/ martes 6 de agosto de 2019

SÍ HAY MUJERES EN DURANGO

Dolores del Río, una ilustre duranguense

Sí hay mujeres en Durango y siempre las ha habido y en todas las épocas han sobresalido en las diferentes áreas del conocimiento; una de ellas fue Dolores del Río, que fue su nombre artístico, pero en su acta de nacimiento del 3 de agosto de 1904 aparece como Dolores Asúnsolo López Negrete.

Su padre fue Jesús Leonardo Asúnsolo, ganadero y gerente bancario y su madre Antonia López Negrete; su abuelo, Felipe López Negrete Manzanera, fue propietario de la Hacienda Santa Lucía. Dolores Asúnsolo López Negrete, nacida en Durango, Dgo., murió el 11 de abril de 1983 en Estados Unidos.

Estudió en el Colegio Francés de San Cosme, escuela dirigida por monjas francesas. En 1919, en la Ciudad de México fue a ver bailar a la bailarina rusa Anna Pavlova, ahí descubrió su gusto por el baile y tomó lecciones con la respetada maestra Felipa López.

En 1921, la duranguense contrajo matrimonio con Jaime Martínez del Río, se dice que su recepción se llevó a cabo en las instalaciones de lo que hoy conocemos como “Los Pinos” pero en 1925 conoce al cineasta estadounidense Edwin Carewe, quien conoció a Dolores y a su marido. La duranguense hizo su debut en la película Joanna, dirigida por Edwin Carewe.

Dolores del Río acaba de cumplir años y por ello va nuestro modesto reconocimiento por ser una actriz, la primera de Latinoamérica que triunfó en Hollywood, ya que tuvo una destacada carrera en el cine norteamericano de los años 20s y 30s.

Esta duranguense fue considerada como una de las figuras femeninas más importantes de la época de oro del cine mexicano en los años 1940 y 1950.

Es reconocida como uno de los rostros más bellos de la industria fílmica de su época en el cine mudo, cine sonoro, teatro, televisión y radio; ella era muy versátil, en todo lo hizo muy bien.

Inició su trayectoria en Estados Unidos de Norteamérica en 1925, en la época del cine mudo y filmó películas como What Price Glory? (1926), Resurrection (1927), Ramona (1928) y Evangeline (1929).

Ya en el cine sonoro filmó cintas como Ave del paraíso (1932), Volando a Río (1933), Madame Du Barry (1934) y Journey into Fear (1943).

En 1940 Dolores regresó a México y fue la representante de la Época de Oro del cine mexicano.

Sus películas en el cine mexicano Flor Silvestre (1943), María Candelaria (1943), Las abandonadas (1944), Bugambilia (1944) y La malquerida (1949); participó además en el cine argentino y español.

En 1960, Dolores del Río regresó a Hollywood y alternó su trabajo en el cine entre mexicano y norteamericano. De 1950 a 1970 tuvo una exitosa carrera en el teatro en México; trabajó hasta 1978 y falleció en 1983.

He escuchado, tal vez usted también, que Dolores del Río no hizo nada por Durango y además se dice que como era rica pudo escapar a los estragos de la Revolución Mexicana; pero algunas biografías afirman que su familia fue perseguida por Francisco Villa por pertenecer a la clase social que odiaba el caudillo.

Se dice que Dolores y su madre escaparon de la revolución en un tren, disfrazadas como campesinas, a la Ciudad de México. La familia vivió bajo la protección de Francisco I. Madero.

En la ciudad de Durango, en la calle Hidalgo, hay una placa conmemorativa de esta destacada duranguense en la casa donde nació. La placa dice: “Dolores del Río. En la historia de la fotografía hay dos rostros perfectos: el de ella y el de Greta Garbo”.

La película Joanna fue su primer film y se estrenó a finales de 1925, y Dolores interpretó el papel de “Carlotta Da Silva”, una nebulosa vampiresa de origen entre español y brasileño, solo aparece unos cuantos minutos en el filme, pero el público estadounidense comenzó a interesarse en su carrera.

Su segundo filme fue High Steppers (1926), también dirigido por Carewe y protagonizado por Mary Astor. Dolores obtiene el segundo crédito femenino. Eventualmente, el cineasta Carl Laemmle invita Dolores a actuar en la cinta multiestelar The Whole Town’s Talkin’. Estas películas no fueron grandes éxitos, pero contribuyeron a acrecentar la popularidad de la actriz.

En su cuarto filme, Pals First (1926), Carewe le otorga a Dolores su primer papel estelar. A pesar de ser artista exclusiva de Carewe, este le permite trabajar con otros directores. Fue el filme What Price Glory? (1926), de Raoul Walsh, el que conseguirá darle el anhelado reconocimiento.

En ese mismo año es declarada ganadora del premio “WAMPAS Baby Stars” (de la Western Association of Motion Picture Advertisers), junto con otras jóvenes debutantes como Joan Crawford, Mary Astor, Janet Gaynor, Fay Wray y otras más.

En 1927, con el apoyo de la United Artists, Carewe la dirige en Resurrection, basada en la novela homónima de Leon Tolstói. Su pareja cinematográfica fue Rod La Rocque. Ante el éxito obtenido, la Fox apresura el rodaje de The Loves of Carmen, también dirigida por Walsh.

En 1928, Dolores encabeza el reparto de la cinta No Other Woman, dirigida por el holandés Lou Tellegen. Cuando la actriz Renée Adorée comenzó a manifestar síntomas de tuberculosis, Dolores fue llamada para reemplazarla en la película Tha Trail of ’98, dirigida por Clarence Brown para la Metro-Goldwyn-Mayer. La película fue un éxito y trajo favorables comentarios de la crítica.

Este es nuestro modesto homenaje a la primera duranguense que logró triunfar en Hollywood y que nació en Durango.

Dolores del Río, una ilustre duranguense

Sí hay mujeres en Durango y siempre las ha habido y en todas las épocas han sobresalido en las diferentes áreas del conocimiento; una de ellas fue Dolores del Río, que fue su nombre artístico, pero en su acta de nacimiento del 3 de agosto de 1904 aparece como Dolores Asúnsolo López Negrete.

Su padre fue Jesús Leonardo Asúnsolo, ganadero y gerente bancario y su madre Antonia López Negrete; su abuelo, Felipe López Negrete Manzanera, fue propietario de la Hacienda Santa Lucía. Dolores Asúnsolo López Negrete, nacida en Durango, Dgo., murió el 11 de abril de 1983 en Estados Unidos.

Estudió en el Colegio Francés de San Cosme, escuela dirigida por monjas francesas. En 1919, en la Ciudad de México fue a ver bailar a la bailarina rusa Anna Pavlova, ahí descubrió su gusto por el baile y tomó lecciones con la respetada maestra Felipa López.

En 1921, la duranguense contrajo matrimonio con Jaime Martínez del Río, se dice que su recepción se llevó a cabo en las instalaciones de lo que hoy conocemos como “Los Pinos” pero en 1925 conoce al cineasta estadounidense Edwin Carewe, quien conoció a Dolores y a su marido. La duranguense hizo su debut en la película Joanna, dirigida por Edwin Carewe.

Dolores del Río acaba de cumplir años y por ello va nuestro modesto reconocimiento por ser una actriz, la primera de Latinoamérica que triunfó en Hollywood, ya que tuvo una destacada carrera en el cine norteamericano de los años 20s y 30s.

Esta duranguense fue considerada como una de las figuras femeninas más importantes de la época de oro del cine mexicano en los años 1940 y 1950.

Es reconocida como uno de los rostros más bellos de la industria fílmica de su época en el cine mudo, cine sonoro, teatro, televisión y radio; ella era muy versátil, en todo lo hizo muy bien.

Inició su trayectoria en Estados Unidos de Norteamérica en 1925, en la época del cine mudo y filmó películas como What Price Glory? (1926), Resurrection (1927), Ramona (1928) y Evangeline (1929).

Ya en el cine sonoro filmó cintas como Ave del paraíso (1932), Volando a Río (1933), Madame Du Barry (1934) y Journey into Fear (1943).

En 1940 Dolores regresó a México y fue la representante de la Época de Oro del cine mexicano.

Sus películas en el cine mexicano Flor Silvestre (1943), María Candelaria (1943), Las abandonadas (1944), Bugambilia (1944) y La malquerida (1949); participó además en el cine argentino y español.

En 1960, Dolores del Río regresó a Hollywood y alternó su trabajo en el cine entre mexicano y norteamericano. De 1950 a 1970 tuvo una exitosa carrera en el teatro en México; trabajó hasta 1978 y falleció en 1983.

He escuchado, tal vez usted también, que Dolores del Río no hizo nada por Durango y además se dice que como era rica pudo escapar a los estragos de la Revolución Mexicana; pero algunas biografías afirman que su familia fue perseguida por Francisco Villa por pertenecer a la clase social que odiaba el caudillo.

Se dice que Dolores y su madre escaparon de la revolución en un tren, disfrazadas como campesinas, a la Ciudad de México. La familia vivió bajo la protección de Francisco I. Madero.

En la ciudad de Durango, en la calle Hidalgo, hay una placa conmemorativa de esta destacada duranguense en la casa donde nació. La placa dice: “Dolores del Río. En la historia de la fotografía hay dos rostros perfectos: el de ella y el de Greta Garbo”.

La película Joanna fue su primer film y se estrenó a finales de 1925, y Dolores interpretó el papel de “Carlotta Da Silva”, una nebulosa vampiresa de origen entre español y brasileño, solo aparece unos cuantos minutos en el filme, pero el público estadounidense comenzó a interesarse en su carrera.

Su segundo filme fue High Steppers (1926), también dirigido por Carewe y protagonizado por Mary Astor. Dolores obtiene el segundo crédito femenino. Eventualmente, el cineasta Carl Laemmle invita Dolores a actuar en la cinta multiestelar The Whole Town’s Talkin’. Estas películas no fueron grandes éxitos, pero contribuyeron a acrecentar la popularidad de la actriz.

En su cuarto filme, Pals First (1926), Carewe le otorga a Dolores su primer papel estelar. A pesar de ser artista exclusiva de Carewe, este le permite trabajar con otros directores. Fue el filme What Price Glory? (1926), de Raoul Walsh, el que conseguirá darle el anhelado reconocimiento.

En ese mismo año es declarada ganadora del premio “WAMPAS Baby Stars” (de la Western Association of Motion Picture Advertisers), junto con otras jóvenes debutantes como Joan Crawford, Mary Astor, Janet Gaynor, Fay Wray y otras más.

En 1927, con el apoyo de la United Artists, Carewe la dirige en Resurrection, basada en la novela homónima de Leon Tolstói. Su pareja cinematográfica fue Rod La Rocque. Ante el éxito obtenido, la Fox apresura el rodaje de The Loves of Carmen, también dirigida por Walsh.

En 1928, Dolores encabeza el reparto de la cinta No Other Woman, dirigida por el holandés Lou Tellegen. Cuando la actriz Renée Adorée comenzó a manifestar síntomas de tuberculosis, Dolores fue llamada para reemplazarla en la película Tha Trail of ’98, dirigida por Clarence Brown para la Metro-Goldwyn-Mayer. La película fue un éxito y trajo favorables comentarios de la crítica.

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