/ miércoles 13 de enero de 2021

Sí hay mujeres en Durango

Olvidados los grupos de ayuda mutua


También, olvidadas de las medidas de prevención del Covid-19 las trabajadoras sexuales.

El trabajo sexual es la actividad que realiza la persona que cobra por mantener relaciones íntimas con otros individuos. Se constituye como delito de trata cuando la persona es obligada a realizar esta actividad.

Los grupos de ayuda mutua son espacios en los cuales se reúnen personas que comparten un mismo problema para superar o mejorar su situación. Algunos ejemplos son AA, Al-anón y Aleteen, entre otros que se crean para hacer frente a una enfermedad crónica, y otros que buscan superar una.

Durante los 11 meses que lleva de presencia en México la pandemia de Covid-19 se han emitido medidas de protección para toda la población y específicamente para diversos sectores; ojalá y el comercio sexual y los grupos de ayuda mutua hayan sido considerados pero que yo esté enterada no se han mencionado.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la ciudad de México (Copred) realizó una encuesta recientemente y en ella visibiliza las diversas vulneraciones que sufren las personas que se dedican al trabajo sexual, dentro de ellas la falta de atención a su salud y el no acceso a una vida libre de violencia.

La pandemia ha vulnerado a todas las mujeres; en el caso de las trabajadoras sexuales, la falta de clientes por la pérdida de empleos y por el miedo al contagio las ha empobrecido aún más y desde luego también están más expuestas al contagio del virus, dada la naturaleza de su trabajo.

Las trabajadoras sexuales han sido vulneradas en sus derechos desde antes de la Covid-19 pero la presencia del virus ha recrudecido aún más estas violaciones a sus derechos humanos y además, constantemente se enfrentan a violencias por parte de los clientes, de personas que pasan por sus puntos de trabajo, vecinos y algunas autoridades.

Mónica Salazar, directora de la colectiva contra la trata de personas, también se ocupa de la defensa de las mujeres que se dedican al comercio sexual, ya que, recuerde que este delito, el de trata de personas, está en algunos casos relacionado con el trabajo sexual.

La activista Mónica ha puesto manos al asunto de la protección de las trabajadoras sexuales y ese tema afirma que “va a ser una de las poblaciones en mayor desventaja y es necesario organizarnos junto con ellas y poder establecer días y lineamientos claros para que se minimice el riesgo, no nada más de contagio sino de en qué condiciones de precariedad van a terminar”.

Olvidados los grupos de ayuda mutua


También, olvidadas de las medidas de prevención del Covid-19 las trabajadoras sexuales.

El trabajo sexual es la actividad que realiza la persona que cobra por mantener relaciones íntimas con otros individuos. Se constituye como delito de trata cuando la persona es obligada a realizar esta actividad.

Los grupos de ayuda mutua son espacios en los cuales se reúnen personas que comparten un mismo problema para superar o mejorar su situación. Algunos ejemplos son AA, Al-anón y Aleteen, entre otros que se crean para hacer frente a una enfermedad crónica, y otros que buscan superar una.

Durante los 11 meses que lleva de presencia en México la pandemia de Covid-19 se han emitido medidas de protección para toda la población y específicamente para diversos sectores; ojalá y el comercio sexual y los grupos de ayuda mutua hayan sido considerados pero que yo esté enterada no se han mencionado.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la ciudad de México (Copred) realizó una encuesta recientemente y en ella visibiliza las diversas vulneraciones que sufren las personas que se dedican al trabajo sexual, dentro de ellas la falta de atención a su salud y el no acceso a una vida libre de violencia.

La pandemia ha vulnerado a todas las mujeres; en el caso de las trabajadoras sexuales, la falta de clientes por la pérdida de empleos y por el miedo al contagio las ha empobrecido aún más y desde luego también están más expuestas al contagio del virus, dada la naturaleza de su trabajo.

Las trabajadoras sexuales han sido vulneradas en sus derechos desde antes de la Covid-19 pero la presencia del virus ha recrudecido aún más estas violaciones a sus derechos humanos y además, constantemente se enfrentan a violencias por parte de los clientes, de personas que pasan por sus puntos de trabajo, vecinos y algunas autoridades.

Mónica Salazar, directora de la colectiva contra la trata de personas, también se ocupa de la defensa de las mujeres que se dedican al comercio sexual, ya que, recuerde que este delito, el de trata de personas, está en algunos casos relacionado con el trabajo sexual.

La activista Mónica ha puesto manos al asunto de la protección de las trabajadoras sexuales y ese tema afirma que “va a ser una de las poblaciones en mayor desventaja y es necesario organizarnos junto con ellas y poder establecer días y lineamientos claros para que se minimice el riesgo, no nada más de contagio sino de en qué condiciones de precariedad van a terminar”.