/ domingo 9 de junio de 2019

Resultados electorales afectan aspiraciones de “proyectos al 2022”

Varias son las lecturas que arrojaron los resultados electorales del pasado dos de junio, entre ellas la que relaciona a los “proyectos” rumbo al 2022, en que se renovará la gubernatura, y es que si pretenden permanecer vigentes en sus aspiraciones, varios de ellos tendrán que rectificar estrategias políticas, sociales y hasta económicas, o de lo contario tendrán que redireccionar sus pretensiones, o llevarlas más hacia “el futuro”.

Tal vez en la perspectiva de cada uno de ellos no les haga modificar sus aspiraciones, pero si al menos se verán obligados a cambiar desde la forma en que se desenvuelven social y políticamente, hasta ser más incluyentes con representantes de los estratos de la población que les pueden ayudar en sus objetivos.

En los mentideros políticos se califica como damnificados político-electorales a José Ramón Enríquez Herrera, Alejandro González Yáñez, Otniel García Navarro, y hasta Leticia Herrera Ale.

No quiere decir que Jorge Salum del Palacio, el triunfador de la contienda comicial, tenga el camino libre, ya que en lo personal tendrá que demostrar en los hechos, cómo se realiza un buen gobierno, que le resulte atractivo a los ciudadanos, con la aplicación de políticas públicas acordes a las circunstancias que vive Durango.

Porque otra de las lecturas es que Salum fue el receptor de los votos de castigo que los duranguenses le infringieron a Enríquez, y en menor porcentaje a Morena, en ambos casos por cuestiones de mal gobierno.

El presidente municipal electo tendrá que demostrar para lo que está hecho, y si tiene los tamaños para ocupar la silla principal del Bicentenario. El escenario lo tiene dispuesto, pero deberá actuar con inteligencia política y emocional, y comprender la magnitud de lo que viene, desde saber escoger a quienes lo acompañarán, hasta emprender relaciones con personajes centrales de la política nacional.

En lo que se refiere al doctor Enríquez, pese a que su campaña sobresalió de todas las demás, no pudo o no supo despojarse de los negativos que le acompañaron por la forma en que funcionó el Ayuntamiento, y de lo que no es solamente responsable él, sino muchos de los colaboradores de los que se rodeó, y que nunca pudieron entender que la arrogancia y la soberbia en la política, son mortales por necesidad.

El escenario político en Durango, a pesar de lo aparatoso de los votos que se emitieron, presenta equilibrio de fuerzas, como el hecho de que los municipios más importantes estén distribuidos entre los tres partidos que por ahora resultan hegemónicos, en cuanto a porcentajes de sufragios obtenidos: Durango y Santiago Papasquiaro son para Acción Nacional: Gómez Palacio es de Morena, y muchos se llevaron un chasco con el PRI, que sumó la victoria en varios municipios, entre ellos importantes como el de Lerdo y Pueblo Nuevo.

El gran perdedor fue Morena, que según los expertos, fueron dos factores los que le ocasionaron la debacle electoral en Durango: el primero de carácter nacional, que tiene que ver con las malas decisiones de López Obrador, y la forma como “administra” el Gobierno de la República.

El segundo es local, generado por los pleitos internos que se dieron para la toma de las decisiones. Destaca la figura de Rosendo Salgado como el causante de lo que sucedió, y el poder que realmente detente para continuar al frente del morenismo en Durango.

Habrá que esperar la postura que asuman morenistas locales, pero también los personajes de la capital del país, con influencia como para llevar a cabo una especie de relanzamiento del partido en Durango.

Los resultados de la elección del pasado dos de junio, afectan seriamente las posibilidades de los políticos que desean despachar en el Bicentenario, y que anteriormente tenían “todas las de ganar”, de acuerdo a sus expectativas, y que ahora el entramado político les ha cambiado.

Pero aún falta tiempo, y las circunstancias pueden sufrir esa metamorfosis política, que depende de lo veleidoso que es como lo llaman ahora, el tejido social que se “teje” “valga la redundancia”, conforme lo deciden los grandes personajes de la política que usufructúan los partidos políticos.

Pero ahora existe la variable de los damnificados políticos que ya no quieren sufrir este tipo de descalabros, y tendrán que exigir decisiones contundentes que se reflejen o traduzcan en reformas de fondo a sus estrategias de buscar el poder por el poder.

Varias son las lecturas que arrojaron los resultados electorales del pasado dos de junio, entre ellas la que relaciona a los “proyectos” rumbo al 2022, en que se renovará la gubernatura, y es que si pretenden permanecer vigentes en sus aspiraciones, varios de ellos tendrán que rectificar estrategias políticas, sociales y hasta económicas, o de lo contario tendrán que redireccionar sus pretensiones, o llevarlas más hacia “el futuro”.

Tal vez en la perspectiva de cada uno de ellos no les haga modificar sus aspiraciones, pero si al menos se verán obligados a cambiar desde la forma en que se desenvuelven social y políticamente, hasta ser más incluyentes con representantes de los estratos de la población que les pueden ayudar en sus objetivos.

En los mentideros políticos se califica como damnificados político-electorales a José Ramón Enríquez Herrera, Alejandro González Yáñez, Otniel García Navarro, y hasta Leticia Herrera Ale.

No quiere decir que Jorge Salum del Palacio, el triunfador de la contienda comicial, tenga el camino libre, ya que en lo personal tendrá que demostrar en los hechos, cómo se realiza un buen gobierno, que le resulte atractivo a los ciudadanos, con la aplicación de políticas públicas acordes a las circunstancias que vive Durango.

Porque otra de las lecturas es que Salum fue el receptor de los votos de castigo que los duranguenses le infringieron a Enríquez, y en menor porcentaje a Morena, en ambos casos por cuestiones de mal gobierno.

El presidente municipal electo tendrá que demostrar para lo que está hecho, y si tiene los tamaños para ocupar la silla principal del Bicentenario. El escenario lo tiene dispuesto, pero deberá actuar con inteligencia política y emocional, y comprender la magnitud de lo que viene, desde saber escoger a quienes lo acompañarán, hasta emprender relaciones con personajes centrales de la política nacional.

En lo que se refiere al doctor Enríquez, pese a que su campaña sobresalió de todas las demás, no pudo o no supo despojarse de los negativos que le acompañaron por la forma en que funcionó el Ayuntamiento, y de lo que no es solamente responsable él, sino muchos de los colaboradores de los que se rodeó, y que nunca pudieron entender que la arrogancia y la soberbia en la política, son mortales por necesidad.

El escenario político en Durango, a pesar de lo aparatoso de los votos que se emitieron, presenta equilibrio de fuerzas, como el hecho de que los municipios más importantes estén distribuidos entre los tres partidos que por ahora resultan hegemónicos, en cuanto a porcentajes de sufragios obtenidos: Durango y Santiago Papasquiaro son para Acción Nacional: Gómez Palacio es de Morena, y muchos se llevaron un chasco con el PRI, que sumó la victoria en varios municipios, entre ellos importantes como el de Lerdo y Pueblo Nuevo.

El gran perdedor fue Morena, que según los expertos, fueron dos factores los que le ocasionaron la debacle electoral en Durango: el primero de carácter nacional, que tiene que ver con las malas decisiones de López Obrador, y la forma como “administra” el Gobierno de la República.

El segundo es local, generado por los pleitos internos que se dieron para la toma de las decisiones. Destaca la figura de Rosendo Salgado como el causante de lo que sucedió, y el poder que realmente detente para continuar al frente del morenismo en Durango.

Habrá que esperar la postura que asuman morenistas locales, pero también los personajes de la capital del país, con influencia como para llevar a cabo una especie de relanzamiento del partido en Durango.

Los resultados de la elección del pasado dos de junio, afectan seriamente las posibilidades de los políticos que desean despachar en el Bicentenario, y que anteriormente tenían “todas las de ganar”, de acuerdo a sus expectativas, y que ahora el entramado político les ha cambiado.

Pero aún falta tiempo, y las circunstancias pueden sufrir esa metamorfosis política, que depende de lo veleidoso que es como lo llaman ahora, el tejido social que se “teje” “valga la redundancia”, conforme lo deciden los grandes personajes de la política que usufructúan los partidos políticos.

Pero ahora existe la variable de los damnificados políticos que ya no quieren sufrir este tipo de descalabros, y tendrán que exigir decisiones contundentes que se reflejen o traduzcan en reformas de fondo a sus estrategias de buscar el poder por el poder.