/ sábado 20 de febrero de 2021

Siempre enamorados

Contrario a lo que muchos piensan, el enamoramiento no es invención de Cupido o San Valentín.

La capacidad que tienen el hombre y la mujer de experimentar esas sensaciones, sentimientos y pasiones; causantes al mismo tiempo de tanta felicidad como desdicha, es una idea de Dios. Les comparto un fragmento del segundo poema del Cantar de los Cantares, un libro que exalta el amor romántico y que se encuentra en la Biblia:

Mi amante me dijo: «¡Levántate, amada mía! ¡Ven conmigo, mi bella mujer! Mira, el invierno se acabó y las lluvias ya pasaron. Las flores están brotando, ha llegado la temporada de los pájaros cantores; y el arrullo de las tórtolas llena el aire. Las higueras comienzan a formar su fruto, y las vides fragantes están en flor». (Cantares 2.10-13ª).

Si leemos todo el poema podemos distinguir cuatro (4) secretos para estar siempre enamorados:

(1) “Admiración”. Imperiosamente, en toda relación amorosa sana, debe haber “algo” de admiración por el otro, y no sólo de ella hacia él, sino también a la inversa. Si se pierde la admiración mutua, se socava el respeto y entonces es imposible que haya amor.

(2) “Iniciativa”. Cuando el hombre pierde la actitud de tomar la iniciativa en el matrimonio, éste se derrumba. Ahora bien, aunque por diseño tiene mayor responsabilidad, la mujer también necesita desarrollar esta capacidad. Necesitamos derribar los mitos y romper con los estereotipos del ayer que tan mal le hicieron a la relación conyugal.

(3) “Diligencia”, porque son las pequeñas “zorras”, aquellos males invisibles a primera vista que van erosionando el matrimonio y terminan por acabarlo. Generalmente pensamos en: adulterio, fornicación, lascivia, lujuria, etc.. Pero yo creo que son más sutiles: Falta de comunicación; desidia; rutina; palabras de desaliento; descuido en la apariencia, etc..

(4) “Pasión”. Una de las cosas más bellas de estas canciones es que tanto el novio como la novia se buscan y se piropean recíprocamente. La audacia de la persecución y la voluntad de no deja ir al novio son pruebas de un amor apasionado. El novio termina este canto con un ruego que suena más a conjuro: “no desveléis al amor hasta que le plazca”. El amor necesita sus tiempos, no se puede forzar.

El Cantar de los Cantares es un libro que los judíos leían en la Pascua. Es un canto al único tipo de amor que puede sostener el nuestro: El amor de Dios manifestado en Cristo Jesús muriendo en la cruz por nuestros pecados, redimiendo el amor entre el hombre y la mujer, amor que Dios había creado puro y que sólo puede disfrutarse de ese modo con su bendición. Conocer y ser transformados por ese amor, es el secreto para estar “siempre enamorados”.

Contrario a lo que muchos piensan, el enamoramiento no es invención de Cupido o San Valentín.

La capacidad que tienen el hombre y la mujer de experimentar esas sensaciones, sentimientos y pasiones; causantes al mismo tiempo de tanta felicidad como desdicha, es una idea de Dios. Les comparto un fragmento del segundo poema del Cantar de los Cantares, un libro que exalta el amor romántico y que se encuentra en la Biblia:

Mi amante me dijo: «¡Levántate, amada mía! ¡Ven conmigo, mi bella mujer! Mira, el invierno se acabó y las lluvias ya pasaron. Las flores están brotando, ha llegado la temporada de los pájaros cantores; y el arrullo de las tórtolas llena el aire. Las higueras comienzan a formar su fruto, y las vides fragantes están en flor». (Cantares 2.10-13ª).

Si leemos todo el poema podemos distinguir cuatro (4) secretos para estar siempre enamorados:

(1) “Admiración”. Imperiosamente, en toda relación amorosa sana, debe haber “algo” de admiración por el otro, y no sólo de ella hacia él, sino también a la inversa. Si se pierde la admiración mutua, se socava el respeto y entonces es imposible que haya amor.

(2) “Iniciativa”. Cuando el hombre pierde la actitud de tomar la iniciativa en el matrimonio, éste se derrumba. Ahora bien, aunque por diseño tiene mayor responsabilidad, la mujer también necesita desarrollar esta capacidad. Necesitamos derribar los mitos y romper con los estereotipos del ayer que tan mal le hicieron a la relación conyugal.

(3) “Diligencia”, porque son las pequeñas “zorras”, aquellos males invisibles a primera vista que van erosionando el matrimonio y terminan por acabarlo. Generalmente pensamos en: adulterio, fornicación, lascivia, lujuria, etc.. Pero yo creo que son más sutiles: Falta de comunicación; desidia; rutina; palabras de desaliento; descuido en la apariencia, etc..

(4) “Pasión”. Una de las cosas más bellas de estas canciones es que tanto el novio como la novia se buscan y se piropean recíprocamente. La audacia de la persecución y la voluntad de no deja ir al novio son pruebas de un amor apasionado. El novio termina este canto con un ruego que suena más a conjuro: “no desveléis al amor hasta que le plazca”. El amor necesita sus tiempos, no se puede forzar.

El Cantar de los Cantares es un libro que los judíos leían en la Pascua. Es un canto al único tipo de amor que puede sostener el nuestro: El amor de Dios manifestado en Cristo Jesús muriendo en la cruz por nuestros pecados, redimiendo el amor entre el hombre y la mujer, amor que Dios había creado puro y que sólo puede disfrutarse de ese modo con su bendición. Conocer y ser transformados por ese amor, es el secreto para estar “siempre enamorados”.