/ martes 19 de marzo de 2019

Revocación o reelección

No acepto que en este país la ciudadanía sólo se limite a tributar y sufragar, de tal razón estoy de acuerdo con la democracia directa pero bien sustentada y proyectada.

Como es del conocimiento público se acaba de aprobar la iniciativa de Revocación de Mandato en San Lázaro, misma que será turnada al Senado donde espero y sufra cambios, éstos emanados de foros donde se incluyan las iniciativas de asociaciones civiles, organismos internacionales y por supuesto de los expertos en la materia.

De entrada y sin entrar a profundidades sobre la figura aprobada, ésta debe quedar abierta sin una fecha establecida para su aplicación como se promulgó. Explico: La revocación de mandato debe ser un instrumento al alcance y voluntad de la sociedad y no impuesto a una fecha como lo acordado, la revocación la palabra lo dice se pide revocar, sustituir y esta debe ser una acción demandada por una sociedad inconforme, craso error o jugada tendenciosa que se quiera llevar a cabo ese ejercicio en las elecciones del 2021 cuando se elegirá congreso federal, 13 gubernaturas, etc.

Cabe preguntar: ¿Qué puede pasar ante tal tendencioso escenario? que todo ese proceso electoral se vea influenciado, por no decir contaminado, por la revocación a AMLO, de llevarse a cabo tal ejercicio para empezar debe ser en otra fecha.

En una segunda apreciación habrá que esperar cómo se instrumentará en la ley, es decir sus procedimientos y requerimientos, aquí como dice el gobernador José Rosas Aispuro que sea muy clara, si la van a configurar o instrumentar como las candidaturas independientes, es decir con mil candados y requisitos, entonces estamos hablando de una vil simulación.

Sugiero se estudien diversos modelos de otros países y al final hacer el saco a la medida para el nuestro. Retomo lo de la democracia participativa, la cual se da en países democráticamente avanzados, ejemplo Estados Unidos donde no sólo se tiene la revocación de mandato sino ratificación de gabinete, plebiscito, consultas populares, entre otras, todas en su conjunto le dan una verdadera participación institucional a la sociedad en el ejercicio del poder, ese es el espíritu de la democracia directa o participativa.

Aplaudo que se empiece a incursionar por esa vertiente, no obstante si no se hace bien instrumentada y proyectada se puede revertir en un retroceso tendencioso disfrazado con un velo de democracia cuando en el fondo es el camino a una vil reelección.

Concluyo comentando que hay que asumir riesgos, México no puede seguir financiando un sistema político electoral tan oneroso y en paralelo seguir siendo una dictadura perfecta como lo refiere Mario Varga Llosa.

No acepto que en este país la ciudadanía sólo se limite a tributar y sufragar, de tal razón estoy de acuerdo con la democracia directa pero bien sustentada y proyectada.

Como es del conocimiento público se acaba de aprobar la iniciativa de Revocación de Mandato en San Lázaro, misma que será turnada al Senado donde espero y sufra cambios, éstos emanados de foros donde se incluyan las iniciativas de asociaciones civiles, organismos internacionales y por supuesto de los expertos en la materia.

De entrada y sin entrar a profundidades sobre la figura aprobada, ésta debe quedar abierta sin una fecha establecida para su aplicación como se promulgó. Explico: La revocación de mandato debe ser un instrumento al alcance y voluntad de la sociedad y no impuesto a una fecha como lo acordado, la revocación la palabra lo dice se pide revocar, sustituir y esta debe ser una acción demandada por una sociedad inconforme, craso error o jugada tendenciosa que se quiera llevar a cabo ese ejercicio en las elecciones del 2021 cuando se elegirá congreso federal, 13 gubernaturas, etc.

Cabe preguntar: ¿Qué puede pasar ante tal tendencioso escenario? que todo ese proceso electoral se vea influenciado, por no decir contaminado, por la revocación a AMLO, de llevarse a cabo tal ejercicio para empezar debe ser en otra fecha.

En una segunda apreciación habrá que esperar cómo se instrumentará en la ley, es decir sus procedimientos y requerimientos, aquí como dice el gobernador José Rosas Aispuro que sea muy clara, si la van a configurar o instrumentar como las candidaturas independientes, es decir con mil candados y requisitos, entonces estamos hablando de una vil simulación.

Sugiero se estudien diversos modelos de otros países y al final hacer el saco a la medida para el nuestro. Retomo lo de la democracia participativa, la cual se da en países democráticamente avanzados, ejemplo Estados Unidos donde no sólo se tiene la revocación de mandato sino ratificación de gabinete, plebiscito, consultas populares, entre otras, todas en su conjunto le dan una verdadera participación institucional a la sociedad en el ejercicio del poder, ese es el espíritu de la democracia directa o participativa.

Aplaudo que se empiece a incursionar por esa vertiente, no obstante si no se hace bien instrumentada y proyectada se puede revertir en un retroceso tendencioso disfrazado con un velo de democracia cuando en el fondo es el camino a una vil reelección.

Concluyo comentando que hay que asumir riesgos, México no puede seguir financiando un sistema político electoral tan oneroso y en paralelo seguir siendo una dictadura perfecta como lo refiere Mario Varga Llosa.

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