/ domingo 8 de agosto de 2021

Una elección inédita en Durango

Cuando se viven procesos electorales aparecen adjetivos para calificarla: “Ninguna elección es igual a la otra; la elección más grande de la historia; la elección de la alternancia o la elección más cara”. En nuestro Estado, y en nuestra callada y tranquila ciudad colonial, ahora sí, en 2022 nos tocará vivir la elección más inédita de que se tenga memoria, para elegir a una nueva gobernadora o gobernador. Por ejemplo, hace 5 años las candidaturas para elegir gobernador del Estado, ya estaba definida entre José Rosas Aispuro Torres y Esteban Villegas Villareal. También, se anunciaba la crónica de una derrota para el PRI a manos de un ex priista distinguido, a quien se le llamó el candidato de la alternancia.

En aquel entonces, el PAN carecía de una figura para ganar la gubernatura, por eso se decidieron por un priista para llegar al poder como partido político. Y ya encarrerado el gato, José Ramón Enríquez se colgó de la alternancia para convertirse en presidente municipal por el PAN. Juan Quiñones Ruiz se salió con la suya y el PAN no pudo hacer nada. Cuando todo apuntaba a que ahora sí el PAN tendría un candidato al gobierno del Estado, el fenómeno Andrés Manuel López Orador los obligó a cambiar la estrategia para aliarse con el PRI en 2022 y 2024. Sin embargo, si no imponen condiciones en 2022, les podría salir el tiro por la culata. La llegada de Arturo Yáñez Cuellar a la presidencia del PRI estatal, le movió el tapete porque representa al grupo de Jorge Herrera Caldera, quien quiere imponer a Esteban Villegas como candidato de la alianza.

Sólo hay un pequeño problema: Esteban no es de la devoción del Bicentenario y tampoco del grupo que domina al interior del PRI. Si es que se ponen de acuerdo, lo cual se ve muy complicado, la lógica dice que llevaría mano el PAN. En contraparte, con el argumento de los votos, los priistas intentan imponer condiciones. Arturo Yáñez alborotó la gallera, y tuvo que venir el dirigente Marko Cortez para decirle al virtual presidente de ese partido: “En este corral yo mando, no se vayan a equivocar”.

Esto complica mucho los acuerdos a los que puedan llegar las cúpulas nacionales y locales de ambos partidos. Esto plantea un grave problema: o van juntos, o van juntos. Si cada quien se va por su lado, la próxima gobernadora o gobernador podría ser de MORENA.

Si hubiera alianza, desde ahora tendrían que estar en la baraja los nombres de priistas y panistas, que pudieran ser la solución para caminar juntos. Como en toda baraja tiene que haber descarte, por parte de las palomitas blancas vestidas de azul, serían el secretario general de Gobierno, egresado de la Escuela Libre de Derecho, y ex senador de la República, Héctor Flores. Lo mismo Jorge Salum, presidente municipal. Por el lado de los tricolores, la propuesta saldrá del grupo que encabeza Ismael Hernández Deras, y serían Ricardo Pacheco Rodríguez, Rubén Escajeda Jiménez y Ricardo López Pescador. En los antes mencionados podría estar la solución de la alianza. A los demás aspirantes, si es pasión, que se les borre. Pero pueden hacer la lucha, tienen derecho y el más famoso de todos: votar y ser votado. No hay que olvidar tampoco que en política nadie está muerto, sino todo lo contrario.

Hay otro fantasma que ronda y hace más difíciles los acuerdos entre el PRI y el PAN, el cual no se puede descartar. Si esto llegara a suceder, en su momento José Rosas Aispuro Torres tendría en sus manos la elección del próximo candidato a gobernador por el PRI y el PAN. Si esto pasara, un distinguido aspirante de MORENA sería vetado. Pero también podría haber un tsunami al interior de esos partidos, algo así como el del 2018. Ya que falta para saber la respuesta.

Cuando se viven procesos electorales aparecen adjetivos para calificarla: “Ninguna elección es igual a la otra; la elección más grande de la historia; la elección de la alternancia o la elección más cara”. En nuestro Estado, y en nuestra callada y tranquila ciudad colonial, ahora sí, en 2022 nos tocará vivir la elección más inédita de que se tenga memoria, para elegir a una nueva gobernadora o gobernador. Por ejemplo, hace 5 años las candidaturas para elegir gobernador del Estado, ya estaba definida entre José Rosas Aispuro Torres y Esteban Villegas Villareal. También, se anunciaba la crónica de una derrota para el PRI a manos de un ex priista distinguido, a quien se le llamó el candidato de la alternancia.

En aquel entonces, el PAN carecía de una figura para ganar la gubernatura, por eso se decidieron por un priista para llegar al poder como partido político. Y ya encarrerado el gato, José Ramón Enríquez se colgó de la alternancia para convertirse en presidente municipal por el PAN. Juan Quiñones Ruiz se salió con la suya y el PAN no pudo hacer nada. Cuando todo apuntaba a que ahora sí el PAN tendría un candidato al gobierno del Estado, el fenómeno Andrés Manuel López Orador los obligó a cambiar la estrategia para aliarse con el PRI en 2022 y 2024. Sin embargo, si no imponen condiciones en 2022, les podría salir el tiro por la culata. La llegada de Arturo Yáñez Cuellar a la presidencia del PRI estatal, le movió el tapete porque representa al grupo de Jorge Herrera Caldera, quien quiere imponer a Esteban Villegas como candidato de la alianza.

Sólo hay un pequeño problema: Esteban no es de la devoción del Bicentenario y tampoco del grupo que domina al interior del PRI. Si es que se ponen de acuerdo, lo cual se ve muy complicado, la lógica dice que llevaría mano el PAN. En contraparte, con el argumento de los votos, los priistas intentan imponer condiciones. Arturo Yáñez alborotó la gallera, y tuvo que venir el dirigente Marko Cortez para decirle al virtual presidente de ese partido: “En este corral yo mando, no se vayan a equivocar”.

Esto complica mucho los acuerdos a los que puedan llegar las cúpulas nacionales y locales de ambos partidos. Esto plantea un grave problema: o van juntos, o van juntos. Si cada quien se va por su lado, la próxima gobernadora o gobernador podría ser de MORENA.

Si hubiera alianza, desde ahora tendrían que estar en la baraja los nombres de priistas y panistas, que pudieran ser la solución para caminar juntos. Como en toda baraja tiene que haber descarte, por parte de las palomitas blancas vestidas de azul, serían el secretario general de Gobierno, egresado de la Escuela Libre de Derecho, y ex senador de la República, Héctor Flores. Lo mismo Jorge Salum, presidente municipal. Por el lado de los tricolores, la propuesta saldrá del grupo que encabeza Ismael Hernández Deras, y serían Ricardo Pacheco Rodríguez, Rubén Escajeda Jiménez y Ricardo López Pescador. En los antes mencionados podría estar la solución de la alianza. A los demás aspirantes, si es pasión, que se les borre. Pero pueden hacer la lucha, tienen derecho y el más famoso de todos: votar y ser votado. No hay que olvidar tampoco que en política nadie está muerto, sino todo lo contrario.

Hay otro fantasma que ronda y hace más difíciles los acuerdos entre el PRI y el PAN, el cual no se puede descartar. Si esto llegara a suceder, en su momento José Rosas Aispuro Torres tendría en sus manos la elección del próximo candidato a gobernador por el PRI y el PAN. Si esto pasara, un distinguido aspirante de MORENA sería vetado. Pero también podría haber un tsunami al interior de esos partidos, algo así como el del 2018. Ya que falta para saber la respuesta.