/ viernes 27 de marzo de 2020

Temas de república

Covid-19: Un antes y un después para AMLO

Si el día de hoy fuera el 27 de marzo de 2030, y se escribiera sobre el virus que paralizó al mundo diez años antes, creo que se escribiría algo como esto:

Eran las fiestas decembrinas del año 2019, en la ciudad China de Wuhan, un científico local (que a la postre murió víctima del virus), descubrió la mutación del llamado coronavirus en varios pacientes del nosocomio donde trabajaba, primeramente en uno al que se le asociaba con murciélagos regularmente y el doctor lo hizo del conocimiento de sus superiores en el hospital, pero como siempre, el burocratismo y los intereses económicos trataron de barrer con la noticia, desafortunadamente fue demasiado tarde, el virus ya se encontraba libre y en tránsito por toda la ciudad.

Solamente Rusia prestó atención al evento que apenas y salió en las noticias regionales, sin embargo, los servicios de inteligencia rusos comenzaron a operar de inmediato con miras al cierre de sus fronteras, lo que a la postre les valdría ser la nación menos infectada y con menos decesos, a pesar de mantener una evidente cercanía con China, país que rebasó los 80 mil contagiados y 4 mil fallecidos por esta epidemia, mientras que Italia superó la cifra de muertes en 4 mil decesos, llegando a ocho mil y España alcanzó la de los 40 mil contagios, toda Europa se paralizó, Estados Unidos suspendió sus vuelos de entrada y salida hacia el viejo continente, aunque ya demasiado tarde también, tan sólo en New York, para estas fechas de hace 10 años, se contabilizaban más de 100 fallecidos a causa de la pandemia, Canadá cerró sus fronteras, Cuba, Chile y Argentina tomaron sus precauciones, a pesar de lo cual, 199 países se contagiaron del virus, solamente México mantuvo su política de puertas abiertas hasta el último momento, hasta que la Organización Mundial de la Salud salió a sugerir que el Gobierno de México debía tomar en serio la propagación del Covid-19.

Hoy es 27 de marzo pero de 2020, actualmente México se encuentra en la fase dos del protocolo para controlar al coronavirus, sin embargo, en el mapa interactivo de la Organización Mundial de la Salud aparecemos prácticamente libres de la pandemia, con solo 6 decesos por esta causa, a pesar de ser un país con casi 130 millones de habitantes, solo 390 de los 463 mil 397 casos confirmados, quizá porque tenemos una infraestructura de salud tan eficiente y confiable, tan eficaz y acertada, tan ágil y tan efectiva, que a la par de Rusia, somos los países menos infectados, con la enorme diferencia de que Rusia tiene cerradas sus fronteras desde el 11 de enero próximo anterior y nosotros somos tan hingones que ni siquiera hemos cerrado nuestras fronteras, incluso estando en etapa dos de la contingencia.

La realidad es que el Gobierno de la Cuarta Transformación de nuestro flamante presidente López Obrador ha querido esconder los casos, nos ha tratado de engañar a todos, incluyendo a la Organización Mundial de la Salud, para evitar un colapso económico, pero la realidad es otra, no es influenza sino el coronavirus lo que está enfermando a México.

Si lo que dicen los expertos de China es cierto, de que las muertes por el virus se cuentan 100 por cada millón de habitantes (en promedio), eso significaría que tan solo en la CDMX han fallecido 1,400 personas al día de hoy y eso implicaría que en Durango habrá aproximadamente 100 casos (hoy se reconocen 6 y un fallecido por Covid-19).

No cabe duda de que la pandemia será un antes y un después para AMLO, su aprobación ya venía en caída libre desde que se le ocurrió la brillante idea de cancelar el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, echando al bote de la basura cerca de 1,500 millones de dólares que se tenían invertidos en la obra, situación que ocasionó que todos los inversionistas (nacionales e internacionales) pusieran a México en alerta roja, luego vino lo de la barrabasada de la rifa del avión presidencial, el caso es que al día de hoy, Andrés Manuel López Obrador ha perdido cerca de 26 puntos en su popularidad (de acuerdo con la mayoría de las casas encuestadoras) y eso para un presidente populista como López Obrador es –créame– una verdadera desgracia.

Y es que –amable lector(a)- el manejo de la epidemia evidenció no sólo ante los ojos de México, sino ante el mundo, a un presidente estupefacto, incluso incapaz, ignorante, bobo, cínico, con un gobierno de mofa, sordo, ciego, paralítico y paranoico, pero además insulso, desorientado, sobre todo mentiroso, que cada mañana inventa cifras a su favor ante la falta de resultados (aun contra las cifras de organismos internacionales).

Qué vergüenza me dio observar a cientos de líderes de opinión en todo el mundo mofarse del presidente de México porque sugirió ser inmune al coronavirus, al presentarse a uno de sus mítines de colonia (porque no se pueden calificar de otra cosa), y morder (no besar) a una niña en la mejilla, abrazando y besando a todas y todos sus feligreses, diciendo que el coronavirus era otro invento (antes no dijo que de los conservadores) y que a México nunca llegaría si contábamos con una estampita de la Virgen como protección para la pandemia. La misma vergüenza que sentí cuando declaró que había tomado la decisión de bajar los costos de la gasolina, cuando todo el mundo supo, sabe, el motivo de la baja del precio de la gasolina y la misma vergüenza que sentí cuando en Acapulco (en plena Convención Bancaria) se paró enfrente de inversionistas y banqueros internacionales para decir que las condiciones para que México crezca en este momento ¡son inmejorables!

Si algo estoy cierto y tengo nítido, es que México ha enfrentado este reto del coronavirus en forma distinta a como ha hecho frente a otras epidemias, hay mucha más conciencia y responsabilidad social, por eso es que la epidemia no ha alcanzado autopista, se mantiene dentro de los límites de velocidad mínima y claro que es triste darse cuenta de que necesitamos de un maldito virus, para poder otorgarle la importancia que merece el darle tiempo y cuidado a la familia, de ser mucho más introspectivos, de usar las redes para generar solidaridad y apoyo en donde no lo hay.

Hoy los autos se mantienen estacionados a pesar del color o el modelo, no importa que Tv Azteca nos diga que no hay problema, que todos nos vamos a enfermar del virus pero que sólo el 10 % se va a morir (ojalá que la mamá de quien nos dice eso no forme parte de ese porcentaje), quedarse en casa y consumir local es la opción que hemos elegido para evitar el contagio y para evitar las externalidades del colapso de una economía tan débil como la nuestra.

Estoy completamente seguro que aprenderemos y mucho de este contexto, regresaremos al trabajo el 20 de abril próximo ya siendo otros, nos limpiaremos las rodillas, nos sacudiremos el saco y pondremos la cara en alto, evaluando los daños y valuando las oportunidades, con voluntad, visión, actitud y aptitud, convocando mejores tiempos de frente a una recesión económica casi segura, por el entorno mundial que generó el virus y por la ineptitud de nuestro gobierno.

Me llega a la mente una frase de la que reniego: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, falso, México no merece un gobierno tan inútil, populista y tonto, como el que tiene y me llega otra frase pública: “Estábamos mejor cuando estábamos peor”, a lo que yo agregaría: Usted decídalo, pero creo que con cualquier otro color de gobierno estaríamos mejor que como estamos ahora. Feliz fin de semana para usted y los suyos.

Covid-19: Un antes y un después para AMLO

Si el día de hoy fuera el 27 de marzo de 2030, y se escribiera sobre el virus que paralizó al mundo diez años antes, creo que se escribiría algo como esto:

Eran las fiestas decembrinas del año 2019, en la ciudad China de Wuhan, un científico local (que a la postre murió víctima del virus), descubrió la mutación del llamado coronavirus en varios pacientes del nosocomio donde trabajaba, primeramente en uno al que se le asociaba con murciélagos regularmente y el doctor lo hizo del conocimiento de sus superiores en el hospital, pero como siempre, el burocratismo y los intereses económicos trataron de barrer con la noticia, desafortunadamente fue demasiado tarde, el virus ya se encontraba libre y en tránsito por toda la ciudad.

Solamente Rusia prestó atención al evento que apenas y salió en las noticias regionales, sin embargo, los servicios de inteligencia rusos comenzaron a operar de inmediato con miras al cierre de sus fronteras, lo que a la postre les valdría ser la nación menos infectada y con menos decesos, a pesar de mantener una evidente cercanía con China, país que rebasó los 80 mil contagiados y 4 mil fallecidos por esta epidemia, mientras que Italia superó la cifra de muertes en 4 mil decesos, llegando a ocho mil y España alcanzó la de los 40 mil contagios, toda Europa se paralizó, Estados Unidos suspendió sus vuelos de entrada y salida hacia el viejo continente, aunque ya demasiado tarde también, tan sólo en New York, para estas fechas de hace 10 años, se contabilizaban más de 100 fallecidos a causa de la pandemia, Canadá cerró sus fronteras, Cuba, Chile y Argentina tomaron sus precauciones, a pesar de lo cual, 199 países se contagiaron del virus, solamente México mantuvo su política de puertas abiertas hasta el último momento, hasta que la Organización Mundial de la Salud salió a sugerir que el Gobierno de México debía tomar en serio la propagación del Covid-19.

Hoy es 27 de marzo pero de 2020, actualmente México se encuentra en la fase dos del protocolo para controlar al coronavirus, sin embargo, en el mapa interactivo de la Organización Mundial de la Salud aparecemos prácticamente libres de la pandemia, con solo 6 decesos por esta causa, a pesar de ser un país con casi 130 millones de habitantes, solo 390 de los 463 mil 397 casos confirmados, quizá porque tenemos una infraestructura de salud tan eficiente y confiable, tan eficaz y acertada, tan ágil y tan efectiva, que a la par de Rusia, somos los países menos infectados, con la enorme diferencia de que Rusia tiene cerradas sus fronteras desde el 11 de enero próximo anterior y nosotros somos tan hingones que ni siquiera hemos cerrado nuestras fronteras, incluso estando en etapa dos de la contingencia.

La realidad es que el Gobierno de la Cuarta Transformación de nuestro flamante presidente López Obrador ha querido esconder los casos, nos ha tratado de engañar a todos, incluyendo a la Organización Mundial de la Salud, para evitar un colapso económico, pero la realidad es otra, no es influenza sino el coronavirus lo que está enfermando a México.

Si lo que dicen los expertos de China es cierto, de que las muertes por el virus se cuentan 100 por cada millón de habitantes (en promedio), eso significaría que tan solo en la CDMX han fallecido 1,400 personas al día de hoy y eso implicaría que en Durango habrá aproximadamente 100 casos (hoy se reconocen 6 y un fallecido por Covid-19).

No cabe duda de que la pandemia será un antes y un después para AMLO, su aprobación ya venía en caída libre desde que se le ocurrió la brillante idea de cancelar el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, echando al bote de la basura cerca de 1,500 millones de dólares que se tenían invertidos en la obra, situación que ocasionó que todos los inversionistas (nacionales e internacionales) pusieran a México en alerta roja, luego vino lo de la barrabasada de la rifa del avión presidencial, el caso es que al día de hoy, Andrés Manuel López Obrador ha perdido cerca de 26 puntos en su popularidad (de acuerdo con la mayoría de las casas encuestadoras) y eso para un presidente populista como López Obrador es –créame– una verdadera desgracia.

Y es que –amable lector(a)- el manejo de la epidemia evidenció no sólo ante los ojos de México, sino ante el mundo, a un presidente estupefacto, incluso incapaz, ignorante, bobo, cínico, con un gobierno de mofa, sordo, ciego, paralítico y paranoico, pero además insulso, desorientado, sobre todo mentiroso, que cada mañana inventa cifras a su favor ante la falta de resultados (aun contra las cifras de organismos internacionales).

Qué vergüenza me dio observar a cientos de líderes de opinión en todo el mundo mofarse del presidente de México porque sugirió ser inmune al coronavirus, al presentarse a uno de sus mítines de colonia (porque no se pueden calificar de otra cosa), y morder (no besar) a una niña en la mejilla, abrazando y besando a todas y todos sus feligreses, diciendo que el coronavirus era otro invento (antes no dijo que de los conservadores) y que a México nunca llegaría si contábamos con una estampita de la Virgen como protección para la pandemia. La misma vergüenza que sentí cuando declaró que había tomado la decisión de bajar los costos de la gasolina, cuando todo el mundo supo, sabe, el motivo de la baja del precio de la gasolina y la misma vergüenza que sentí cuando en Acapulco (en plena Convención Bancaria) se paró enfrente de inversionistas y banqueros internacionales para decir que las condiciones para que México crezca en este momento ¡son inmejorables!

Si algo estoy cierto y tengo nítido, es que México ha enfrentado este reto del coronavirus en forma distinta a como ha hecho frente a otras epidemias, hay mucha más conciencia y responsabilidad social, por eso es que la epidemia no ha alcanzado autopista, se mantiene dentro de los límites de velocidad mínima y claro que es triste darse cuenta de que necesitamos de un maldito virus, para poder otorgarle la importancia que merece el darle tiempo y cuidado a la familia, de ser mucho más introspectivos, de usar las redes para generar solidaridad y apoyo en donde no lo hay.

Hoy los autos se mantienen estacionados a pesar del color o el modelo, no importa que Tv Azteca nos diga que no hay problema, que todos nos vamos a enfermar del virus pero que sólo el 10 % se va a morir (ojalá que la mamá de quien nos dice eso no forme parte de ese porcentaje), quedarse en casa y consumir local es la opción que hemos elegido para evitar el contagio y para evitar las externalidades del colapso de una economía tan débil como la nuestra.

Estoy completamente seguro que aprenderemos y mucho de este contexto, regresaremos al trabajo el 20 de abril próximo ya siendo otros, nos limpiaremos las rodillas, nos sacudiremos el saco y pondremos la cara en alto, evaluando los daños y valuando las oportunidades, con voluntad, visión, actitud y aptitud, convocando mejores tiempos de frente a una recesión económica casi segura, por el entorno mundial que generó el virus y por la ineptitud de nuestro gobierno.

Me llega a la mente una frase de la que reniego: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, falso, México no merece un gobierno tan inútil, populista y tonto, como el que tiene y me llega otra frase pública: “Estábamos mejor cuando estábamos peor”, a lo que yo agregaría: Usted decídalo, pero creo que con cualquier otro color de gobierno estaríamos mejor que como estamos ahora. Feliz fin de semana para usted y los suyos.

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