consideraba imposible de tratar.

Nuevos estudios clínicos indican que una terapia que combine los descubrimientos de Allison y Honjo puede ser incluso más efectiva, así el porcentaje de pacientes de melanoma en los que el tratamiento surte efecto sube hasta el 40 o el 44%, aunque con fuertes efectos secundarios, como erupciones cutáneas o inflamación de hígado o pulmón. La terapia combinada también actúa mejor contra tumores de pulmón, riñón o vejiga.

Durante más de 100 años los científicos han intentado reclutar al sistema inmune para luchar contra el cáncer, pero hasta los dos descubrimientos de los dos premiados, los progresos clínicos fueron modestos, por lo que la terapia de inhibidores de punto de control ha revolucionado el tratamiento del cáncer y ha cambiado para siempre la visión de los médicos sobre esta enfermedad.

Más allá del cáncer, la inmunoterapia ya ha provocado una revolución en el hecho de plantearse la utilización del sistema inmunitario para combatir otras enfermedades, como en Estados Unidos, donde algunos enfermos piden a sus médicos ser tratados de entrada con inmunoterapia en vez de quimioterapia, radioterapia o cirugía, incluso cuando los tratamientos convencionales son eficaces.

La inmunoterapia del cáncer que ha revolucionado el tratamiento y mejorado el pronóstico de múltiples tumores en los últimos cinco años ha sido reconocida con el Premio Nobel de Medicina de 2018 para los doctores James Allison, del hospital M.D. Anderson de Texas, y el japonés Tasuku Honjo de la Universidad de Kioto.

Las investigaciones han abierto la vía a dirigir células inmunitarias del cuerpo humano contra las células tumorales, lo que ha cambiado el pronóstico de cánceres para los que no había tratamiento posible como el melanoma metastásico y, en menor medida, de cánceres renales y de pulmón, entre otros.

Esta técnica se basa en la idea de que el sistema inmunitario tiene la capacidad de reconocer y destruir las células tumorales, sin embargo, con el cáncer se desarrollan mecanismos que frenan el sistema inmunitario, por lo que si se consiguen eliminar estos frenos, se restaura la capacidad de las células inmunitarias de destruir los tumores.

De ahí que la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, reconociera que las investigaciones de los doctores Allison y Honjo han establecido un principio completamente nuevo para la terapia oncológica y que sus descubrimientos pioneros constituyen un hito en nuestra lucha contra el cáncer.

Las investigaciones del doctor Tasuku Honjo se centraron en la proteína PD1, que algunas células inmunitarias despliegan en sus membranas a modo de antena para reconocer a las células del propio organismo que no deben destruir, y las células tumorales se aprovechan de este mecanismo para exhibir en sus membranas otra proteína llamada PDL1, que indica a las células inmunitarias que no deben atacar. Una nueva generación de fármacos de inmunoterapia ataca precisamente las proteínas PD1 y PDL1 para desmontar este sistema de defensa del tumor.

Por otra parte, las investigaciones del doctor James Allison se centraron en la proteína CTLA-4, que también modula el sistema inmunitario para no atacar tejidos del propio organismo, lo que permitió el desarrollo del fármaco ipilimumab, que inhibe la proteína CTLA-4 y en el 2010 demostró su eficacia en pacientes con melanoma metastásico, un estado que anteriormente se consideraba imposible de tratar.

Nuevos estudios clínicos indican que una terapia que combine los descubrimientos de Allison y Honjo puede ser incluso más efectiva, así el porcentaje de pacientes de melanoma en los que el tratamiento surte efecto sube hasta el 40 o el 44%, aunque con fuertes efectos secundarios, como erupciones cutáneas o inflamación de hígado o pulmón. La terapia combinada también actúa mejor contra tumores de pulmón, riñón o vejiga.

Durante más de 100 años los científicos han intentado reclutar al sistema inmune para luchar contra el cáncer, pero hasta los dos descubrimientos de los dos premiados, los progresos clínicos fueron modestos, por lo que la terapia de inhibidores de punto de control ha revolucionado el tratamiento del cáncer y ha cambiado para siempre la visión de los médicos sobre esta enfermedad.

Más allá del cáncer, la inmunoterapia ya ha provocado una revolución en el hecho de plantearse la utilización del sistema inmunitario para combatir otras enfermedades, como en Estados Unidos, donde algunos enfermos piden a sus médicos ser tratados de entrada con inmunoterapia en vez de quimioterapia, radioterapia o cirugía, incluso cuando los tratamientos convencionales son eficaces.

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