/ sábado 31 de octubre de 2020

“Tú puedes”

Desde hace un par de años practico una disciplina a la que ingresé casi por necesidad pero que hoy logró apasionarme: Crossfit.

Al principio toda mi energía se centraba en no abandonar. Luego mi meta era terminar la rutina. Poco a poco se convirtió en mejorar mis pesos y tiempos. Sin embargo, había un ejercicio en especial que no lograba hacerlo.

Hasta que uno de los entrenadores, un día se paró frente a mí y con vos firme y convincente me dijo: ¡Usted puede hacerlo! (Lo de “usted” responde sencillamente a que ese couch era muy joven y podía fácilmente ser mi hijo). Ese día en el gimnasio lo volví a intentar y de repente, el mismo ejercicio que había intentado hacer por muchos meses sin éxito, ahora, me salió.

Esto es todo lo que necesita la próxima generación: Alguien que se pare frente a ellos, y con voz firme y sincera les diga “tú puedes hacerlo”. No un “tú puedes” barato, vacío, al mejor estilo “échale ganas”. Sino un “tú puedes” cargado de significado, que esté acompañado de acciones concretas, herramientas útiles, recursos genuinos, pero sobre todo, que sea capaz de transferir confianza a la nueva generación para cumplir sus propios sueños y no obligarlos a cumplir los nuestros, muchas veces frustrados.

Un “tu puedes” porque soy agradecido. Porque alguien alguna vez confió en mí también y no me abandonó, no se dio por vencido; no dejó de creer en mí porque me había equivocado. Al contrario, me dio otra oportunidad y me ayudó a levantarme. Un “tú puedes” que tenga el poder de transmitir el compromiso de “cuentas conmigo” porque “yo voy a estar aquí hasta que te salga” no me voy a ir, no me rajo, no voy a desistir; porque sé que tú lo puedes hacer, y no importa lo que te tardes, voy a estar para verlo.

Un “tú puedes” porque es mi responsabilidad que puedas lograrlo porque para eso llegué hasta aquí, para que tú llegues hasta allá. Porque para eso tengo algunas cicatrices, para que no te lastimes, y para que sepas que si no lo logras, yo tampoco lo habré logrado.

¡Ni yo lo podía creer! En el mismo espacio, con los mismos elementos, pero algo fue diferente ese día: Alguien creyó que lo podía hacer y fue capaz de transmitirme esa confianza. Eso es lo que necesita la próxima generación: Escucharnos decir: “TÚ PUEDES”.

Desde hace un par de años practico una disciplina a la que ingresé casi por necesidad pero que hoy logró apasionarme: Crossfit.

Al principio toda mi energía se centraba en no abandonar. Luego mi meta era terminar la rutina. Poco a poco se convirtió en mejorar mis pesos y tiempos. Sin embargo, había un ejercicio en especial que no lograba hacerlo.

Hasta que uno de los entrenadores, un día se paró frente a mí y con vos firme y convincente me dijo: ¡Usted puede hacerlo! (Lo de “usted” responde sencillamente a que ese couch era muy joven y podía fácilmente ser mi hijo). Ese día en el gimnasio lo volví a intentar y de repente, el mismo ejercicio que había intentado hacer por muchos meses sin éxito, ahora, me salió.

Esto es todo lo que necesita la próxima generación: Alguien que se pare frente a ellos, y con voz firme y sincera les diga “tú puedes hacerlo”. No un “tú puedes” barato, vacío, al mejor estilo “échale ganas”. Sino un “tú puedes” cargado de significado, que esté acompañado de acciones concretas, herramientas útiles, recursos genuinos, pero sobre todo, que sea capaz de transferir confianza a la nueva generación para cumplir sus propios sueños y no obligarlos a cumplir los nuestros, muchas veces frustrados.

Un “tu puedes” porque soy agradecido. Porque alguien alguna vez confió en mí también y no me abandonó, no se dio por vencido; no dejó de creer en mí porque me había equivocado. Al contrario, me dio otra oportunidad y me ayudó a levantarme. Un “tú puedes” que tenga el poder de transmitir el compromiso de “cuentas conmigo” porque “yo voy a estar aquí hasta que te salga” no me voy a ir, no me rajo, no voy a desistir; porque sé que tú lo puedes hacer, y no importa lo que te tardes, voy a estar para verlo.

Un “tú puedes” porque es mi responsabilidad que puedas lograrlo porque para eso llegué hasta aquí, para que tú llegues hasta allá. Porque para eso tengo algunas cicatrices, para que no te lastimes, y para que sepas que si no lo logras, yo tampoco lo habré logrado.

¡Ni yo lo podía creer! En el mismo espacio, con los mismos elementos, pero algo fue diferente ese día: Alguien creyó que lo podía hacer y fue capaz de transmitirme esa confianza. Eso es lo que necesita la próxima generación: Escucharnos decir: “TÚ PUEDES”.