/ domingo 3 de mayo de 2020

Tal cual


El otro brote

Derivado de la crisis sanitaria y económica ya se desató el brote del desempleo. Este tan sólo en Estados Unidos, se contabiliza en 30 millones; en México ya se acaricia el millón y en Durango según Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) en el primer trimestre se cerró con un 4% de desocupación, lo que significa que más de 32 mil personas no consiguen emplearse y en ese contexto la Coparmex local, contabiliza la pérdida de 4 mil plazas y lo que sigue en cascada.

Es oportuno plantear qué hacer para, si no revertir, por lo menos contener la propagación de tal brote: 1. De entrada, critico el Plan Nacional de Emergencia Económica, el cual contempla como eje rector una propuesta de austeridad por parte del Ejecutivo Federal, misma que es más política que técnica; para empezar en mucho jurídicamente es inviable, a razón que no se le puede bajar los sueldos ni prestaciones a un servidor público, eso lo contempla la Constitución. Ahora, plasmarlo como voluntario representa una pifia oportunista. Hasta aquí con el análisis de tal inviable y limitado plan de rescate.

2. Pretender reactivar la economía y por ende generar empleos mediante programas sociales y proyectos de inversión “emblemáticos” no sólo no cumplirá, sino será contraproducente, ya que los programas sociales son apoyos económicos, no empleos; los primeros no están dentro del esquema de la riqueza distributiva, aunque en su momento sirven para paliar necesidades sociales pero también generan vicios. Si hay duda ahí está el programa “Sembrando Vida” donde según el diputado local José Rocha, ahora la gente del campo ya no quiere trabajar la tierra ya que le es más fácil y cómodo sólo estirar la mano para recibir 5 mil pesos. En cuanto a obras públicas con financiamiento del erario, como el aeropuerto de Santa Lucía, entre otras polémicas y rechazadas, tales a primera instancia, sí representan derrama económica pero una vez consolidadas se convierten en un nido de corrupción e ineficiencia bajo la lógica “lo que es de todos, no es de nadie”. Ese capítulo en el pasado (paraestatales) fue un rotundo fracaso y el aferrarse significa volver al modelo económico estatista. ¡AMLO sabe que con el control de la chequera se controla el poder!, y al parecer va por todo al quererse servir “con la cuchara grande”, para muestra, ahí está la inoportuna e innecesaria iniciativa de reformas a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria “dizque” para atender la emergencia económica y sanitaria, aclarando que esta ya está plasmada en la Carta Magna y debidamente reglamentada. Al parecer el Ejecutivo Federal con tal despropósito deja entrever sus “apetitos autoritarios”.

3. Que todos los niveles de gobierno flexibilicen su esquema recaudatorio otorgando facilidades en cuanto a menores tasas y amplíen los periodos de pago. Con esta medida se ayuda a las empresas y por ende a sus plantillas laborales. 4. Aplicar la medida del salario solidario el cual consiste en preservar íntegramente los salarios que van de 1 a 3 salarios mínimos, lo que representaría que el gobierno aportara el 50% y la empresa la otra mitad, mientras que los empleados que obtengan por encima de tal cantidad acordarían recibir una proporción menor del ingreso. 5. Que los 3 niveles de gobierno paguen puntualmente a sus proveedores para efecto que estos se puedan financiar y así sortear la coyuntura crítica.

Las observaciones y medidas planteadas en su conjunto representan ciertos recursos para atenuar la crisis y así evitar que más empresas cierren y el punto a destacar es que muchas difícilmente podrán reabrir y con ello es donde se va a empezar a cuantificar el verdadero daño a la economía.

Entrando al terreno de las conclusiones, el Gobierno Federal no debe pretender convertirse en el motor económico, sino en el facilitador de las condiciones propicias para que se den las inversiones y a través de estas se genere la riqueza distributiva (consumo, empleos, tributación, etc.). Desgraciadamente, al parecer la actual administración de la 4T no sólo subestima sino descalifica la inversión privada, derivado de ello tanto la extranjera como nacional ya no encuentran las condiciones óptimas para invertir (el fantasma de la desconfianza surge y se mantiene presente, desde la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco), todo esto se traduce en que no haya inversión productiva con sus negativas consecuencias, lo que hace preguntar ¿de dónde sacará recursos AMLO para financiar sus proyectos y sus programas “sociales”? La economía mexicana de seguir por las coordenadas planteadas, no sólo pudiera naufragar sino hundirse.


NOTAS CORTAS NO TAN CORTAS

• Siguiendo por el hilo conductor del desempleo, según el titular de la Secretaría del Trabajo del Estado, Israel Soto Peña, en tan sólo dos semanas se han dado mil casos de despidos injustificados (empresas sin liquidez por Covid y por “el sereno”). ¿Tendrán justificación? Desafortunadas declaraciones del citado pero se entienden porque él es político, cuando lo que se requiere y en estas críticas circunstancias es un técnico (con capacidad y experiencia).

• Y ya que hablé de proveedores, que los regidores de la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento capitalino aprobaron el informe financiero (enero-febrero) destacando que la deuda a estos -¡ésta perversa e irresponsablemente heredada!-, disminuyó de 159 millones (techo histórico) a 125 millones, esto según la directora de Finanzas, Erika Ruiz, (¿y qué quiere?, ¿que le aplaudamos?). Esa exorbitante deuda es producto de la mala y corrupta administración pasada y ahora la debemos los capitalinos y la pagaremos con impuestos, malos servicios y precariedades, cuando los que la debieran pagar son los representantes del Ayuntamiento anterior.

• Quédate en casa. Qué poca que se hayan reportado más de 100 festejos en diversos puntos de la mancha urbana capitalina cuando estamos en plena fase 3, lo que significa el contagio comunitario del Covid-19 (acción-reacción); de seguir con el folklore y desatendiendo socialmente las medidas sanitarias demandadas, al final todos pagaremos las consecuencias por activar el círculo negativo: más contagiados, más confinamiento, más crisis económica, etc., etc.


El otro brote

Derivado de la crisis sanitaria y económica ya se desató el brote del desempleo. Este tan sólo en Estados Unidos, se contabiliza en 30 millones; en México ya se acaricia el millón y en Durango según Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) en el primer trimestre se cerró con un 4% de desocupación, lo que significa que más de 32 mil personas no consiguen emplearse y en ese contexto la Coparmex local, contabiliza la pérdida de 4 mil plazas y lo que sigue en cascada.

Es oportuno plantear qué hacer para, si no revertir, por lo menos contener la propagación de tal brote: 1. De entrada, critico el Plan Nacional de Emergencia Económica, el cual contempla como eje rector una propuesta de austeridad por parte del Ejecutivo Federal, misma que es más política que técnica; para empezar en mucho jurídicamente es inviable, a razón que no se le puede bajar los sueldos ni prestaciones a un servidor público, eso lo contempla la Constitución. Ahora, plasmarlo como voluntario representa una pifia oportunista. Hasta aquí con el análisis de tal inviable y limitado plan de rescate.

2. Pretender reactivar la economía y por ende generar empleos mediante programas sociales y proyectos de inversión “emblemáticos” no sólo no cumplirá, sino será contraproducente, ya que los programas sociales son apoyos económicos, no empleos; los primeros no están dentro del esquema de la riqueza distributiva, aunque en su momento sirven para paliar necesidades sociales pero también generan vicios. Si hay duda ahí está el programa “Sembrando Vida” donde según el diputado local José Rocha, ahora la gente del campo ya no quiere trabajar la tierra ya que le es más fácil y cómodo sólo estirar la mano para recibir 5 mil pesos. En cuanto a obras públicas con financiamiento del erario, como el aeropuerto de Santa Lucía, entre otras polémicas y rechazadas, tales a primera instancia, sí representan derrama económica pero una vez consolidadas se convierten en un nido de corrupción e ineficiencia bajo la lógica “lo que es de todos, no es de nadie”. Ese capítulo en el pasado (paraestatales) fue un rotundo fracaso y el aferrarse significa volver al modelo económico estatista. ¡AMLO sabe que con el control de la chequera se controla el poder!, y al parecer va por todo al quererse servir “con la cuchara grande”, para muestra, ahí está la inoportuna e innecesaria iniciativa de reformas a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria “dizque” para atender la emergencia económica y sanitaria, aclarando que esta ya está plasmada en la Carta Magna y debidamente reglamentada. Al parecer el Ejecutivo Federal con tal despropósito deja entrever sus “apetitos autoritarios”.

3. Que todos los niveles de gobierno flexibilicen su esquema recaudatorio otorgando facilidades en cuanto a menores tasas y amplíen los periodos de pago. Con esta medida se ayuda a las empresas y por ende a sus plantillas laborales. 4. Aplicar la medida del salario solidario el cual consiste en preservar íntegramente los salarios que van de 1 a 3 salarios mínimos, lo que representaría que el gobierno aportara el 50% y la empresa la otra mitad, mientras que los empleados que obtengan por encima de tal cantidad acordarían recibir una proporción menor del ingreso. 5. Que los 3 niveles de gobierno paguen puntualmente a sus proveedores para efecto que estos se puedan financiar y así sortear la coyuntura crítica.

Las observaciones y medidas planteadas en su conjunto representan ciertos recursos para atenuar la crisis y así evitar que más empresas cierren y el punto a destacar es que muchas difícilmente podrán reabrir y con ello es donde se va a empezar a cuantificar el verdadero daño a la economía.

Entrando al terreno de las conclusiones, el Gobierno Federal no debe pretender convertirse en el motor económico, sino en el facilitador de las condiciones propicias para que se den las inversiones y a través de estas se genere la riqueza distributiva (consumo, empleos, tributación, etc.). Desgraciadamente, al parecer la actual administración de la 4T no sólo subestima sino descalifica la inversión privada, derivado de ello tanto la extranjera como nacional ya no encuentran las condiciones óptimas para invertir (el fantasma de la desconfianza surge y se mantiene presente, desde la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco), todo esto se traduce en que no haya inversión productiva con sus negativas consecuencias, lo que hace preguntar ¿de dónde sacará recursos AMLO para financiar sus proyectos y sus programas “sociales”? La economía mexicana de seguir por las coordenadas planteadas, no sólo pudiera naufragar sino hundirse.


NOTAS CORTAS NO TAN CORTAS

• Siguiendo por el hilo conductor del desempleo, según el titular de la Secretaría del Trabajo del Estado, Israel Soto Peña, en tan sólo dos semanas se han dado mil casos de despidos injustificados (empresas sin liquidez por Covid y por “el sereno”). ¿Tendrán justificación? Desafortunadas declaraciones del citado pero se entienden porque él es político, cuando lo que se requiere y en estas críticas circunstancias es un técnico (con capacidad y experiencia).

• Y ya que hablé de proveedores, que los regidores de la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento capitalino aprobaron el informe financiero (enero-febrero) destacando que la deuda a estos -¡ésta perversa e irresponsablemente heredada!-, disminuyó de 159 millones (techo histórico) a 125 millones, esto según la directora de Finanzas, Erika Ruiz, (¿y qué quiere?, ¿que le aplaudamos?). Esa exorbitante deuda es producto de la mala y corrupta administración pasada y ahora la debemos los capitalinos y la pagaremos con impuestos, malos servicios y precariedades, cuando los que la debieran pagar son los representantes del Ayuntamiento anterior.

• Quédate en casa. Qué poca que se hayan reportado más de 100 festejos en diversos puntos de la mancha urbana capitalina cuando estamos en plena fase 3, lo que significa el contagio comunitario del Covid-19 (acción-reacción); de seguir con el folklore y desatendiendo socialmente las medidas sanitarias demandadas, al final todos pagaremos las consecuencias por activar el círculo negativo: más contagiados, más confinamiento, más crisis económica, etc., etc.

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