/ domingo 17 de octubre de 2021

Sin voluntad política, no se ejerce el poder

Dicen que la voluntad mueve montañas, y ha de ser cierto, porque algo similar sucedió en La Laguna. Desde el reparto agrario, cuando fue presidente de la República el general Lázaro Cárdenas del Río, esta región se convirtió en un bastión de la izquierda en el norte de México. Por esa razón, siendo candidato a la presidencia el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, revivió la política de izquierda de los habitantes de La Laguna tanto de Durango como de Coahuila. Y si no ha sido porque “se cayó el sistema” desde esos años, se pudieron sentar las bases para la transformación del sistema político mexicano. Pudo más el fraude que hicieron el PRI y el PAN, y desde entonces comenzó el amasiato político entre esos dos partidos.

Dese 1938, La Laguna no había vivido otro acontecimiento histórico como pasó hace unos días al aprobarse el proyecto agua para la Laguna. Esta obra tendrá, sin duda, un enorme impacto social para la región, como lo fue en su momento el reparto de tierras a los campesinos.

Durante décadas, presidentes iban y venían, pero la voz de los habitantes en contra de empresas como Peñoles, que han sido fuentes de intoxicación de arsénico, nunca fueron escuchadas. Eso sí, promesas incumplidas de los gobernantes en turno nunca faltaron, y como dice el refrán: el prometer no empobrece, dar es lo que aniquila.

Si Lázaro Cárdenas dejó historia en la Laguna, Andrés Manuel López Obrador también está por escribirla, cuando se haga realidad ese sueño de los laguneros: consumir en un futuro aguas sin productos tóxicos, y de paso haber logrado el derecho humano al agua como lo establecen la Constitución y los tratados internacionales.

Claro que este proyecto no fue nada sencillo. Hubo muchos que se opusieron, empresarios y políticos muy conocidos en la región, a tal grado que de manera perversa utilizaron para sus fines a organizaciones ambientalistas de la sociedad civil y ejidatarios para impedir que se realizara el proyecto Agua Saludable para La Laguna. Como dijo José Alfredo Jiménez: los mariachis callaron.

Los opositores de AMLO se quedaron sin argumentos por este proyecto. Ejercer el poder desgasta, se comenten muchos errores, y, después de todo, un presidente o un gobernador son personas como nosotros, con virtudes y defectos, que se reflejan en la frase de Daniel Cossío Villegas: El estilo personal de gobernar. Pero también es cierto que todo lo que sucede en este país es la lucha por el poder y “la disputa por la nación”.

Hablando de mujeres y traiciones, si Andrés Manuel utilizó su poder y voluntad política para dicho proyecto, el gobernador José Rosas Aispuro demostró que tiene oficio para operar la propuesta del presidente de la República. Y antes de la visita presidencial, ya tenía todo planchado como, por ejemplo, el desistimiento de los amparos en contra del proyecto. Juntó a los actores políticos y empresariales, les hizo ver lo que estaba en juego: la salud y la vida de más de un millón de personas, lo mismo el futuro de las generaciones que vienen.

Ya era tiempo de pensar en resolver los problemas del agua y no esperar, como siempre sucede, a cuando el agua está hasta el cuello y ya no hay solución. Esto se resolvió gracias a que hubo voluntad política del gobierno federal y del estatal.

Como dice la canción: está pendiente una boda. También los habitantes de nuestra callada y tranquila ciudad colonial tenemos el derecho humano al agua. Poco se habla sobre este tema, si no le damos solución al asunto del agua para consumo humano, mañana estaremos en una situación grave.

La solución consiste en hacer realidad el proyecto de muchos años: La presa Tunal II. En lugar de estar perdiendo el tiempo con quien será la próxima gobernadora o gobernador, o gestionar de manera demagógica recursos para apoyar a “ya sabes quién”, todos los diputados federales, senadores y el propio gobernador, podrían aplicarse para conseguir los 3 mil millones que se requieren para la presa Tunal II.

Dicen que la voluntad mueve montañas, y ha de ser cierto, porque algo similar sucedió en La Laguna. Desde el reparto agrario, cuando fue presidente de la República el general Lázaro Cárdenas del Río, esta región se convirtió en un bastión de la izquierda en el norte de México. Por esa razón, siendo candidato a la presidencia el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, revivió la política de izquierda de los habitantes de La Laguna tanto de Durango como de Coahuila. Y si no ha sido porque “se cayó el sistema” desde esos años, se pudieron sentar las bases para la transformación del sistema político mexicano. Pudo más el fraude que hicieron el PRI y el PAN, y desde entonces comenzó el amasiato político entre esos dos partidos.

Dese 1938, La Laguna no había vivido otro acontecimiento histórico como pasó hace unos días al aprobarse el proyecto agua para la Laguna. Esta obra tendrá, sin duda, un enorme impacto social para la región, como lo fue en su momento el reparto de tierras a los campesinos.

Durante décadas, presidentes iban y venían, pero la voz de los habitantes en contra de empresas como Peñoles, que han sido fuentes de intoxicación de arsénico, nunca fueron escuchadas. Eso sí, promesas incumplidas de los gobernantes en turno nunca faltaron, y como dice el refrán: el prometer no empobrece, dar es lo que aniquila.

Si Lázaro Cárdenas dejó historia en la Laguna, Andrés Manuel López Obrador también está por escribirla, cuando se haga realidad ese sueño de los laguneros: consumir en un futuro aguas sin productos tóxicos, y de paso haber logrado el derecho humano al agua como lo establecen la Constitución y los tratados internacionales.

Claro que este proyecto no fue nada sencillo. Hubo muchos que se opusieron, empresarios y políticos muy conocidos en la región, a tal grado que de manera perversa utilizaron para sus fines a organizaciones ambientalistas de la sociedad civil y ejidatarios para impedir que se realizara el proyecto Agua Saludable para La Laguna. Como dijo José Alfredo Jiménez: los mariachis callaron.

Los opositores de AMLO se quedaron sin argumentos por este proyecto. Ejercer el poder desgasta, se comenten muchos errores, y, después de todo, un presidente o un gobernador son personas como nosotros, con virtudes y defectos, que se reflejan en la frase de Daniel Cossío Villegas: El estilo personal de gobernar. Pero también es cierto que todo lo que sucede en este país es la lucha por el poder y “la disputa por la nación”.

Hablando de mujeres y traiciones, si Andrés Manuel utilizó su poder y voluntad política para dicho proyecto, el gobernador José Rosas Aispuro demostró que tiene oficio para operar la propuesta del presidente de la República. Y antes de la visita presidencial, ya tenía todo planchado como, por ejemplo, el desistimiento de los amparos en contra del proyecto. Juntó a los actores políticos y empresariales, les hizo ver lo que estaba en juego: la salud y la vida de más de un millón de personas, lo mismo el futuro de las generaciones que vienen.

Ya era tiempo de pensar en resolver los problemas del agua y no esperar, como siempre sucede, a cuando el agua está hasta el cuello y ya no hay solución. Esto se resolvió gracias a que hubo voluntad política del gobierno federal y del estatal.

Como dice la canción: está pendiente una boda. También los habitantes de nuestra callada y tranquila ciudad colonial tenemos el derecho humano al agua. Poco se habla sobre este tema, si no le damos solución al asunto del agua para consumo humano, mañana estaremos en una situación grave.

La solución consiste en hacer realidad el proyecto de muchos años: La presa Tunal II. En lugar de estar perdiendo el tiempo con quien será la próxima gobernadora o gobernador, o gestionar de manera demagógica recursos para apoyar a “ya sabes quién”, todos los diputados federales, senadores y el propio gobernador, podrían aplicarse para conseguir los 3 mil millones que se requieren para la presa Tunal II.