/ sábado 13 de febrero de 2021

San Valentín desde la perspectiva de Dios

“El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo.

No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia”. (1Co 13:4-7 NTV)

Cada una de las características de esta definición desafía el amor consumista, instantáneo, hedonista y frívolo que nos propone esta sociedad de amor “hollywoodense”. San Valentín nos propone que el amor es: “Un sentimiento más que una acción”, esto es, una sensación placentera del organismo, tal como cosquilleo, corazón palpitante, me sudan las manos, etc..; “algo que no requiere esfuerzo intencional”, es decir, un sentimiento que se da de manera inesperada, y que debo aprovechar cuando está; “algo que comienza bonito, pero con el tiempo se va extinguiendo”. La experiencia de la mayoría de las parejas tiene que ver con esta triste realidad. Muchos permanecen juntos por causa de los hijos, o del dinero, o de la conveniencia social, pero no del amor.

En la víspera de San Valentín te propongo ver el amor desde la perspectiva de Dios. En primer lugar, AMAR ES UN COMPROMISO. Como todos sabemos, un compromiso no puede estar supeditado a un sentimiento, pues nuestros sentimientos son cambiantes. Así es el amor de Dios. Dios nos amó tanto que Jesús se COMPROMETIO a salvarnos. Durante su vida terrena, fue tentado varias veces a abandonar su carrera hacia la muerte, sin embargo, fue su COMPROMISO lo que hizo que no abandonara. Jesús nos amó con AMOR COMPROMISO.

Pero también, AMAR ES UN COMPROMISO QUE REQUIERE ESFUERZO. Vivimos en una sociedad muy hedonista y consumista para la cual todo tipo de esfuerzo va en contra de la “felicidad”. Es por eso que hasta los spots publicitarios engañan a la gente con la idea de lo “instantáneo” y sin esfuerzo. “Adelgace mientras mira televisión y come una hamburguesa”. ¿Quién se cree eso? Sin embargo, muchos lo compran porque evidentemente lo creen. ¿A quién no le cuesta perdonar? ¿A quién no le cuesta esperar? ¿A quién no le cuesta callarse cuando es necesario?

Por último, AMAR ES UN COMPROMISO QUE REQUIERE ESFORZARNOS HASTA LAS ULTIMAS CONSECUENCIAS. Muchos son capaces de aparecer en el periódico en la sección “Sociales” festejando los 25 años de casados, aún cuando hace años duermen en camas separadas, aún cuando hace años sólo se hablan para pedirse dinero, aún cuando hace años están juntos, pero ya no hay matrimonio. Hasta las últimas consecuencias no significa “estar juntos” de cualquier forma. La voluntad de Dios para el matrimonio es que ambos lleguen a ser “una sola carne”, es decir que se fusionen en una persona, sin dejar de ser dos: Operen en unidad sin perder la individualidad. Esto sólo se logra cuando el amor en vigor es como el de 1 Corintios y no como el de San Valentín.

Fe de erratas: En el artículo anterior, en el último párrafo, quise decir “esto sucede en nuestro ámbito latino donde NO es tan fácil separar las ideas de las personas”.

leonardolombar@gmail.com

“El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo.

No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia”. (1Co 13:4-7 NTV)

Cada una de las características de esta definición desafía el amor consumista, instantáneo, hedonista y frívolo que nos propone esta sociedad de amor “hollywoodense”. San Valentín nos propone que el amor es: “Un sentimiento más que una acción”, esto es, una sensación placentera del organismo, tal como cosquilleo, corazón palpitante, me sudan las manos, etc..; “algo que no requiere esfuerzo intencional”, es decir, un sentimiento que se da de manera inesperada, y que debo aprovechar cuando está; “algo que comienza bonito, pero con el tiempo se va extinguiendo”. La experiencia de la mayoría de las parejas tiene que ver con esta triste realidad. Muchos permanecen juntos por causa de los hijos, o del dinero, o de la conveniencia social, pero no del amor.

En la víspera de San Valentín te propongo ver el amor desde la perspectiva de Dios. En primer lugar, AMAR ES UN COMPROMISO. Como todos sabemos, un compromiso no puede estar supeditado a un sentimiento, pues nuestros sentimientos son cambiantes. Así es el amor de Dios. Dios nos amó tanto que Jesús se COMPROMETIO a salvarnos. Durante su vida terrena, fue tentado varias veces a abandonar su carrera hacia la muerte, sin embargo, fue su COMPROMISO lo que hizo que no abandonara. Jesús nos amó con AMOR COMPROMISO.

Pero también, AMAR ES UN COMPROMISO QUE REQUIERE ESFUERZO. Vivimos en una sociedad muy hedonista y consumista para la cual todo tipo de esfuerzo va en contra de la “felicidad”. Es por eso que hasta los spots publicitarios engañan a la gente con la idea de lo “instantáneo” y sin esfuerzo. “Adelgace mientras mira televisión y come una hamburguesa”. ¿Quién se cree eso? Sin embargo, muchos lo compran porque evidentemente lo creen. ¿A quién no le cuesta perdonar? ¿A quién no le cuesta esperar? ¿A quién no le cuesta callarse cuando es necesario?

Por último, AMAR ES UN COMPROMISO QUE REQUIERE ESFORZARNOS HASTA LAS ULTIMAS CONSECUENCIAS. Muchos son capaces de aparecer en el periódico en la sección “Sociales” festejando los 25 años de casados, aún cuando hace años duermen en camas separadas, aún cuando hace años sólo se hablan para pedirse dinero, aún cuando hace años están juntos, pero ya no hay matrimonio. Hasta las últimas consecuencias no significa “estar juntos” de cualquier forma. La voluntad de Dios para el matrimonio es que ambos lleguen a ser “una sola carne”, es decir que se fusionen en una persona, sin dejar de ser dos: Operen en unidad sin perder la individualidad. Esto sólo se logra cuando el amor en vigor es como el de 1 Corintios y no como el de San Valentín.

Fe de erratas: En el artículo anterior, en el último párrafo, quise decir “esto sucede en nuestro ámbito latino donde NO es tan fácil separar las ideas de las personas”.

leonardolombar@gmail.com